COLECCIÓN SADE
Colección SADE – Escritores catamarqueños por autores catamarqueños.
Karina Tapia
Previo al desarrollo del presente artículo es imprescindible traer a la memoria la figura del autor local Jorge Paolantonio y realizarle justo homenaje póstumo por su obra literaria toda.
La ocasión también es propicia para honrar la memoria de la actriz Blanca Gaete y la del director teatral Manuel Chiesa, ambos artistas de origen local quienes junto a Jorge realizaron con acierto técnico y poético la primera puesta de Rosas de sal, allá por 1990.
Luego de esta apertura de emocionado reconocimiento, la propuesta es recuperar rasgos semiotextuales que se destacan en el texto literario Rosas de sal de Jorge Paolantonio (2017).
Para Iuri Lotman (1988), “el contenido es contenido, y la forma también es contenido”. En este sentido, Paolantonio elige la forma teatral y presenta una estructura de seis monólogos de mujeres catamarcanas, precedidos por versos de la Coplera y clausurados por la Orante en el Colofón lírico.
Por su parte, tres de los monólogos están inspirados en mujeres de la historia real local, dos de ellas de participación política: Genoveva Ortiz de la Torre de Cubas, esposa del gobernador José Cubas, y Eulalia Ares de Vildoza, primera mujer en gobernar una provincia en Argentina. Mientras que Julia Brandán representa a una figura popular de las últimas décadas del siglo XX.
Los demás personajes funcionan como signos de agrupamientos sociales puntuales: la India manifiesta el impacto de la conquista española sobre mujeres y niños; Ilda Fuenzalida Cáceres personifica el sacrificio de promesantes pauperizados y Cira Lilia Carrizo representa la precarización docente.
Si bien los personajes no coexisten escénicamente, sí se congregan simbólicamente a partir de los sentidos que recorren la obra, especialmente en torno a un conflicto idéntico que rebasa el espacio y el tiempo: el problema de la inequidad de género.
Por ello mismo es preponderante que la escritura se presente en clave teatral y que los personajes sean femeninos y catamarcanos, ya que esta decisión formal da voz a la mujer local.
En cuanto a las repeticiones de la obra, el problema del género alcanza momentos de honda tensión en los personajes Julia Brandán y Eulalia Ares, quienes asumen que ser hombre o presentar signos corporales masculinizados iguala o pone a salvo a las mujeres. No en vano, Eulalia Ares exige: “Francisca! Que me traigan los pantalones… Yo les voy a enseñar quién manda en esta ciudad” (p. 40). No en vano Julia Brandán viste su cuerpo con traje sastre: “Te ponés el traje’ (…) ‘te vestís como macho’ (…) y yo me lo puse… con corbata y todo… para ver qué se siente con esto de andarse como hombre que puede llegar a su casa y gritar” (pp. 50-53).
Vestirse de hombre, reiteración en Rosas de sal donde reside el sentido de la predominancia cultural masculina, a la vez que instituye al propio cuerpo femenino como territorio de luchas.
Otra repetición que conmueve en la obra es la violencia sexual, que se hace presente en los monólogos de la India y de Julia Brandán. En el caso de la India se trata de una joven originaria que es violentada sexualmente por un conquistador español, producto de lo cual resulta un embarazo no deseado y el abandono paterno de su hijo. Esto a su vez trae como consecuencia que la responsabilidad de la crianza y el cuidado del niño recaiga absolutamente sobre la mujer: “Hijo de capitán no ha de tener tata ni choza” (p. 21).
En la obra también se observa la reiteración de la mujer frente al poder cívico-militar, en los casos de Genoveva Ortiz y Eulalia Ares.
En Genoveva el posicionamiento es trágico por presentarse en duelo por la muerte cruenta de su marido, a quien no pudo rescatar en una pulseada despareja contra oponentes prorrosistas: “No pude juntar lo exigido para el rescate… No pude… cuando vi que ya nada estaba claro… ya me lo estaban matando” (p. 26).
Por su parte, Eulalia es una fémina que decide empoderarse contra la usurpación gubernamental de Moisés Omil, asumiendo en su táctica estrategias propias de la masculinidad dominante a través del alzamiento en armas y la vestimenta masculina.
En cuanto a las oposiciones, el monólogo de Ilda Fuenzalida releva el contraste espiritualidad-materialismo que se estructura entre el deseo sacrificial de los jornaleros santamarianos por ver a la Virgen del Valle en su fiesta patronal y los intereses económicos de los acaudalados: “Don Lucindo Antúnez, el dueño del camión, nos trae paraditos… unos treinta… a veces cuarenta (…) nos pregunta: ¿cuánto ganaste zafreando? Y así uno lo arregla el precio del viaje (pp. 32-33).
A su vez, el monólogo de Cira Lilia Carrizo evidencia la oposición provincia-metrópolis que textualiza el rechazo a la innovación para la mujer provinciana, por ejemplo en frases como: “¡¡Cuántas cosas que pueden hacer ‘las de afuera’ que a una le están prohibidas!! (…) una tenía que ser recatada… modosa” (p.27).
Asimismo, en el parlamento de Cira también aparece la oposición dada por la jerarquía laboral que implica incluso el acoso, otra forma de violentamiento sexual: “Y el inspector… un picaflor de aquellos., quería consolarme… ¡Qué papelón! ¡Qué viejo verde!” (p. 46).
Finalmente, luego de haber recuperado rasgos de sentido hallados en la forma, las reiteraciones y las oposiciones textuales, es posible concluir que Rosas de sal de Paolantonio visibiliza la problemática de género a través de la voz de personajes femeninos locales en cuyos monólogos se recuperan acciones sociales concretas que materializan dicha inequidad. Tal los casos de prohibiciones, sacrificio religioso, precariedad laboral y violencia sexual. Todo esto sustentado por el dominio conservador instituido donde el centralismo se opone a la periferia, la raza blanca a la aborigen y los acaudalados a los trabajadores, en un estado de naturalización tal que queda poco espacio a la resistencia. De este modo, la obra evidencia una dura crítica social y una consecuente toma de posición favorable a los históricamente acallados que aquí asumen rostro de mujer.
Todo esto desnuda también la responsabilidad social asumida por el querido y prolífico Jorge Paolantonio y el movimiento reflexivo que propone a sus lectores desde el arte literario.
Fuentes:
Tapia, K. (2017), Un cuarto de siglo para Rosas de sal, estudio analítico, en Paolantonio, J, Rosas de sal, edición homenaje. El Trébol Ediciones.
———— (2019), El sentido teatral pluricódico en dos personajes de Rosas de sal, Trabajo final de Licenciatura en Letras, Departamento Letras, Facultad de Humanidades, UNCA
