Rodolfo “Toro” Robledo, un brillante jugador de básquetbol y goleador en el fútbol

A los 6 años comenzó a darle a la “naranja” en el Red Star BBC, donde hizo las categorías infantiles y llegó a primera a los 13 para compartir equipo con grandes jugadores de las décadas del 60 y 70. Pero también dejó inscripto su nombre entre los más destacados goleadores del fútbol capitalino de esa época, por cuanto convivió con las dos disciplinas hasta que se retiró a los 30 años.

Hijo de una leyenda del básquetbol local -también del fútbol- y hermano mayor de otra figura del “Estrellado”, José Rodolfo Robledo dejó una marca en el fútbol y el básquetbol no solo de Catamarca, sino también en Córdoba y Mendoza. Con una trayectoria que lo llevó a ser campeón, vestir la camiseta del seleccionado de la Federación local en los campeonatos argentinos y varios clubes en ambas disciplinas, tiene jugosas historias que merecen ser recorridas.

Con el básquetbol en la sangre

Sus comienzos fueron de niño. Desde los 6 años se cruzaba al club del barrio, el Red Star BBC, para picar la pelota junto a otros chicos. No podía ser de otra manera por cuanto su padre, José Victoriano Robledo (el “Toro”), fue un brillante jugador de básquetbol que integró la “máquina de Olimpia” y llegó incluso a ser convocado a la preselección nacional.

“Allí, en Red Star, hice todas las categorías infantiles -recuerda- y a los 13 años me llevaron al primer equipo. El técnico en ese entonces era don Rincón. Me tocó compartir plantel con figuras como Marino Rojo, Carlos Nieva, Eduardo Rivarola, Raúl López y ‘Lungo’ Aibar, entre otros. Salimos campeones en varias ocasiones y después pasé al Ateneo Mariano Moreno donde jugué otras temporadas y también logramos títulos. Luego fui a jugar al Deportivo Las Palmas, en Córdoba, donde estuve un tiempo y volví a Catamarca. En mi carrera siempre jugué de ‘base’, como se denominaba antes. Recuerdo una final con Hindú BBC, en cancha de ellos. Fue un partido durísimo y con la barra local casi al borde de la cancha. Ganamos, pero al final nos agarraron a golpes y nos corrieron a pedradas. Tuvo que intervenir la policía para salir de la cancha”.

Selección y duelo generacional

José rememora que en 1972 fue convocado por primera vez para integrar el seleccionado de la Federación al Campeonato Argentino que se disputó en Capital Federal. “Tenía 15 años, era el más chico de la delegación y del torneo. Pude ver en acción a grandes figuras como ‘Beto’ Cabrera, ‘Finito’ Ghermann, De Lisazo, etc. En Capital estaba un jugador que era un tipo de casi dos metros, con un físico impresionante. Se me encendió la lamparita, porque era imposible pasarlo, y cada vez que lo encaraba le bajaba los pantalones. Eso lo sacó de las casillas y a los 10 minutos salió por cinco faltas. Estaba enojado y me dijo que me iba a agarrar después del partido. Pero en el equipo estaban el ‘Lungo’ Aibar, Castro, y todos los mayores que salieron a defenderme. Al final nos ganaron 100 a 94, cuando ellos querían imponerse por goleada. En los últimos años de los 70 se dio un hecho inédito. Me tocó enfrentar en una final por el torneo mayor a Deportivo Juventud donde jugaba mi padre. Don Guido Jalil había incorporado a varias figuras porque quería el campeonato y por lo tanto era muy difícil ganarles. Se jugó en el desaparecido estadio de la Federación (avenida presidente Castillo, frente a lo que es hoy la OSEP) y le pedí expresamente al técnico que me dejara marcar a Victoriano, mi padre. ‘Te va a bailar’. me adelantó, pero insistí y salimos a jugar. Y la verdad, me dio un baile de novela, era imparable”, acota sonriendo.

Con la otra pasión

Como muchas figuras de esos años, Robledo no solo se destacó en el básquetbol, sino que también brilló en el fútbol. Se inició casi paralelamente en las divisiones inferiores de Sarmiento (también allí jugó su padre), donde de la “quinta” pasó a primera.

“Fue una etapa -menciona- que uno brindaba todo por el deporte. Como tenía un buen físico y me gustaba ser delantero, siempre jugué de ‘9’. En el ‘Decano’ jugué 2 años y luego me compró Villa Cubas, donde tuve como técnico en una época a don Américo Ávila. Allí estuve 6 años, salimos campeones y marqué muchos goles. También recibí patadas a lo loco, porque en esa época estaban como defensores Máximo Espeche, Ricardo Reartes, “Caballo” Jalil, “Cuchi” Barrera y otros tranquilos. Me tocó jugar con los hermanos Rivero (Felipe y Juan), ‘Pelao’ Ibarra, ‘Dito’ Peralta, ‘Lungo’ Ortiz y ‘Negro’ Bracamonte, por nombrar algunos. Después me llevó Huracán Las Heras de Mendoza. Fue a prueba porque Villa Cubas no quería venderme. Allí estuve un año y regresé porque no se daba el pase. Luego me cedieron siete meses a Belgrano de Córdoba donde jugué en la Liga Cordobesa. Regresé y cuando estaba por dejar el fútbol, se me dio la posibilidad de incorporarme a San Martín de Las Chacras. Allí jugué cinco temporadas y tuve de compañeros a ‘Piso’ Rosales, ‘Patrón’ Barrera, Ramón Vega y René Carrizo, entre otros. Salimos campeones varias veces y recuerdo especialmente el título de 1976”.

Amistoso en ocasión de los 67 años del club Defensores de Esquiú (27/11/2010), con motivo de la inauguración de la iluminación de su cancha de fútbol. En el tercer equipo de abajo, aparece un San Martín cargado de glorias con Robledo, último de los hincados a la derecha.
Amistoso en ocasión de los 67 años del club Defensores de Esquiú (27/11/2010), con motivo de la inauguración de la iluminación de su cancha de fútbol. En el tercer equipo de abajo, aparece un San Martín cargado de glorias con Robledo, último de los hincados a la derecha.
El retiro en el básquetbol

En ambas disciplinas, Robledo decidió el retiro alrededor de los 30 años. Le dedicó casi 20 al fútbol y al básquetbol de primera en Catamarca, Córdoba y Mendoza. Lo coronó con campeonatos y fue protagonista con varias camisetas. “En la selección de la Federación Catamarqueña -agrega- me tocó jugar con Mario ‘Coquin’ Aragón y luego tenerlo de entrenador. En uno de los campeonatos argentinos fui compañero de Carlos Cobacho, ‘Chicho’ Gutiérrez, Di Doi, Raúl López, René Rizzardo. Compartí con leyendas como ‘Lungo’ Aibar, Marino Rojo, Rodríguez y muchos otros. Tuve el privilegio de ver jugar a mi padre, José Victoriano, con Red Star, Olimpia, Juventud y en una exhibición con los “Harlem Globetrotters”. Tenía una habilidad extraordinaria con las manos y un físico privilegiado. Tanto es así que el equipo norteamericano lo quiso llevar, pero él no quería dejar a su madre y rechazó la propuesta. Nos decía, queda muy lejos”.

El adiós en el fútbol

Sobre el cierre hace un repaso en el fútbol y destaca que “Me di el gusto de salir campeón con Villa Cubas y San Martín de Las Chacras. Jugué de refuerzo para Policial y Vélez en otros torneos, tuve grandes entrenadores y tengo un récord histórico de haber marcado 7 goles en un partido en la Liga Chacarera. Después del retiro me incorporé a la Liga de Veteranos donde jugué dos temporadas para Retirados Policiales y otras dos para Centro de Empleados de Comercio. Luego dejé porque las rodillas sintieron el esfuerzo de tantos años (le iba a suceder su hermano, “Kalilo”) en canchas duras, con pozos y piso de mosaico en el básquetbol. Ahora disfruto de vez en cuando de ir a la cancha a ver algunos partidos, pero no soy hincha fanático de ninguno. Será porque jugué en varios clubes”, cierra el “Torito” Robledo.

Ficha personal

Nombres y apellido: José Rodolfo Robledo.

Apodo: “Toro”.

Fecha de nacimiento: 23 de septiembre de 1955.

Lugar: Capital – Catamarca.
Recide en su querido Miraflores Dpto.Capayán

Padres: José Victoriano Robledo y Josefa Pastora Rodríguez.

Hermanos: 5

Estado civil: Viudo

Hijos: Estela del Carmen, María Laura, José Ricardo, Nelson David y Débora Elizabeth.

Nietos: Emiliano, Rocío, Fabricio, Leonel, Benjamín, Josefina, Melina y Tobías.

Trabajo: Jubilado del Poder Judicial de la provincia.

Hincha: Racing Club de Avellaneda.

Ídolo nacional: Lionel Messi.

Ídolo local: Ramón “Chichilo” Naranjo.

Hobby: No tiene.

Comida preferida: Milanesa con papas fritas.

Fuente: Deporte y Nostalgia – El Esquiu.com

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