Más que una carrera de velocidad, una de resistencia: La historia detrás de Aceites y Viveros «Dña Icha»

En una emotiva entrevista en el podcast Gen Emprendedor, el ingeniero agrónomo Óscar de la Barrera repasó sus más de 30 años de trayectoria en la olivicultura catamarqueña. Desde un vivero casero en el fondo de su casa hasta liderar una empresa familiar que hoy genera casi 70 puestos de trabajo en el Valle Central, una historia de resiliencia, apuestas varietales y legado materno.

Catamarca es tierra de olivos, pero también de vaivenes económicos que han dejado huellas profundas en su paisaje productivo. Para sobrevivir y prosperar en este sector, se necesita algo más que conocimiento técnico; se requiere la tenacidad de quien entiende que el campo siempre da revancha. Así lo demostró el ingeniero agrónomo Óscar de la Barrera, actual presidente de Doña Icha S.A., durante su participación en el quinto episodio del podcast Gen Emprendedor, conducido por los hermanos Federico y Ulises Frementería.

Nacido y criado en el seno de una humilde y numerosa familia de la capital provincial, De la Barrera recuerda con profunda emoción a su madre, una maestra oriunda del interior profundo de Santa Rosa que viajaba en tren y sacrificaba meses lejos de su hogar para poder estudiar. Fue ella quien le inculcó la máxima que guio su vida: “Lo único que te puedo dejar es una carrera”. Aunque la agronomía no era su vocación inicial a los 17 años, la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) le dio las herramientas teóricas que, años más tarde, se transformarían en su gran pasión.

Del auge de los 90 al colapso del 2010
El ingreso de De la Barrera al mercado laboral coincidió con el boom de los diferimientos impositivos en la década de 1990. Tras un breve paso por la administración pública, comenzó a asesorar a las empresas que llegaban a la provincia a invertir en olivo. Detectando una enorme escasez de plantas en el mercado, decidió armar un vivero junto a un grupo de colegas en el fondo de su propia casa.

El negocio creció rápidamente y se trasladó a Nueva Coneta, convirtiéndose en un proveedor clave para provincias como La Rioja, San Juan y Mendoza. Sin embargo, en el año 2010, la actividad olivícola sufrió una de sus crisis más severas: los costos de producción por hectárea superaban ampliamente el precio internacional del aceite. Con un millón de plantas en stock y un mercado completamente paralizado, la sociedad se disolvió. “Dejamos todo. Pudimos indemnizar a cada empleado y nos quedamos tranquilos, pero el campo quedó abandonado por más de cinco años”, rememoró el ingeniero.

El nacimiento de «Doña Icha» y la clave de la reconversión
El regreso definitivo a la actividad privada ocurrió en 2018, impulsado por el motor más fuerte: su familia. Su hija se recibió de ingeniera agrónoma y el deseo de trabajar juntos hizo que Óscar, junto a su esposa y sus tres hijos (Jimena, Óscar «Toto» y Juan Manuel), decidieran limpiar las tierras y refundar el emprendimiento. Los jóvenes propusieron bautizar a la empresa como «Doña Icha», en homenaje a su abuela materna.

Aprender del pasado fue vital para el nuevo rumbo estratégico. Analizando el modelo de la vecina provincia de La Rioja, que resistió mejor la crisis gracias a su matriz productiva, De la Barrera entendió que el Valle Central de Catamarca requería una profunda reconversión varietal. Las variedades aceiteras rinden muy poco aceite en la zona debido a las condiciones agroecológicas, por lo que la firma decidió apostar fuertemente por la aceituna de mesa, introduciendo la variedad Hojiblanca.

Hoy, Doña Icha S.A. cuenta con el vivero en Nueva Coneta y una plantación de 100 hectáreas en Colonia del Valle. El crecimiento ha sido tal que actualmente emplean a cerca de 70 personas entre ambas locaciones.

El valor humano y el sueño de la industrialización
Durante la charla, Óscar se quebró al escuchar un mensaje sorpresa de sus hijos, quienes destacaron sus valores de persistencia y el respeto absoluto por los trabajadores. “Formamos una gran familia. Cuando hay problemas económicos, nos sentamos y les contamos la situación real. Ellos se ponen la camiseta porque saben que hemos pasado por peores y que siempre salimos adelante”, señaló con orgullo, destacando que sus hijos ya lideran la gestión diaria de la empresa aportando una mirada joven y cercana.

Aunque actualmente Doña Icha S.A. comercializa la fruta fresca a distintas plantas industriales de Catamarca y La Rioja, De la Barrera confesó que el próximo hito de la empresa está muy cerca de concretarse: instalar una fábrica propia de elaboración de aceitunas. “Es un sueño que vamos a cumplir. El valor industrial es el que permite darle el verdadero valor agregado a la fruta y obtener una mayor rentabilidad”, aseguró.

Al cierre de la entrevista, el productor dejó un valioso consejo para las nuevas generaciones de emprendedores que enfrentan la incertidumbre actual: “Estudien bien las opciones, pongan todo el empeño y no crean que va a ser un camino de rosas. Cuando yo estudiaba, todos decían que dábamos un paso adelante y dos atrás. Yo contestaba que lo mío no era una carrera de velocidad, sino de resistencia. Lo importante es no bajar los brazos, ser respetuosos con la gente y caminar tranquilos por la calle”.

Etiquetas/Keywords: Olivicultura Catamarca, Doña Icha S.A., Óscar de la Barrera, Nueva Coneta, Colonia del Valle, Aceituna de mesa, Hojiblanca, Gen Emprendedor.

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