Arturo Puricelli cuestionó el giro de Milei sobre malvinas: «no le creó su vocación malvinera»


El exministro de Defensa de la Nación y exgobernador de Santa Cruz analizó la cadena nacional del Presidente, valoró las medidas anunciadas contra las empresas que exploten recursos en aguas de las Islas, pero cuestionó la política exterior del Gobierno. También advirtió sobre los intereses estratégicos de Estados Unidos en Ushuaia y sostuvo que Milei «quiere aferrarse a la bandera de Malvinas» en medio de sus dificultades políticas.
En el programa ´Deslomados´, que conducen Claudio Lobos y Angel Vargas por Igwan Radio 93.9 en Río Gallegos y FM Municipal 87.9 en Perito Moreno, Puricelli realizó una lectura del discurso presidencial. Si bien consideró acertado que el Gobierno nacional adopte medidas para impedir la explotación de recursos argentinos en la zona de Malvinas, cuestionó lo que definió como un profundo cambio de postura de Milei respecto de la soberanía nacional sobre las Islas.
«La primera reflexión que se me ocurre es el viejo dicho: más vale tarde que nunca», señaló al ser consultado sobre las declaraciones del Presidente.
El exfuncionario nacional recordó que la problemática de la exploración petrolera en el área de Malvinas no es nueva y que desde hace años existen iniciativas legislativas y herramientas jurídicas destinadas a sancionar a las empresas que participen en actividades consideradas ilegales por el Estado argentino.
«Nos parece bien que el Presidente haya tomado la decisión de aplicar esa ley que está en vigencia y, por cierto, esperamos tener resultados», sostuvo.
Sin embargo, aclaró que el anuncio debería estar acompañado, a su entender, de otras decisiones concretas.
«LO PRIMERO QUE HABRÍA QUE HACER ES DEJAR SIN EFECTO ESE TRATADO»
Puricelli cuestionó los acuerdos celebrados entre la Argentina y el Reino Unido durante diferentes gobiernos y reclamó la revisión de aquellos entendimientos que, según su interpretación, pueden facilitar la actividad logística vinculada con las Islas Malvinas.
En ese sentido, mencionó el denominado acuerdo Foradori-Duncan -fue un entendimiento firmado en 2016 entre Argentina y el Reino Unido que buscaba mejorar la relación bilateral y promover la cooperación en áreas como comercio, inversiones y conectividad, incluyendo medidas vinculadas con las Islas Malvinas-, firmado durante el gobierno de Mauricio Macri y posteriormente dejado sin efecto por la administración de Alberto Fernández.
El exministro cuestionó que, según expresó, acuerdos posteriores hayan rehabilitado aspectos de aquella política.
«Lo primero que le sugeriría al Presidente, acompañándolo en esto que pidió que el pueblo argentino lo acompañe, es que no se olvide de dejar sin efecto este tratado», afirmó.
Puricelli consideró que cualquier política de defensa de la soberanía argentina sobre las Islas debe estar acompañada por acciones diplomáticas y económicas concretas.
Para él, no alcanza con realizar una declaración pública sobre Malvinas si, paralelamente, se mantienen mecanismos que puedan contribuir al desarrollo de actividades económicas vinculadas con el territorio en disputa.
EL PEDIDO A ISRAEL POR LA EMPRESA NAVITAS PETROLIUM
Puricelli planteó que el Gobierno argentino debería realizar gestiones diplomáticas ante Israel por la participación de la empresa Navitas en proyectos de explotación petrolera relacionados con las Islas Malvinas.
El exgobernador santacruceño vinculó este planteo con el alineamiento internacional que la administración de Javier Milei ha establecido con Estados Unidos e Israel.
«Habría que pedirle inmediatamente a Israel que la empresa Navitas no se preste a la extracción de petróleo en mar argentino o en la zona económica exclusiva de Argentina», expresó.
Y agregó que, desde su punto de vista, la explotación de hidrocarburos en la zona constituye una afectación directa a los derechos soberanos argentinos.
«Significa lisa y llanamente un robo, un despojo y también una violación a lo que las Naciones Unidas han establecido», sostuvo.
Puricelli recordó además las resoluciones internacionales que establecieron la necesidad de que la Argentina y el Reino Unido negocien la cuestión de la soberanía de las Islas y se abstengan de adoptar medidas que modifiquen unilateralmente la situación mientras persiste la disputa.
Según señaló, avanzar desde la exploración hacia la explotación efectiva de recursos naturales representa un cambio significativo en el escenario del Atlántico Sur.
ESTADOS UNIDOS, LA GEOPOLÍTICA Y USHUAIA
Puricelli señaló que la relación privilegiada que el Gobierno de Milei mantiene con Estados Unidos debería traducirse, según su criterio, en acciones concretas en favor de la posición argentina sobre Malvinas.
«Habría que trabajar para que ninguna empresa de Estados Unidos o vinculada a capitales estadounidenses participe en lo que es la explotación de petróleo de nuestras Islas Malvinas», afirmó.
Pero, al mismo tiempo, manifestó sus dudas respecto de los intereses estratégicos norteamericanos en Ushuaia y el Atlántico Sur.
El exministro de Defensa sostuvo que Estados Unidos tiene desde hace años un interés geopolítico en esa región por su ubicación estratégica y por su conexión con la Antártida y las rutas marítimas internacionales.
«Espero que Estados Unidos nos acompañe en nuestra reivindicación de Malvinas y espero también que en el requerimiento de Estados Unidos no esté la condición de que le demos una base en Ushuaia», manifestó.
Puricelli recordó que la Argentina ha trabajado durante años en la idea de desarrollar infraestructura logística propia en Ushuaia.
Incluso señaló que, durante su paso por el Ministerio de Defensa, se trabajó en la proyección de una base logística que permitiera fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y en la proyección hacia la Antártida.
También mencionó que la construcción de infraestructura en esa dirección fue retomada años más tarde durante la gestión del entonces ministro de Defensa Jorge Taiana.
«Nos alegra que esté decidido a continuarla y espero que pongan los fondos que sean necesarios», expresó.
Para Puricelli, el desarrollo de Ushuaia como polo logístico puede tener una enorme importancia estratégica para el país, aunque sostuvo que la infraestructura debe estar al servicio de los intereses nacionales.
«Si no tenemos los fondos para desarrollar ese polo logístico, podemos pedirlos al exterior, podemos pedirlos a Estados Unidos, a China o a cualquier otro financiista», señaló.
EL RIESGO DE QUE MALVINAS VUELVA A SER UTILIZADA EN EL MARCO DE CONFLICTOS POLÍTICOS
El exministro manifestó su preocupación por cualquier utilización de la causa Malvinas con fines de política interna.
«Cada vez que se han usado las Malvinas para tratar de tener un rebote en la política interna ha sido nefasto», afirmó.
En ese contexto recordó la guerra de 1982 y el enorme costo humano que significó para la Argentina.
«Fue muy triste el saldo de muertos», expresó.
«CAMBIÓ DE LA A A LA Z»
Puricelli sostuvo que Javier Milei modificó profundamente su posición respecto de la cuestión Malvinas.
Recordó las declaraciones realizadas anteriormente por el actual Presidente sobre los habitantes de las Islas y contrastó esas posiciones con el actual discurso de reivindicación de la soberanía argentina.
«Estoy absolutamente convencido de que el cambio copernicano que pasó de decir que había que escuchar a los ingleses, a los kelpers, a ver qué opinaban ellos y que había que convencerlos para que fueran argentinos, pasó a decir que son ocupantes ilegales y usurpadores. Cambió de la A a la Z», manifestó.
Para Puricelli, un cambio de esa magnitud no puede ser analizado únicamente desde el punto de vista diplomático.
«Yo creo que un cambio de esa naturaleza tiene un objetivo», afirmó.
El exministro vinculó esa modificación de postura con la reacción de la sociedad argentina ante las manifestaciones deportivas en defensa de la soberanía sobre Malvinas.
«Cuando se dio cuenta de que la gente, el conjunto de la sociedad argentina, se sintió reconfortada con esa decisión de los jugadores, ahí cambió la mirada», sostuvo.
«Es triste que un Presidente tenga que inspirarse en un hecho futbolístico que exterioriza un sentimiento generalizado de la sociedad para poder poner una mirada en un tema tan importante».
RECLAMOS A CHILE Y LA PROPUESTA DE CONTROLAR EL TRÁNSITO DE CAMIONES
Puricelli también planteó la necesidad de que la Argentina adopte una posición más firme frente a las actividades logísticas que, según su visión, podrían contribuir a la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas.
En ese sentido, hizo referencia a las posibles conexiones marítimas y aéreas entre Chile y las Islas y consideró que el Gobierno argentino debería abordar esta problemática en el marco de su relación bilateral con el país vecino.
Puricelli recordó especialmente la importancia estratégica de Punta Arenas y cuestionó cualquier mecanismo logístico que pueda ser utilizado para abastecer las actividades vinculadas con la explotación petrolera en Malvinas.
«Ya que estaba en Chile, Milei no hubiera tenido ningún problema en decirle al presidente chileno que esperamos que ustedes no apoyen la explotación de nuestros recursos petroleros en Malvinas a partir de proveerles la logística», sostuvo.
El exministro también hizo referencia al Estrecho de Magallanes y a las jurisdicciones marítimas de la región, y planteó que la Argentina debería advertir que no aceptará el tránsito de embarcaciones destinadas a colaborar con la explotación de petróleo en la zona en disputa.
Pero además fue más allá y propuso controles sobre el transporte terrestre que circula por territorio argentino.
Puricelli hizo referencia al tránsito de camiones chilenos que deben atravesar un tramo de la Argentina para llegar desde Chile continental hasta Punta Arenas.
Según planteó, el Estado argentino debería controlar esa circulación para impedir que se transporten insumos o mercaderías destinados a brindar apoyo logístico a las actividades petroleras en Malvinas.
«A través de Punta Arenas, si quieren proveer apoyo logístico, nosotros como país también vamos a controlar todos los camiones que van de Chile a Punta Arenas para que no lleven carga que pueda ser logística para la explotación», afirmó.
La soberanía argentina sobre Malvinas no debería limitarse a las declaraciones diplomáticas, sino que tendría que incluir una estrategia integral que contemple las rutas marítimas, aéreas y terrestres utilizadas para desarrollar o sostener actividades económicas en las Islas, dijo.
También cuestionó las conexiones aéreas y marítimas existentes o proyectadas entre Chile y las Islas Malvinas y reclamó revisar los acuerdos internacionales vinculados con esas operaciones.
«Ahí tenemos que ponernos seriamente con el Reino Unido», manifestó.
Panteó que la Argentina debería endurecer su posición diplomática ante una eventual explotación efectiva de petróleo.
«Si ustedes sacan un litro de petróleo ahí, la Argentina rompe relaciones con Gran Bretaña y expulsa al embajador inglés de Buenos Aires», sostuvo.
LA RESPUESTA POR LAS FUERZAS ARMADAS
Como exministro de Defensa entre 2010 y 2014, rechazó las críticas de Javier Milei a gobiernos anteriores, a los que responsabilizó por el deterioro de las Fuerzas Armadas.
«Los gobiernos peronistas y justicialistas no han desmantelado las Fuerzas Armadas ni mucho menos», aseguró.
Como uno de los ejemplos mencionó la implementación del Fondo Nacional de la Defensa, conocido como FONDEF, destinado a generar recursos para la inversión y el reequipamiento militar.
También cuestionó las actuales políticas del Gobierno nacional en materia de defensa y desarrollo tecnológico.
En ese sentido, se refirió a la compra de los aviones F-16 y planteó cuestionamientos respecto de las condiciones operativas y los costos necesarios para su utilización.
Además, defendió la importancia de sostener la producción nacional de equipamiento y tecnología vinculada a la defensa y cuestionó cualquier iniciativa que implique la privatización de activos estratégicos del Estado. Entre ellos mencionó a ARSAT y la necesidad de mantener bajo control argentino las comunicaciones estratégicas.
«Si vende a capital privado ARSAT, ¿con qué va a tener la posibilidad de tener comunicaciones seguras y manejadas por el Estado argentino?», se preguntó.
«DE LAS MENTIRAS DE MILEI ESTOY CANSADO»
Puricelli cuestionó la credibilidad del Presidente y aseguró que no comparte la nueva postura que Milei intenta mostrar respecto de la cuestión Malvinas.
«Yo no le creo absolutamente nada, como no le creo su vocación malvinera ahora», expresó.
«De las mentiras de Milei estoy cansado, y yo creo que el pueblo argentino también».
Entre las medidas que consideró necesarias mencionó una mayor presión diplomática sobre los países aliados de la Argentina, acciones contra empresas involucradas en la explotación de recursos y la revisión de los acuerdos internacionales que puedan favorecer la actividad económica británica en el Atlántico Sur.
Finalmente, vinculó el cambio de discurso de Milei con la situación política que atraviesa su Gobierno.
«Esa es la razón por la cual ahora quieren aferrarse a la bandera de Malvinas para ver si encuentran un salvavidas de un proceso que se derrumba», concluyó.
Foto: Señal Calafate

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