La empresa familiar De La Barrera combina innovación tecnológica y mano de obra local en Colonia Nueva Coneta, generando 85 puestos de trabajo genuinos y abasteciendo a los principales polos productivos del país.
En el marco de un recorrido por el entramado productivo local, se visitaron las instalaciones del vivero «Doña Icha», un emprendimiento impulsado por la familia De La Barrera que se ha consolidado como un actor clave para el desarrollo del sector olivícola catamarqueño, destacándose por su capacidad de generar empleo y agregar valor desde el origen.



Durante la visita, se pudo conocer en detalle el minucioso proceso de producción que actualmente supera los 850 mil plantines de olivo. En este esquema, el trabajo manual y el conocimiento especializado de cada operario resultan fundamentales para garantizar los estándares de calidad que exige el mercado de exportación y el consumo interno. Con la mirada puesta en el corto plazo, el establecimiento tiene como firme objetivo alcanzar el millón de plantas antes de fin de año, abasteciendo desde Catamarca a los distintos polos olivícolas de la Argentina.
Innovación y reconversión en el campo
El itinerario incluyó también la supervisión de las parcelas productivas ubicadas en Colonia del Valle. Allí, la firma desarrolla 100 hectáreas implantadas con variedades seleccionadas tanto para aceituna de mesa como para la elaboración de aceite de oliva de alta calidad. Esta apuesta se sostiene sobre tres pilares claros: la innovación constante, la reconversión productiva y el valor agregado en la misma zona de origen.
Con un equipo de 85 trabajadores, este emprendimiento familiar se posiciona como un claro ejemplo del potencial productivo y la capacidad de resiliencia de la economía catamarqueña.
El crecimiento de «Doña Icha» refleja la importancia de acompañar y fortalecer a quienes invierten en la región, dinamizando una actividad que históricamente ha sido, y continúa siendo, estratégica para el desarrollo y el crecimiento económico de la provincia.


