Si bien la incertidumbre que provoca en el oficialismo la posibilidad de que Gustavo Saadi no juegue su reelección en la Capital, concede una tregua para el resuello a la interna de Juntos por el Cambio, la oferta del Gobierno para incorporar representantes de la oposición a los directorios de la empresa estatal CAMYEN y el fideicomiso minero marca la reanudación de las controversias.
La desconfianza entre los bandos es profunda, porque todos entienden que dividir la oferta de la oposición es una de las tácticas que empleará el oficialismo para tratar de neutralizar el lastre de la boleta nacional del Frente de Todos, haya o no PASO en ese campo.
Será difícil despejar las reservas que dejó el incidente del desacople, que la conducción de la UCR propuso provincializar para dar marcha atrás 48 horas después ante un alud de recriminaciones por la funcionalidad que el esquema tenía para el Gobierno.
El efecto erosivo del episodio fue mayor porque todos están atentos a indicios de quintacolumnas desde la polémica que produjo en el bloque de diputados de Juntos por el Cambio la reunión del presidente de la UCR, el diputado Alfredo Marchioli, con el ministro de Gobierno, Juan Cruz Miranda.
Luego de que Miranda le elogiara la predisposición al diálogo, Marchioli explicó que la cuestión minera había formado parte de la agenda del encuentro. Los ánimos exaltados se calmaron menos por estas justificaciones que por la percepción general de que era más conveniente dejar de darle pasto al oficialismo ventilando disputas a cielo abierto.
Las dudas, no obstante, persisten.
La dirigencia de pituitaria más paranoica proyecta hacia la escena poselectoral, en la que estiman habrá un Gobierno nacional de Juntos por el Cambio con el que el Gobierno de la Provincia, si gana, no tendrá demasiados pruritos en congeniar.
En tal sentido, nadie pierde de vista los cargos nacionales que, si las cosas se dan como esperan, irían a manos de los referentes locales de Juntos por el Cambio: ANSES, PAMI, Vialidad Nacional, etc, poderosas herramientas para la construcción política en la disputa por cubrir los liderazgos vacantes que dejaron Eduardo Brizuela del Moral y Oscar Castillo. Una inserción en la burocracia provincial podría cobrar también valor como parte de ese combo, aparte de ser refugio presupuestario.
¿Quiénes serán los representantes de la oposición en la CAMYEN y el fideicomiso minero? Habría que ver el mecanismo para definirlos que se proponga en las leyes respectivas y qué grado de incidencia tendrían los legisladores del oficialismo en el proceso.
En otra escala, las suspicacias reproducen las que provocó el año pasado el viaje a la Feria Minera de Toronto del macrista Enrique Cesarini junto con la comitiva oficial. Alegó que había ido “a título personal” porque consideraba importante embeberse de la cuestión minera, que debe ser “política de Estado”.
La distancia con el Gobierno comenzará a afianzarse como insumo principal de diferenciación en la interna opositora en cuanto se terminen los reproches por las fotos con extrapartidarios. El último episodio de este tipo de controversias lo disparó el diputado celeste Alejandro Páez, quien le recriminó a su par Juana Fernández la reunión que mantuvo con la precandidata presidencial Patricia Bullrich en La Rioja.
La legisladora, de impecable legajo radical, le respondió con el recuerdo de su participación en el partido de Fernando “Pino” Solanas y retratos con Victoria Donda.
Mientras tanto, hay ya seis precandidatos a la Gobernación lanzados y las probabilidades de cerrar una propuesta sin PASO parecen cada vez más remotas.
El inicio de la actividad parlamentaria abre un nuevo escenario para dirimir posiciones. Las condiciones que la oposición se sumará a la CAMYEN y el fideicomiso minero asoman como el eje del primer round, independientemente de las incendiarias diatribas que se viertan en el recinto.
Fuente: El Ancasti
