Convocante cierre de las fiestas patronales
El padre Salvador Acevedo presidió la celebración y convocó a los fieles a confiar en la providencia divina y a combatir el individualismo.
A pesar de las bajas temperaturas y el viento que se registraron durante la tarde de ayer viernes, cientos de fieles y devotos se congregaron en la capilla ubicada en el sur de la ciudad Capital para participar de la celebración en honor a San Cayetano.
El inicio de la procesión fue anunciado por el tañido de las campanas y los acordes de la Banda de Música de la Municipalidad de la Capital. Desde el templo partieron las imágenes del Santo Patrono del Pan y del Trabajo y del Beato Mamerto Esquiú, en el marco del Año Jubilar por el Bicentenario de su Nacimiento.
La recorrida estuvo presidida por el padre Salvador Acevedo, párroco de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, a cuya jurisdicción pertenece la comunidad. Durante el trayecto por las calles del sector, los fieles elevaron plegarias y cantos, mientras reflexionaban sobre la vida de San Cayetano. Los vecinos se sumaron a la celebración adornando los frentes de sus viviendas y colocando altares, y los enfermos y ancianos recibieron la bendición al paso de las imágenes. Al regresar a la intersección de calles Tucumán y Gobernador Fortunato Rodríguez, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y el Himno a Catamarca. Seguidamente, se celebró la Santa Misa presidida por el padre Acevedo.
En su homilía, el sacerdote señaló que los fieles llegan «con el corazón medio mezclado», alternando la alegría, la esperanza y la confianza con la angustia, el miedo y la inseguridad frente a las dificultades humanas y materiales. «Que no nos alcance el sueldo da miedo, porque no podemos subsistirnos, pagar la comida, los remedios; perder el trabajo, que nos asalten los ladrones, cómo no nos va a dar miedo, es normal», expresó. Asimismo, exhortó a los fieles a ser generosos y a compartir «lo poco o lo mucho que tenemos», y a combatir el individualismo. El sacerdote concluyó con un mensaje esperanzador: «Si todos tenemos este corazón, nuestra patria se va a poner mucho mejor». La jornada culminó con una retreta de la Banda de Música de la Municipalidad, mientras los presentes compartían un chocolate caliente con bollitos.
