El «Negro» de la Primero de Mayo mostró su mejor versión colectiva, derrochó carácter y se impuso como local por un vibrante 3 a 1 en una tarde consagratoria para los pibes del club.


En una tarde a puro fútbol y emociones, Independiente cosechó una victoria fundamental al derrotar por 3 a 1 al Américo Tesorieri. Fue un verdadero partidazo, de esos que se juegan con el cuchillo entre los dientes, donde el Negro de la Primero de Mayo impuso condiciones gracias al sacrificio, el juego asociado y la entrega absoluta de sus jóvenes promesas.



Desde el pitazo inicial, el encuentro entregó la intensidad propia de un gran duelo. Los goles que le dieron los tres puntos al «Negro» llegaron gracias a las notables definiciones de Santiago Cedrón e Isaías Páez, sumado al aporte clave de Maxi Álamo. Este último, que saltó desde el banco de relevos en el complemento, la mandó a guardar en la primera pelota que tocó, desatando la euforia y el festejo contenido de toda la familia Negra. Descontó para Tesho Carlos Bazán quien había igualado el tanteador.



El desarrollo del juego dejó en claro el carácter y el compromiso del plantel. CAI mostró rendimientos altísimos en todas sus líneas: una zaga central impasable sostenida por la firmeza y el enorme trabajo de los hermanos Cedrón; un mediocampo con gran manejo, criterio y distribución de juego bajo los hilos de Facundo Ríos; y una delantera punzante con un despliegue físico impresionante por parte de Lautaro Gordillo y Mauro Ferreyra, muy bien acompañados por Jaime Gael e Isaías Páez, quienes presionaron y jugaron sin dar una sola pelota por perdida.



Mención especial para la soberbia actuación del arquero Gabriel Díaz, quien se convirtió en un auténtico cerrojo bajo los tres palos. Díaz respondió con seguridad extrema cada vez que las papas quemaban, ahogando los gritos de gol del rival en los momentos más calientes del partido.
En el balance final, fue una tarde donde el corazón, la garra y el sentido de pertenencia de estos pibes pudieron más que el desgaste físico, el cansancio y los calambres lógicos del epílogo. Triunfazo del CAI, que ratifica su gran presente institucional y deportivo, y deja en claro que los pibes del «Negro» están listos para grandes cosas. ¡Vamos los Pibes!


