El Papa llega en medio del reclamo de la Iglesia y las tensiones internas del Gobierno

El Episcopado espera que la llegada de León XIV permita consolidar un canal de comunicación estable con la Casa Rosada y que el vínculo no se limite a la organización de la visita. En paralelo, las tensiones entre Patricia Bullrich y el sector de Karina Milei siguen abiertas y exponen las dificultades del oficialismo para ordenar su estructura política.

La llegada del papa León XIV a la Argentina, prevista para el próximo domingo 8 de noviembre, representa para la Iglesia una oportunidad que va más allá de las actividades religiosas e institucionales programadas. Después de casi cuatro décadas sin una visita papal al país, las autoridades del Episcopado buscan aprovechar el acontecimiento para recomponer el vínculo con el Gobierno de Javier Milei y establecer un diálogo que tenga continuidad.

El planteo que hicieron llegar a los interlocutores oficiales apunta a crear un canal de comunicación permanente, con interlocutores definidos y una agenda de trabajo que no dependa de las necesidades de cada coyuntura.

En sectores de la Iglesia existe preocupación por la posibilidad de que el acercamiento actual sea circunstancial y pierda fuerza una vez que el Papa continúe su gira por Sudamérica. «Están enojados porque creen que los están usando», sintetizaron fuentes eclesiásticas. La percepción es que, después de la partida de León XIV, los contactos podrían volver a espaciarse.

En la Casa Rosada tomaron nota del reclamo y, según fuentes oficiales, se comprometieron a escucharlo. Un alto funcionario consideró «lógico» el planteo y señaló que la relación no quedará limitada a la coordinación de la visita, aunque todavía no hay precisiones sobre cómo se instrumentará ese compromiso.

El Gobierno también busca evitar que el viaje papal se convierta en un punto de inflexión negativo para la gestión. La visita tendrá lugar en un contexto de dificultades económicas, con preocupación por la actividad y el riesgo país, y pondrá en primer plano temas sociales que forman parte de la agenda histórica de la Iglesia.

Una relación con pocos encuentros desde la llegada de Milei

La distancia entre el Episcopado y el Presidente tiene antecedentes. Desde que asumió, Milei recibió a las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina una sola vez: el 12 de marzo de 2024, cuando el organismo estaba encabezado por monseñor Oscar Vicente Ojea, entonces obispo de San Isidro.

En aquella reunión, los obispos transmitieron su preocupación por la situación económica y social, la falta de alimentos y medicamentos y las dificultades que atravesaban los sectores más vulnerables, a partir de los testimonios que recibían de distintas diócesis.

Desde entonces, los encuentros con el mandatario no tuvieron continuidad. El vínculo se sostuvo mediante otros funcionarios y volvió a intensificarse con los preparativos de la visita papal. Entre los interlocutores recientes estuvieron Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y representantes de otras áreas del Gobierno, incluidos funcionarios de Seguridad y de la SIDE.

Durante ese proceso también se incorporaron reclamos que exceden la organización del viaje. La discapacidad y la ludopatía son dos de los temas sobre los que la Iglesia viene insistiendo desde hace tiempo.

En ambos casos, el Congreso avanzó con respuestas que fueron recibidas favorablemente por las autoridades eclesiásticas, aunque después de meses de reclamos y de diferencias con el Gobierno.

En octubre, representantes de la Conferencia Episcopal solicitaron que se prorrogara la Emergencia en Discapacidad y que se revisaran los recortes previstos para el sector en el Presupuesto 2027. En cuanto a la ludopatía, el Episcopado reclamó ante el Senado una regulación de las apuestas en línea, con especial atención al impacto sobre niños y adolescentes.

Detrás de estos planteos hay una discusión más amplia sobre el papel social de la Iglesia y su capacidad de interlocución con el Estado. En el Episcopado sostienen que la demanda religiosa continúa creciendo y mencionan como ejemplo la peregrinación a Luján, que, según estimaciones de fuentes eclesiásticas, reunió entre 2,8 y 3 millones de personas.

La agenda del Papa y los temas que preocupan a la Iglesia

La visita de León XIV se producirá en un momento en el que el Gobierno necesita administrar distintos frentes políticos y diplomáticos. Después de los cortocircuitos con Brasil por el posicionamiento argentino frente al bolsonarismo y en medio de las dificultades económicas, la llegada del Pontífice pondrá en primer plano cuestiones como la pobreza, la desigualdad y la situación de los sectores más vulnerables.

La agenda oficial contempla un encuentro con Milei en la Casa Rosada y una reunión con autoridades, representantes diplomáticos y miembros de la sociedad civil en el Palacio Libertad.

Desde la Iglesia, sin embargo, remarcan que León XIV tendrá libertad para expresar sus posiciones y que su mensaje no estará condicionado por las necesidades de ningún gobierno. La expectativa del Episcopado es que la visita también permita abrir una etapa de diálogo institucional más sostenido.

La interna entre Bullrich y el karinismo sigue abierta

Mientras se acerca la llegada del Papa, en el oficialismo continúa la disputa entre Patricia Bullrich y el sector de Karina Milei. Los cruces volvieron a quedar expuestos en redes sociales y en los movimientos dentro del Senado.

La Casa Rosada intenta reducir la tensión, pero en el entorno de la senadora sostienen que no dejarán pasar las respuestas a sus críticas o diferencias con la conducción del espacio.

Dos episodios recientes alimentaron el enfrentamiento. Por un lado, el distanciamiento de Bullrich respecto de la estrategia del Gobierno frente a Brasil y el bolsonarismo. Por otro, las diferencias en torno al dictamen sobre soberanía de Malvinas, luego de que el sector de Santiago Caputo le atribuyera a la senadora una maniobra para involucrar al Ministerio de Seguridad, ahora conducido por Alejandra Monteoliva, en el futuro Consejo de Seguridad Nacional.

En el entorno de Bullrich reconocen que la relación personal y política de la senadora con Santiago Caputo tiene mejor sintonía que la que mantiene con Karina Milei. Sin embargo, aclaran que eso no implica que estén dispuestos a tolerar cuestionamientos sin responder. «Tenemos recursos para responder y no somos larretistas», advierten, en una referencia a la antigua interna de Juntos por el Cambio.

La senadora también tiene reproches para la secretaria general de la Presidencia. Le cuestiona el nivel de compromiso de los Milei con la elección y, especialmente, los intentos de intervenir en las decisiones del Senado como si se tratara de una dependencia del Poder Ejecutivo. «No entiende que no es una escribanía, que no es un ministerio», señalan cerca de Bullrich.

En ese contexto aparecieron versiones sobre un posible desplazamiento de la senadora de la jefatura de la bancada libertaria para reemplazarla por la neuquina Nadia Márquez, una dirigente cercana al karinismo.

La visita de Milei y su hermana a Neuquén para participar de la inauguración de un templo vinculado con la familia de Márquez también fue interpretada en clave de la interna. La legisladora ya había recibido señales de respaldo en la disputa por espacios de poder dentro de la Cámara alta.

Cerca de Bullrich descartan que el reemplazo pueda concretarse y advierten que una decisión de ese tipo provocaría «una crisis sin retorno». En distintos sectores libertarios circula otra hipótesis: si la ruptura termina de formalizarse, podría ocurrir en febrero y no antes de fin de año. «La ruptura ya ocurrió, solo que no se concretó», resumió un exintegrante de La Libertad Avanza.

En el karinismo, en cambio, buscan evitar una confrontación abierta. Las críticas a Santiago Caputo por su intervención en el frente brasileño tampoco generaron una reacción pública del entorno de la secretaria general. Algunos dirigentes consideraron que la apuesta de respaldo al bolsonarismo terminó mal después de que Donald Trump tomara distancia de esa estrategia, aunque mantuviera gestos de protección hacia el expresidente brasileño.

Las señales de Milei y el conflicto con el PRO

Una de las respuestas más visibles del oficialismo a las diferencias de Bullrich llegó a través de la cuenta de X Oficina de Respuesta Oficial, vinculada al sector de Las Fuerzas del Cielo, que cuestionó al economista Carlos Melconian.

En el entorno de la senadora buscaron despegarse del exministro de Economía de Mauricio Macri. Recordaron que había colaborado en la elaboración de la plataforma económica para la campaña presidencial de Bullrich en 2023, pero ahora lo describen como «un ex despechado» por sus críticas al programa de Milei.

El Presidente también intervino en la discusión a través de sus redes sociales. Esta semana replicó un mensaje de una cuenta cercana al oficialismo que apuntaba contra las internas de sus adversarios y compartió un video difundido por una cuenta vinculada a Karina Milei, en el que Martín Menem afirmaba que no había espacio para disputas internas y que el único candidato posible de La Libertad Avanza era Javier Milei.

Dentro del espacio, esos gestos fueron interpretados como señales de respaldo a la conducción de Karina y advertencias a quienes proyectan candidaturas propias.

La actividad en redes coincidió con la reaparición pública de Mauricio Macri, quien aseguró que el acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza estaba «estancado». Desde el Gobierno respondieron que «los estancados son ellos», en alusión a las dificultades del partido amarillo para resolver su estrategia y sus diferencias internas.

En Balcarce 50, sin embargo, niegan que los mensajes presidenciales estuvieran dirigidos a Bullrich. Aseguran que el tema «ya los aburre» y que no existe ninguna decisión de desplazar a la senadora. También sostienen que los Milei tienen paciencia con ella por las cuestiones personales que atraviesa, aunque rechazan que los mensajes del Presidente hayan funcionado como una advertencia.

La tensión persiste. Algunos funcionarios cuestionan que tanto Macri como Bullrich expongan públicamente sus diferencias mientras el Gobierno enfrenta dificultades económicas, una suba del riesgo país, caída de la actividad y una inflación que todavía no alcanzó el nivel que el propio Presidente había anticipado.

La discusión sobre un eventual acuerdo con el PRO también se reactivó después de que Cristian Ritondo presentara una serie de pedidos y se retomaran los contactos en Balcarce 50, tras varias semanas sin reuniones oficiales.

Por ahora, la respuesta libertaria consiste en trasladar la discusión hacia los problemas internos de sus posibles aliados. En el oficialismo sostienen que el PRO debe «ordenar primero sus propias internas antes de discutir una alianza para 2027».

Sin embargo, La Libertad Avanza tampoco logra cerrar sus propias disputas. La visita de León XIV encontrará a un Gobierno que busca mostrar una relación institucional fluida con la Iglesia mientras intenta administrar tensiones políticas que siguen sin resolverse. Para el Episcopado, el desafío será convertir el acercamiento por la llegada del Papa en un diálogo que perdure después de su partida.

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