El naufragio del redil: cómo el pragmatismo provincial le arrebató el Senado al kirchnerismo

Por Redacción Política

Análisis del nuevo mapa de poder en la Cámara Alta y la metamorfosis del peronismo periférico.

La deserción en el Senado de la mitad de la bancada kirchnerista cuando se votó la continuidad de Carlos Mahiques en la Cámara de Casación Penal expuso con toda crudeza el retroceso del liderazgo de Cristina Kirchner. Al mismo tiempo, aceleró el proceso de descomposición de la jefatura del formoseño José Mayans, iniciado en marzo del año pasado con la conformación del bloque “Convicción Federal”.

El catamarqueño Guillermo Andrada, la jujeña Carolina Moisés, el riojano Fernando Rejal y el puntano Fernando Salino le dieron la primera estocada a la autoridad de la troika ultrakirchnerista integrada por Mayans, Anabel Fernández Sagasti y Juliana Di Tulio.

El origen de la fisura: “Convicción Federal” nació con el objetivo de promover la agenda de las provincias frente a las directivas emanadas del Instituto Patria y San José 1111. Aunque se mantuvo dentro del interbloque peronista, el kirchnerismo lo marcó como una herejía y maniobró para neutralizarlo con la estrategia clásica del ninguneo.

El éxito que ha tenido este espacio abrió la puerta para un vaciamiento del bloque que comanda Mayans.

De la resistencia a la autonomía

La ruptura definitiva se produjo en febrero. Salino y Rejal se abrieron y crearon otro bloque, pero “Convicción Federal” incorporó a la tucumana Sandra Mendoza. Con Moisés como presidenta, Andrada y Mendoza operaron la fractura cuando el interbloque capitaneado por Mayans pretendió trabar la integración de las comisiones.

El nuevo bloque actuó con pragmatismo:

  • Elevó sus propuestas de forma autónoma.
  • Ocupó las sillas que el ultrakirchnerismo les negaba.
  • Ganó peso en comisiones clave como Relaciones Exteriores y Acuerdos, donde comenzaron a cocinarse las coberturas de vacantes en la Justicia Federal.

“Convicción Federal” terminó allí de dinamitar el statu quo que Mayans, Di Tulio y Fernández Sagasti querían mantener para sostenerse como imprescindibles interlocutores del oficialismo libertario. El bloque demostró en los hechos que era posible subsistir, negociar y hacer valer el peso específico de las provincias por fuera del redil kirchnerista; una compuerta por la que hoy se cuela la mayoría de la bancada del PJ.

Los números del aislamiento

El pragmatismo provincial sepultó a la ortodoxia ideológica. El subestimado goteo de marzo de 2025 se convirtió en una sangría el 15 de mayo pasado, apenas tres meses después de que “Convicción Federal” se fuera del interbloque.

En rigor, los únicos rechazos a Mahiques fueron los de los 11 kirchneristas. Una síntesis del aislamiento, agravado por la figura que recibió el respaldo: Carlos “Coco” Mahiques es uno de los magistrados más emblemáticos del “lawfare” al que Cristina Kirchner y sus acólitos atribuyen todas sus desgracias.

Reunió nada menos que 58 votos a favor, 10 más de los dos tercios del cuerpo necesarios para designar los miembros de la Suprema Corte y el Procurador General de la Nación. El ultrakirchnerismo es ya, para el Gobierno, prescindible.

Final de ciclo

La jefatura formal de Mayans asiste al naufragio de su propia autoridad, erosionada no solo por la fuga de sus dirigidos, sino por feroces internas domésticas que mezclan disputas ideológicas y fiascos legislativos, como la caída del concurso para la Defensoría del Niño que lo enfrentó a los gritos con el camporismo.

La sesión de Mahiques exhibió la profundidad alcanzada por la fisura que, con apenas cuatro senadores, abrió “Convicción Federal” hace poco más de un año, cuando comenzó a resistir la inercia facciosa y estéril que sostenía el kirchnerismo.

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