El Gobierno anunció la reestructuración del gabinete
Diputados de Generación del Cambio recriminaron que el Gobierno «le quita jerarquía» al área educativa, apuntaron al gobernador Jalil por «destruir la educación» y objetaron a la ministra.
La decisión del Gobierno de reestructurar su gabinete y unificar los ministerios de Educación y de Trabajo generó un fuerte malestar en la oposición, que recriminó al gobernador Raúl Jalil que esta medida le quita jerarquía a un área sensible. Los diputados de GENERAR Natalia Herrera, Tiago Puente y Laura Quintero encabezaron las críticas, junto con el bloque de la UCR (ver aparte). «Educación va camino a tener tres ministros en un año. No hay una línea conductora, solo improvisación», cuestionó Herrera. «Jalil hizo todo para destruir la Educación», aseguró Puente, mientras que Quintero remarcó que esto «es una señal más de que la Educación no es prioridad».
«Al Estado parece no importarle la educación de nuestros hijos. Quien sea que se haga cargo de este Ministerio unificado será el tercer ministro de Educación en apenas un año. ¿Cómo puede este Gobierno hablar de proyecto educativo, de continuidad pedagógica, de planificación a largo plazo, cuando trata la Educación como un globo de ensayo? No hay línea conductora. No hay política de Estado. Hay improvisación. Y los que pagan el costo de esa improvisación no son los funcionarios, que se van por la misma puerta que entraron y encuentran cobijo en alguna otra área, sino que el costo lo pagan los alumnos», recriminó Herrera en las redes sociales.
La diputada cuestionó además que se analice la posibilidad de que la ministra de Trabajo, Verónica Soria, sea quien conduzca el nuevo ministerio unificado.
«Pareciera que no escuchan a los docentes, que permanentemente están reclamando por su situación salarial. No conformes con tenerlos en la lista de los peores pagos del país, ahora le darán el manejo del Ministerio a la misma persona que tiene en sus cajones miles de expedientes de docentes que llevan años esperando cobrar lo que legítimamente les corresponde. Una funcionaria que no ha demostrado empatía ni voluntad de resolver esas situaciones. Parece una provocación», apuntó y también cuestionó a los gremios por su «inacción».
Herrera remarcó que mientras «los indicadores educativos de Catamarca están en niveles críticos y la calidad de la educación que reciben nuestros chicos es una alarma que este Gobierno elige no escuchar, hay escuelas que hoy no están en condiciones de recibir alumnos, hay chicos que tienen clases virtuales no porque sea una elección pedagógica innovadora, sino porque no tienen un lugar digno donde ir a aprender».
«Le exigimos al Poder Ejecutivo que deje de tratar la educación como una variable de ajuste político y que entienda de una vez que sin educación, no hay futuro posible para Catamarca», cerró.
En un sentido similar, Puente cuestionó que en la gestión de Jalil pasaron cinco ministros de Educación y aseguró que «todos fueron premiados después de hacer desastres». «Raúl Jalil hizo de todo para destruir la Educación en Catamarca y hoy podemos decir: ¡Misión cumplida! Hace décadas que el peronismo habla de la educación como bandera, pero hoy su jefe político se está encargando de descuartizarla», apuntó.
«Primero desnaturalizó sus funciones, luego lo llenó de abogados y contadores faltándole el respeto a los docentes que lo único que reciben son cachetazos. Y ahora borra de un plumazo el área para ponerlo bajo la órbita del Ministerio de Trabajo conducido por una contadora, Verónica Soria, que ya viene con polémicas en su haber, porque asumirá la conducción siendo responsable del mayor ajuste a los docentes. En cinco años pasaron Francisco Gordillo, Andrea Centurión, Dalmacio Mera, Nicolás Rosales y ahora Verónica Soria. Uno peor que el otro. Todos después de hacer desastres en el Ministerio fueron premiados: algunos siguen como intendentes, otros como funcionarios, otro como Defensor del Pueblo y otro como Fiscal de Estado. Como resultado de su inutilidad, Catamarca está última en todos los rankings: última en calidad, última en sueldos docentes, última en respeto por el rol y la labor docente. Y el dato que no sorprende: los gremios, mudos y cómplices del maltrato a los que dicen representar», recriminó el diputado.
Laura Quintero también cuestionó que esta decisión del Ejecutivo «es una señal más de que la educación no es prioridad». «En plena crisis educativa, en lugar de fortalecer el área limitan su capacidad de gestión y autonomía. Dato no menor es quién queda al mando, la ministra de trabajo Verónica Soria, que hace rato viene siendo verduga de los docentes, sancionando a los que reclaman y reteniendo expedientes de cobro por meses e incluso años. Con esta relación conflictiva es difícil pensar que algo va a mejorar, al contrario, se profundiza la crisis», lamentó la diputada.
«Estas decisiones no son neutras. Expresan una forma de entender las prioridades del gobierno y a esta altura ya no quedan dudas: el gobierno de Raúl Jalil está decidido a continuar dándole la espalda a los docentes y desvalorizando la educación y el futuro de nuestros niños», sostuvo en sus redes sociales.
