Viento a favor

OPINIÓN
La gestión de Raúl Jalil, en un contexto nacional muy complejo e inestable, viene marchando con pasos sólidos. El mandatario no deja de recorrer la provincia inaugurando obras, y ha sorteado sin mayor dificultad diversos desafíos que asomaban como potenciales conflictos. Así, tras el revuelo mediático que se extendió varias semanas detrás de la adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, el Gobierno consiguió que el proyecto se aprobara sin sobresaltos en ambas cámaras. Luego puso sobre la mesa el Consenso Fiscal, también inicialmente muy cuestionado, y en pocos días sellaron el acuerdo la mayoría de los municipios. Luego asomaron los reclamos salariales a gran escala, pero se arregló rápidamente con los docentes y ya se está evaluando acelerar la aplicación de la cláusula gatillo (para actualizar los salarios al ritmo de la inflación), haciéndola mensual en lugar de bimestral. Uno tras otro, Jalil va sorteando escollos con paso firme, sin abandonar su postura dialoguista con Nación para evitar que surjan roces desaconsejables con Casa Rosada. Mientras tanto, promueve otra edición del exitoso programa One Shot, con importantes descuentos para la compra de alimentos, señalada ya como una de sus prioridades; y sostiene en silencio subsidios como el del transporte. En conjunto, en un escenario general de crisis, Catamarca logra navegar en un clima social muy distinto a la tensión que se transita en otros puntos del país. Ello no quita que se sientan los efectos de la recesión económica: el INDEC confirmó que el desempleo creció en el Gran Catamarca, pero la presencia estatal ayuda, y la ausencia de endeudamientos en dólares -que resultó fatal para la administración de otras provincias- torna más llevadero el presente.

Tormentas internas

Como contrapartida, el radicalismo catamarqueño ha vivido una semana inesperadamente tumultuosa, con declaraciones muy fuertes que se cruzaron varios de sus principales dirigentes. La primera piedra la lanzó el senador nacional Flavio Fama, quien disparó con furia contra el presidente de la centenaria fuerza, Alfredo Marchioli. Fama, habitualmente moderado en sus apariciones públicas, se despachó con improperios descalificativos contra el diputado provincial, con un tono tan inusual que luego tuvo que salir a aclarar que sus diferencias con Marchioli eran políticas y no personales. En verdad el intento de poner paños fríos resultó tardío, porque para entonces Marchioli había reunido numerosas muestras de respaldo, mientras que nadie se sumó al ataque del ex rector universitario. Incluso actores que también tienen disidencias con Marchioli, como Juana Fernández, lo acompañaron en esta ocasión. Sucede que lo que más molestó de la actitud de Fama no fue la crítica al presidente, que con más o menos matices otros pueden compartir, sino el hecho de que la haya hecho pública, causando un daño a todo el sector. Eso generó rechazo fue precisamente lo que se había acordado evitar algunas semanas atrás, cuando dirigentes de todos los sectores se reunieron en Ancasti y acordaron trabajar por la unidad y evitar internas que no aportan nada. Desconocer el compromiso causó un gran malestar, que quizás se evitaba planteando lo mismo puertas adentro del comité. Retomar el diálogo será la tarea para los próximos días, aunque la realidad indica que los ánimos han quedado bastante caldeados entre los boinablancas.

Unidos por Aerolíneas

La declarada intención del Gobierno nacional de privatizar Aerolíneas Argentinas, generó una reacción sin precedentes en el país. En una inédita alianza, la dos confederaciones de gremios del transporte que conviven en el país se unieron para rechazar la eventual privatización de la línea aérea que evalúa el gobierno de Javier Milei. Además, se declararon “en alerta y movilización” y amenazaron con un paro general del transporte en todo el país. El encuentro entre los referentes de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y la Unión General de Asociaciones Sindicales de Trabajadores del Transporte (UGATT) se concretó en la sede de Aeronavegantes, uno de los sindicatos apuntados por el Gobierno por los paros en el sector aeronáutico. De esta primera reunión, participaron el anfitrión, Juan Pablo Brey (Aeronavegantes); Omar Maturano (La Fraternidad); Mario Caligari (UTA); Pablo Moyano y Omar Pérez (Camioneros); Juan Carlos Schmid (Fempinra); Pablo Biró (APLA), y Raúl Durdos (SOMU). Es decir, volvieron a coincidir en su estrategia después de más de una década de distanciamiento los camioneros de Moyano con los colectiveros de la UTA, el influyente gremio que lidera Roberto Fernández. Además, se sumó el ferroviario Maturano, otro dirigente que había tomado distancia del moyanismo. El cónclave definió una nueva reunión que se llevará adelante la semana que hoy se inicia, con el objetivo de establecer un “Plan de Lucha General”, que no descarta medidas de fuerza de alcance nacional. Como sucedió en otras ocasiones, los gremios del transporte presionan con esta articulación a la CGT para convocar a un paro general. Sería el tercero desde que comenzó la gestión de Milei, que venir además otra Marcha Federal Universitaria contra el veto a la actualización de presupuestos para las casas de altos estudios. Días movidos para el liberal libertario, que mientras tanto sigue con su agenda de prioridades y vuela a Estados Unidos para volver a ver al magnate Elon Musk.

Francisco, muy duro

Durante un encuentro con movimientos populares que tuvo lugar en El Vaticano, el papa Francisco criticó duramente al gobierno de Javier Milei por desatar su política de represión contra los jubilados en vez de responder a sus demandas. El Papa, que habitualmente no habla de política nacional, contó que vio un video de “una represión de hace una semana, menos quizás”, de la que fueron víctimas “obreros y gente que pedía por sus derechos en la calle”. “El Gobierno se puso firme y en vez de pagar la justicia social pagó el gas pimienta, le convenía. Ténganlo en cuenta a eso”, cuestionó. A lo que el Papa aludió fue a una de las tantas polémicas desatadas tras las sucesivas marchas de jubilados en Buenos Aires: el costo de la represión. Según se pudo establecer, el valor de cada envase de gas pimienta utilizado por las fuerzas de seguridad durante los mega operativos desatados por Patricia Bullrich es de 250 mil pesos aproximadamente. Más caro que un haber jubilatorio mínimo, que asciende a los 234 mil pesos. De todos modos, desde el Gobierno, que es tan confrontativo, evitaron responderle al Sumo Pontífice porque quieren que Francisco vuelva a la Argentina (no regresó nunca al país desde que fue nombrado Papa) y capitalizar su visita. Por eso miraron para otro lado ente los severos cuestionamientos

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