El «Santo» reina en el Bicentenario: San Lorenzo venció a Policial y se quedó con la Recopa

Con un grito sagrado de Rodrigo Herrera Gaitán, el conjunto de la Alem derrotó 1-0 al «Matador» de la Tablada en una final cargada de tensión. San Lorenzo arranca el 2026 bordándose dos nueva estrella en el pecho ante sus eternos rivales.

El Estadio Bicentenario fue testigo de una nueva página dorada en la historia del fútbol capitalino. En una tarde donde los nervios y la pasión se jugaron en cada pelota dividida, San Lorenzo de Alem demostró por qué es el actual monarca y se adjudicó la Recopa de la Liga Catamarqueña tras vencer por la mínima a Atlético Policial.

Un trámite de hacha y tiza
Como todo superclásico que pone un trofeo en juego, el partido no dio tregua. Desde el pitazo inicial, el encuentro se tornó friccionado, con dos equipos que priorizaron el orden táctico y la presión asfixiante sobre la fluidez del juego. Sin embargo, en medio de la paridad, apareció la jerarquía para romper el molde.

El desahogo llegó de los pies de Rodrigo Herrera Gaitán. El atacante aprovechó una de las pocas grietas en la defensa del «Matador» para mandar la pelota al fondo de la red y desatar la locura en la parcialidad azulgrana. Ese solitario gol terminó siendo un tesoro que San Lorenzo defendió con uñas y dientes hasta el final.

Resistencia y festejo
En el complemento, Policial quemó las naves buscando la igualdad que forzara los penales. El «Matador» empujó con más voluntad que ideas claras, pero se topó con un San Lorenzo sólido en el retroceso y un arquero atento para desactivar cualquier peligro. La falta de puntería en los metros finales terminó condenando las aspiraciones del equipo de La Tablada.

Con el silbatazo final, la euforia se apoderó del campo de juego. El plantel de la Alem recibió la copa, ratificando su hegemonía tras haber sido el mejor de la temporada pasada y comenzando este 2026 con el pie derecho.

El dato: Esta victoria no solo significa un nuevo título oficial para las vitrinas de San Lorenzo, sino también un envión anímico fundamental para encarar las competencias regionales que se avecinan en el calendario futbolístico.

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