Minería en Catamarca: la urgencia de planificar más allá de los discursos

Las expectativas generadas en la sociedad por la omnipresente promoción oficial sobre las multimillonarias inversiones mineras tienen en el reclamo de puestos de trabajo para los catamarqueños uno de sus efectos más transitados. Intendentes como el antofagasteño Mario Cusipuma acostumbran estribar en estos requerimientos con fines demagógicos, sin que se tenga conocimiento sobre las gestiones concretas que realizan o han realizado para satisfacerlos, más allá de las periódicas manifestaciones de aflicción que deslizan cuando los micrófonos se les ponen a tiro.

En este marco, formulada como un reclamo a las empresas, la advertencia que el presidente de la Cámara Minera de Catamarca, Abás Tanus Mafud, lanzó en el Seminario del Litio de Jujuy encierra un desafío bastante más profundo que la estimulación de los fervores localistas: calculó que, en relación con la demanda existente y por venir de la minería, Catamarca tiene un déficit de entre 30% y 40% de ingenieros vinculados con la actividad.

El representante de las mineras pidió que el sector privado se involucre en la formación de recursos humanos, pero sus palabras habilitan otro andarivel para el análisis. La discusión sobre cuántos catamarqueños emplean las empresas se libra a fuerza de ruegos, piquetes y, en el caso de Cusipuma, amenazas de sanciones que desplazan convenientemente a un segundo plano e invisibilizan la arista clave de la capacitación.

En el Seminario del Litio realizado en Jujuy se señaló la necesidad urgente de revertir el déficit de ingenieros relacionados con la minería.

El diagnóstico desplegado en el seminario no es nuevo. En mayo, el mismo Mafud había señalado la escasez de ingenieros industriales y químicos, indispensables para el desarrollo de los proyectos. Lo novedoso es el horizonte que propuso ahora: articular empresas, universidades, escuelas técnicas y gobiernos para anticipar los perfiles que la minería demandará dentro de cinco, diez y quince años.

Pero las plantas ya están en marcha y un profesional no se improvisa en una temporada. Tampoco un técnico. La previsión llega cuando la demanda ya golpea la puerta y plantea un reto de primer orden para insertar a los catamarqueños en los puestos de mayor calidad y mejor pagos. La responsabilidad, en este sentido, no es solo privada: planificar la formación es tarea del Estado en todos sus niveles, incluido el municipal.

La contradicción de la indignación localista

El intendente Cusipuma eligió el registro de la indignación:

  • Denunció que las mineras no contratan antofagasteños.
  • Faltó a la inauguración de la planta de Posco en Salta y se ocupó de hacer notar su ausencia.
  • Reclamó la consigna «Primero Antofagasta».
  • Anunció multas a los proveedores no habilitados en el departamento.

Ante este arranque de celo telúrico, resulta esclarecedor analizar la disponibilidad real de mano de obra. Según el Censo 2022, Antofagasta de la Sierra cuenta con poco más de 2.000 habitantes, de los cuales menos de 1.500 son mayores de edad. En ese mismo territorio, cuatro plantas de litio inician o amplían su producción este mes y cerca de una veintena de proyectos transitan distintas etapas de avance.

Con tan pocos antofagasteños y tantos proyectos, absorber a la población activa del departamento debería ser un trámite casi automático. Si no ocurre, el cuello de botella no está en la falta de puestos ni en la supuesta malevolencia de las mineras empecinadas en desairar a los locales, sino en la preparación técnica y profesional de quienes podrían ocuparlos.

Por otra parte, los proyectos de Antofagasta de la Sierra no aparecieron de un día para otro. El yacimiento Fénix produce en el Salar del Hombre Muerto desde hace casi tres décadas, y el resto de los emprenderismos cumplió años de exploración, audiencias públicas y estudios de impacto ambiental a la vista de toda la comunidad y de sus dirigentes.

Lo dicho no exime a las mineras de sus responsabilidades en el desarrollo local, pero resulta evidente que quejarse, confrontar y clamar por cupos laborales siempre será más cómodo que sentarse a planificar el futuro.

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