Editorial
Con motivo de celebrarse el viernes pasado el Día Mundial del Ambiente, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales presentó un informe en el que sostiene que la Argentina no está cumpliendo con los compromisos internacionales asumidos en materia de cambio climático. El escrito formula una constatación documentada de una tendencia que se ha acentuado de manera alarmante desde la llegada al poder de la administración de Javier Milei, quien ha expresado públicamente su negacionismo ante la evidencia científica sobre el calentamiento global.
El informe describe un desmantelamiento institucional en materia ambiental. La primera señal fue la degradación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, convertido en una subsecretaría. Desde esa estructura reducida se procedió a eliminar el Fondo Fiduciario de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, a disolver el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento y a traspasar el Sistema Federal de Manejo del Fuego al Ministerio de Seguridad, en una medida que subordina la lógica ecológica a la lógica policial. Por otro lado, los recortes presupuestarios en la Subsecretaría de Ambiente, la Administración de Parques Nacionales, el Fondo de la Ley de Bosques, el Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas y el Sistema Nacional de Manejo del Fuego oscilan entre el 67 y el 95 por ciento en términos reales respecto de las partidas de 2023.
El ajuste presupuestario nacional en materia ambiental no recae sobre el gasto superfluo sino sobre la capacidad del Estado para preservar ecosistemas.
El ajuste presupuestario en materia ambiental no recae sobre el gasto superfluo sino sobre la capacidad del Estado para preservar ecosistemas, controlar incendios forestales, sanear cuencas hídricas contaminadas y sostener las energías renovables que el mundo desarrollado considera estratégicas para la transición energética.
Cabe señalar, no obstante, que la degradación ambiental no comenzó con la administración libertaria. Entre 2022 y 2024, la Argentina perdió más de 550.000 hectáreas de bosque nativo, en su mayor parte como consecuencia de incendios forestales. Sin embargo, la tendencia se ha agravado notablemente en los dos últimos ejercicios. Los incendios de 2025 y 2026 han resultado devastadores, especialmente en la región patagónica. Las estadísticas definitivas aún no están disponibles, pero todo indica que el total de hectáreas perdidas en este período superará con creces los registros históricos.
La Argentina suscribió el Acuerdo de París y otros instrumentos internacionales que la obligan a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y a implementar políticas de adaptación al cambio climático. El desfinanciamiento crónico de las instituciones ambientales y el retiro del Estado de funciones que le son propias colocan al país en abierta contradicción con esos compromisos.
Revertir este desfinanciamiento es una necesidad urgente, porque la pérdida acelerada de biodiversidad y la degradación de ecosistemas son procesos que, pasado cierto umbral, resultan irreversibles.
