Memoria en el barrio
Vecinos y familiares recordaron al sargento Mario “Perro” Cisnero en el barrio donde creció. La voz de su hermana reconstruyó su historia fuera del uniforme y puso el foco en la memoria colectiva.
El barrio El Mástil volvió a reunirse este 2 de abril para recordar al sargento Mario “Perro” Cisnero, uno de los caídos en la Guerra de Malvinas. El acto, transmitido por El Esquiú Play, se desarrolló frente a la casa donde vivió durante su infancia y reunió a familiares, vecinos y representantes de instituciones barriales que sostienen cada año la convocatoria.
La escena combinó elementos formales, como el minuto de silencio y la colocación de una ofrenda floral, con intervenciones artísticas y testimonios que buscaron reconstruir la figura de Cisneros desde su historia personal. En ese marco, la palabra de su hermana Gladys organizó el sentido del homenaje al apartarse del perfil estrictamente militar.
“Para nosotros era ‘Marito’, el hijo, para mis padres, el hijo que visitaba unos cuantos días al año y para nosotros era un torbellino de risas”, expresó al describir la dinámica familiar y la personalidad de quien, con el tiempo, sería recordado como héroe de Malvinas. El testimonio incorporó escenas del barrio, los encuentros con vecinos y la vida cotidiana previa a su ingreso al Ejército.
Gladys también detalló la decisión de Cisneros de seguir la carrera militar y el acompañamiento familiar. “Cuando decidió seguir el camino de las armas, del Ejército, lo hizo con una convicción absolutamente destacable”, señaló. Según explicó, muchos de sus logros dentro de la institución se conocieron recién después de su muerte, a través de sus camaradas.
El relato avanzó sobre valores que, según la familia, definieron su forma de actuar: respeto, humildad y compromiso con su entorno. La evocación incluyó su relación con vecinos mayores, a quienes visitaba con frecuencia, y su participación en actividades barriales. Esos elementos permitieron construir una imagen que excede la figura del combatiente y la vincula con la vida comunitaria.


El acto también incorporó una dimensión colectiva al recordar a los 649 soldados caídos en el conflicto. “No nos olvidemos que ellos dieron la vida por la patria”, afirmó Gladys al ampliar el alcance del homenaje más allá de la figura individual de Cisneros.
A lo largo de la jornada, las intervenciones artísticas —con música y danza— reforzaron el tono conmemorativo y buscaron traducir en lenguaje simbólico el impacto de la guerra y la persistencia de la memoria. La actividad cerró con la participación de agrupaciones culturales del barrio, que sumaron una lectura desde el arte sobre la historia reciente.
