Una mujer con discapacidad le pide a Hugo Ávila que le devuelva su trabajo

PADECE MIASTENIA
Era planta política, contó que le habían prometido estabilidad pero un día le hicieron firmar su renuncia y quedó en la calle.
Soledad Murer, una mujer que sufre una enfermedad autoinmune conocida como miastenia, denunció que quedó sin trabajo después de haber prestado servicios para el diputado provincial Hugo Ávila. En su condición de persona con discapacidad, solicita que se revea su situación, pues necesita estabilidad laboral y la obra social para gestionar su enfermedad.

“Esto es de por vida y se necesita una medicación que es costosísima. Yo lo puedo hacer mediante una resolución de OSEP, por eso es imperioso el tema de la obra social”, le contó Soledad a El Ancasti. También dijo que otra mujer, que está embarazada, se quedó afuera de esta “planta política”. La Miastenia gravis es una enfermedad autoinmune que afecta a los músculos voluntarios (los que podemos controlar), provocando debilidad muscular fluctuante y fatiga.

Recordó que le hicieron firmar su renuncia, “por reglamento supuestamente. Yo no podía ni hablar, en ese entonces comía una comida de huevito y arroz”, y que después de esto sufrió una crisis debido a su enfermedad. “Tenía tanta angustia que no podía ni disolver la pastilla; me enteré cuando me desperté que estuve entubada. No lo podía creer, los pacientes con mi patología no lo sobreviven”, indicó.

“He trabajado siempre, desde los 18 años, cuidando niños, limpiando casas, todo. Me mantengo sola, no tengo marido, no tengo papá, mamá, y necesito mi fuente laboral. Están pasando por encima de la ley 4848, estúdienla, las personas con discapacidad necesitamos nuestra fuente laboral, nuestra contención, obra social, necesitamos ser incluidos en la sociedad. Lo que parece irrisorio es que donde se legislan las leyes me vulneran, no me atienden, me huyen”, graficó.

“El desastre que se mandó Hugo Ávila los otros diputados no tienen por qué solucionarlo. Pero convengamos que es su compañerito de banca, pertenece a esa institución, entonces quiero que me demuestren que no todos son iguales, que me den la posibilidad de lavar baños, un contrato temporario, hasta que me puedan contener en el cupo de discapacidad, porque lo tienen. Ahora resulta que ya no tienen cupo, que está todo ocupado. Y está bien, entiendo, pero me pueden incluir hasta que salga lo otro”, solicitó.

Soledad explicó que trabajó durante cuatro años junto a Ávila, y que por salud no pudo estar tan expuesta durante la última campaña.

Además, dijo que les habían comprometido estabilidad. “No dieron la cara para decir ‘no, hasta acá nomás llegaron’. Nos prometieron la tranquilidad de darnos estabilidad, pidieron historia clínica y todo, se burlaron, se hicieron los estúpidos”.

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