Sin acuerdo
Las centrales sindicales rechazaron la oferta empresaria de aumentos del 1,8% para septiembre y del 1,7% para octubre y cuestionaron la modalidad virtual del encuentro. Sin consenso, Javier Milei deberá laudar y el nuevo Salario Mínimo Vital y Móvil sería fijado vía decreto.
La CGT y las dos CTA rechazaron este viernes la propuesta para actualizar el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) y abandonaron la reunión del Consejo del Salario, profundizando la incertidumbre en torno a la negociación que involucra al Gobierno, las cámaras empresarias y las organizaciones gremiales.
La propuesta presentada por las cámaras empresarias contemplaba un incremento del 1,8% en septiembre y del 1,7% para octubre, una oferta que fue rechazada de plano por las centrales sindicales. Los gremios también cuestionaron la modalidad elegida para el encuentro, que se realizó de manera virtual, cuando las organizaciones reclamaban que la discusión se llevara adelante de forma presencial.
El Salario Mínimo Vital y Móvil se encuentra actualmente en $376.600, luego de haber sido fijado por decreto en noviembre de 2025. Ante la falta de acuerdo entre las partes, el presidente Javier Milei deberá laudar para establecer el nuevo monto, mientras que el Poder Ejecutivo dispondría la actualización del SMVM mediante un decreto.
El reclamo de las centrales sindicales
La posición de los gremios fue contundente. La CGT, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores habían planteado un salario mínimo de $911.202 para julio y de $993.300 en diciembre, con la propuesta de volver a convocar posteriormente al Consejo del Salario.
Desde la CGT advirtieron que «un salario mínimo no puede estar en menos de $911.202 y alcanzar los $993.300 en diciembre de este año». En contraste, la oferta empresaria planteó un aumento del 1,8% para septiembre, que según denunciaron las organizaciones sindicales representa un incremento de «apenas $6.000», y un 1,7% de octubre hasta abril.
El cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo, cuestionó duramente la propuesta y manifestó: «Nos ofrecieron 468 mil pesos recién en abril del año que viene. No lo vamos a convalidar. Lo que nos ofrecieron fue irrisorio».
La diferencia entre las posiciones dejó sin acuerdo la discusión sobre el nuevo piso salarial y derivó en el abandono de la reunión virtual por parte de las centrales sindicales.
El cuestionamiento a la modalidad virtual
El rechazo de los gremios no estuvo vinculado únicamente al contenido de la propuesta económica. La CGT y las CTA también abandonaron el encuentro como forma de protesta por la modalidad virtual utilizada para desarrollar la reunión.
La CGT sostuvo que los encuentros deberían realizarse de manera presencial y consideró que «no existe ningún impedimento que justifique sostener la modalidad virtual cuando están en juego los ingresos de millones de trabajadoras y trabajadores».
La central sindical también cuestionó la forma en que el Gobierno nacional encara esta instancia y apuntó a la ausencia del titular de la Secretaría de Trabajo en la convocatoria. «La escasa relevancia que impone el Gobierno nacional en esta instancia queda expresada en la ausencia del titular de la Secretaria de Trabajo en la convocatoria. Un gesto vale más que mil palabras», afirmó la CGT en referencia a Julio Cordero.
Pese a la decisión de retirarse del encuentro, la central aclaró que el abandono de la reunión «no implica renunciar al diálogo», sino reclamar por un diálogo «verdadero, con voluntad de negociación y propuestas que permitan a las trabajadoras y los trabajadores vivir dignamente».
Quiénes participaron del encuentro
La reunión virtual contó con representantes del Gobierno, del sector empresario y de las centrales sindicales.
Participaron la subsecretaria de Trabajo, Claudia Testa, en representación del Gobierno; el abogado Juan José Etala, por la Unión Industrial Argentina (UIA); los sindicalistas Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo, por la CGT; Roberto Baradel, por la CTA de los Argentinos y Hugo «Cachorro» Godoy, por la CTA Autónoma.
El encuentro volvió a exponer las profundas diferencias entre las partes respecto del nivel que debería alcanzar el Salario Mínimo Vital y Móvil y de la política de actualización del ingreso.
«La paritaria de los que no tienen paritarias»
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, también expresó fuertes críticas a la situación a través de un comunicado.
«El Consejo del Salario debiera ser la paritaria de los que no tienen paritarias. Joden y dejan desprotegidos al 40% de los trabajadores. El Salario Mínimo Vital y Móvil sigue siendo de indigencia. No es vital porque no alcanza para vivir, tampoco es móvil porque se ubica por debajo de la inflación», denunció.
Las organizaciones sindicales insistieron en que la actualización del salario mínimo debe contemplar las necesidades de los trabajadores frente al costo de vida. En ese sentido, las centrales consignaron que, en julio de este año, según el Indec, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.564.716 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT).
Este dato fue incorporado por los gremios en el marco de sus cuestionamientos al monto actual del SMVM y a la propuesta presentada por el sector empresario.
La importancia del nuevo piso salarial
La definición del nuevo Salario Mínimo Vital y Móvil tiene incidencia en diferentes ámbitos laborales. El monto sirve como referencia para el salario inicial docente, además de constituir un indicador para el trabajo informal y para las actividades que no están sindicalizadas en jornadas laborales de ocho horas.
Tras el nuevo desencuentro, Cristian Jerónimo, uno de los triunviros de la CGT, anticipó que se realizarán reuniones con los distintos espacios sindicales para «definir los próximos pasos».
Mientras tanto, la discusión queda a la espera de la definición que deberá adoptar el Poder Ejecutivo ante la falta de consenso alcanzado en el Consejo del Salario.
Las críticas a la oferta empresaria
La CGT cuestionó la posición de la parte empleadora y sostuvo que los argumentos utilizados para justificar los incrementos resultan insuficientes. «Con escasos argumentos la parte empleadora estima siempre aumentos que hoy apenas alcanzan para un kilo de pan. Y el Gobierno, en abierta coincidencia, viene avalando esa postura», afirmó la central.
Según la organización, los valores ofrecidos reflejan una situación que vienen advirtiendo en cada convocatoria. «El salario mínimo no puede consolidarse como un ingreso de pobreza», sostuvo. Por su parte, la CTA Autónoma señaló que la propuesta empresaria implicaba «continuar deteriorando el poder adquisitivo de los trabajadores».
La organización sostuvo además que el actual salario mínimo se encuentra «en la mitad de lo necesario para cubrir la canasta de indigencia, es decir, de los recursos indispensables para garantizar la alimentación».
Sin acuerdo entre el Gobierno, las cámaras empresarias y las organizaciones sindicales, el futuro del Salario Mínimo Vital y Móvil quedó ahora sujeto a la definición que adopte el Poder Ejecutivo. La distancia entre los $376.600 vigentes, la propuesta empresaria que llevaría el monto a $468.000 recién en abril del año próximo y el reclamo sindical de alcanzar $993.300 en diciembre sintetiza la magnitud del desacuerdo que volvió a marcar una nueva reunión del Consejo del Salario.
