Como estaba anunciado, en la noche del sábado, las diferentes fuerzas vivas de Fiambalá, se movilizaron para reclamar que la Zona franca del departamento Tinogasta, que ya cuenta con media sanción en la Legislatura Provincial, sea emplazada en esa localidad.
Fue así, que los diferentes sectores, como ser las cámaras de Turismo, Económica y de Proveedores Mineros, dirigentes de distintos espacios, organizaciones intermedias y vecinos se dieron cita en la plaza Beato Mamerto Esquiú donde se armó el lugar desde el cual se escuchó la voz de los presentes.
Allí, los oradores coincidieron que pese a tener distintas miradas, la presencia de todos es “por defender Fiambalá” y que lo que está en “juego” es el desarrollo de la localidad.
Asimismo, cuestionaron la “rapidez” con la que se aprobó en la Cámara de Senadores la ubicación de la Zona Franca en el distrito Santa Rosa de la cabecera departamental “ignorando” al pueblo fiambalense.
Finalmente, según las fuentes consultadas, quienes participaron de la movilización adelantaron que solicitarán una reunión con el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil para llevar los planteos de los vecinos fiambalenses.
Una zona franca es un espacio geográfico delimitado donde las mercaderías no pagan tributos de importación ni exportación y no se someten a los controles aduaneros habituales, de acuerdo con la Ley 24.331 y el Código Aduanero.
Las materias primas, maquinarias e insumos ingresan libres de aranceles e impuestos nacionales mientras estén dentro del predio. La mercadería puede quedar almacenada o en proceso de transformación por tiempo indefinido sin obligación de nacionalizarse de inmediato.
Las zonas francas funcionan como áreas extra-aduaneras diseñadas para simplificar los trámites y bajar los costos operativos de las empresas.
El propósito central de estas áreas es actuar como polos de desarrollo regional, promover las exportaciones, retener talento local y atraer inversiones.
