Editorial
El Gobierno de La Rioja dio un paso importante hacia la transición energética al anunciar la puesta en marcha de un plan piloto de generación distribuida que permitirá a un centenar de familias de distintos departamentos producir su propia electricidad. Se trata de una iniciativa que, aunque acotada en su alcance inicial, tiene un fuerte valor simbólico y práctico, porque demuestra que el cambio hacia un modelo energético sustentable no depende únicamente de grandes proyectos, sino también de la suma de pequeños aportes ciudadanos.
Las energías renovables -y en particular la solar, por su accesibilidad y bajo impacto ambiental- representan una de las herramientas más eficaces para enfrentar los desafíos del cambio climático. La matriz energética argentina está experimentando transformaciones profundas con la instalación de parques solares y eólicos de gran escala, pero el desarrollo de la generación distribuida introduce una nueva dimensión: la posibilidad de que los propios usuarios sean actores activos en la producción de energía limpia.
Según explicaron las autoridades riojanas, los equipos que se instalarán en los hogares seleccionados podrán generar entre 200 y 300 kilowatt hora mensuales, lo que equivale aproximadamente a la mitad del consumo promedio de una familia tipo. El costo de mantenimiento es prácticamente nulo y la experiencia busca no solo reducir la demanda sobre el sistema eléctrico, sino también fomentar un cambio cultural hacia un modelo energético más eficiente, sustentable y participativo.
Resulta imperativo que el Estado en todos sus niveles, promueva y acompañe el fomento a las energías «limpias» con inversión en infraestructura y equipamiento
Catamarca no es ajena a este proceso. Además de contar con grandes parques solares en funcionamiento y otros en construcción, existen en la provincia experiencias de energía solar a nivel residencial, en empresas y en zonas rurales dispersas, como por ejemplo en Antofagasta de la Sierra, que muestran la factibilidad técnica y social de avanzar en este camino. Las condiciones naturales son inmejorables, porque el sol abunda durante gran parte del año en todo el territorio. Pero además, la provincia cuenta con un marco legal favorable, al estar adherida a la Ley Nacional N° 27.424 de Generación Distribuida, que habilita a los usuarios a instalar sistemas solares fotovoltaicos en sus techos, autoconsumir la energía producida e inyectar el excedente a la red pública, recibiendo una compensación económica por ello.
Apostar a las energías limpias ya no es una opción idealista, sino una necesidad estratégica. Por eso resulta imperativo que el Estado, en todos sus niveles, promueva y acompañe estas iniciativas con inversión en infraestructura y equipamiento. En el mediano plazo, los beneficios -económicos, ambientales y sociales- superarán con creces los costos iniciales. La energía del futuro no solo provendrá del sol, también de la convicción colectiva de que un modelo más sustentable es posible.



