Terceras personas

En otro giro llamativo de la investigación por la muerte del ministro Juan Carlos Rojas, el fiscal Hugo Costilla ordenó una nueva serie de medidas tendientes a “definir con precisión las maniobras atribuidas a Carlos Fernando Rojas –hijo del occiso- sobre el cuerpo y la escena del crimen, así como las circunstancias que rodearon su acceso a la vivienda, a los fines de la ulterior reconstrucción judicial del hecho”.

Se destaca el interés de Costilla por establecer cómo se obtuvieron las llaves para ingresar al domicilio de Rojas al día siguiente del hallazgo del cadáver, poco después de que Luis Barrionuevo torció el rumbo de la causa al denunciar que su amigo no había muerto por causas naturales, como todo el mundo suponía hasta ese momento, sino como consecuencia de un asesinato.

La resolución de Costilla marca que el día en que se encontró el cuerpo no se secuestraron dos juegos de llaves “que se visualizan en las fotografías tomadas por las Divisiones de Homicidios y Criminalística en la escena”, y tampoco unos anteojos que, “según las fotografías, se encontraban en el lugar, ni siquiera se levantaron los pelos que se visualizan tanto en la muñeca como en la cara de la víctima”.

“Estas omisiones, que –en parte– podrían haber sido subsanadas en la reinspección del día siguiente, constituyen una pérdida de evidencia potencialmente relevante, que limita las posibilidades de identificación de terceras personas y de reconstrucción de la dinámica del hecho”, consigna el fiscal.

El fiscal Hugo Costilla busca determinar quién pudo tener acceso a la casa de Juan Carlos Rojas aparte de su hijo Fernando

Las llaves misteriosas. Al parecer, Costilla pretende averiguar quién pudo haber tenido acceso a la casa además de Fernando Rojas después de que le permitieran a este limpiar la vivienda.

El foco vuelve al hijo del ministro. El fiscal lo señala “como un actor central en la alteración de la escena del crimen, cuyas maniobras deben ser ponderadas con la máxima atención a los fines de la reconstrucción judicial del hecho”.

Sin embargo, rumbo a los cuatro años de investigación, “existen dudas y contradicciones en punto a cuestiones tan elementales como definir por qué puerta ingresó Carlos Fernando Rojas a la vivienda de su padre el día del hallazgo y cómo se encontraban las aberturas al momento de su ingreso”.

“Las actas de procedimiento y las declaraciones testimoniales no son unívocas al respecto, y las imágenes disponibles no permiten zanjar la cuestión con la certeza requerida. Esta circunstancia resulta relevante, pues el modo de acceso a la vivienda puede aportar información clave sobre la dinámica del hecho y la posible existencia de terceras personas en el lugar”, advierte Costilla.

Cita a declarar a dos agentes de la Policía Judicial para que expliquen “el origen y procedencia del juego de llaves que habría permitido el acceso al portón lateral izquierdo de la vivienda de Ramón Juan Carlos Rojas, las circunstancias de su recepción y entrega, y cualquier otra circunstancia de interés que pudiera esclarecer las contradicciones documentadas en autos”.

El fiscal consigna que se ha verificado «una maniobra drástica de limpieza de la galería y del lugar de hallazgo del cuerpo, así como la modificación de los hallazgos, en tanto de los 33 indicios marcados el día anterior ya habían sido alterados al menos 15. Estas maniobras de limpieza de la escena resultan un dato de interés insoslayable para la reconstrucción del hecho», enfatiza.

En este marco, se propone determinar quién más, aparte de Rojas hijo, tuvo las llaves para entrar en la vivienda entre que fue entregada a la familia, el domingo 4 de diciembre de 2022 a la tarde, y precintada nuevamente, el lunes 5 a media mañana, tras las explosivas declaraciones públicas de Barrionuevo. O quien más pudo haber participado en la alteración de la escena del crimen.

Para compartir: