Un informe de la consultora Politikon Chaco revela que la mejora de las cuentas del Estado federal se explica por el traslado del gasto a las jurisdicciones provinciales. Catamarca se encuentra entre las provincias que registran números rojos.
En los últimos dos años, el mapa fiscal de la Argentina ha sufrido una transformación drástica. Lo que en 2023 era un Estado nacional con déficit y provincias con superávit, hoy se ha invertido. Según datos procesados por la consultora Politikon Chaco, el saneamiento de las cuentas federales ha tenido como contrapartida una fragilidad fiscal generalizada en el interior del país, producto de un recorte sin precedentes en las transferencias y el gasto público.
El fin del equilibrio provincial
Durante el primer año de gestión libertaria, los gobernadores realizaron un ajuste cercano al 15% de sus gastos. A pesar de este esfuerzo, que permitió sostener un superávit del 1,1% en 2024, la persistente poda de fondos nacionales terminó por quebrar las finanzas locales.
Para el cierre de 2025, el conjunto de las provincias registró un déficit financiero equivalente al 2,9% de sus ingresos. La situación es crítica: solo siete jurisdicciones —Córdoba, Formosa, Jujuy, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán— lograron mantener el equilibrio. El resto ha caído en zona de déficit, con Catamarca registrando un rojo del 0,8%.
El mecanismo de la asfixia
La mejora en el balance de la Nación no parece ser producto exclusivo de una mayor eficiencia, sino de la transferencia directa de costos hacia las provincias y recortes en sectores sensibles como:
- Haberes previsionales.
- Presupuesto universitario y ciencia.
- Salud pública y sector de la discapacidad.
A este escenario se suma la caída inexorable de la recaudación tributaria. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), las transferencias automáticas por coparticipación cayeron un 6,4% solo en el primer trimestre de este año, empujadas por la baja actividad económica.
El giro de la Casa Rosada: de la indiferencia al auxilio
Ante el aumento de la conflictividad social y el riesgo para la gobernabilidad, el Gobierno nacional ha comenzado a modificar su postura de «indiferencia» inicial. Recientemente, se han implementado mecanismos de alivio bajo la forma de créditos a tasa subsidiada para doce jurisdicciones, incluyendo a Catamarca.
Esta medida representa un reconocimiento tácito de que la asfixia financiera de los distritos ha dejado de ser un problema puramente local para convertirse en una amenaza para el equilibrio macroeconómico nacional.
¿Optimismo o realidad?
Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, pronostica que los próximos dieciocho meses serán «los mejores en décadas», los indicadores actuales plantean un escenario mucho más conservador. Sin una reactivación genuina que permita recomponer los ingresos genuinos y la llegada de fondos a las arcas provinciales, las proyecciones oficiales parecen chocar con una realidad fiscal que, por ahora, solo muestra señales de tensión.
