Pulsión humillante

El cántico racista del Seleccionado argentino sobre el de Francia, entonado en la euforia de los festejos por el bicampeonato americano, originó una insólita escalada de indignaciones impregnadas de hipocresía que los hermanos Milei, para no perder la costumbre, transformaron en incidente diplomático.

En el clima de sobreactuaciones reinante, conviene aclarar que el contenido de la canción tribunera es lamentable, pero también recordar que se entonó en el micro que conducía a la Scaloneta a la salida del triunfo, ámbito que bien puede considerarse privado, y que se filtró porque Enzo Fernández cometió la imprudencia de transmitir en vivo las celebraciones. En cuanto advirtió el escándalo que podía generarse, el jugador cortó la trasmisión y pidió disculpas pocas horas después, cuando comenzaron a bullir las objeciones.

Dado el volumen que iba tomando la controversia, con intervenciones de la FIFA, la Federación Francesa y el Chelsea en el que juega Fernández, al subsecretario de Deportes Julio Garro se le ocurrió sugerir que Lionel Messi y el titular de la AFA, Carlos “Chiqui” Tapia, podían pedir disculpas por el yerro. Esta opinión le costó el cargo.

Daniel Parassini, alias “Gordo Dan”, caracterizado tuitero libertario, publicó en su cuenta de X que el funcionario debía “ser expulsado inmediatamente del Gobierno”.

Garro intentó excusarse, pero no hubo caso: lo echaron como a perro.

“La Oficina del Presidente informa que ningún gobierno puede decirle qué comentar, qué pensar o qué hacer a la Selección Argentina Campeona del Mundo y Bicampeona de América, ni a ningún otro ciudadano. Por esta razón, Julio Garro deja de ser Subsecretario de Deportes de la Nación”, informó el Gobierno por X.

Habría que vivir en un termo para sorprenderse a esta altura por la absoluta carencia del sentido de las proporciones de Milei. Sin embargo, lo que emerge en el episodio de Garro es su disposición a humillar a sus propios funcionarios para satisfacer su demagogia.

El episodio de cántico es una nimiedad que razonablemente debería haber terminado con las disculpas de Enzo Fernández, eventualmente también de Messi y Tapia y del plantel en su conjunto ya que cunden tantos ofendidos. Pero Milei decidió imprimirle una trascendencia que no tiene y escandalizarse, conducta que precipitó nuevas polémicas porque supuestamente justificaba el racismo de Fernández y agredía a Francia.

La fantochada concluyó provisoriamente con la hermana y secretaria del Presidente, Karina Milei, presentando al embajador francés las disculpas que el defenestrado Garro insinuó tenía que dar la Selección. Esta asunción de funciones diplomáticas de Karina, en desmedro de la canciller Diana Mondino, se produjo después de que la vicepresidenta Victoria Villarruel señalara el colonialismo de Francia. Obviamente, a Villarruel los Milei no la pueden echar como a Garro, pero es notorio que la vice estaba en este caso en la misma vereda de los hermanos, es decir, excusando a la Selección por el desafortunado cántico.

La cuestión es que Garro fue eyectado en términos humillantes luego de un posteo del “Gordo Dan” porque los Milei decidieron convertir en cuestión de Estado la polémica por un cántico futbolero xenófobo, por el que el propio jugador que lo había difundido pidió perdón públicamente. A los escarnios se sumó la diputada Lila Lemoine, que expresó su beneplácito por la exoneración de “un tipo que estaba arrodillándose, se lo veía como estaba a punto de sobarle la quena a alguien”.

Si denigran sin contemplaciones por una sugerencia a Garro, exdiputado de la provincia de Buenos Aires, dos veces intendente de La Plata y caracterizado miembro del PRO, ¿qué persona con algún prestigio que perder, competente, preparada, estará dispuesta a comprometerse con el Gobierno?

Nunca faltará algún audaz, por supuesto, pero considerando la pulsión humillante de los Milei lo más probable es que terminen con un equipo de puros alcahuetes, incapaces o logreros. Sería interesante analizar qué proporción del elenco gubernamental representan este tipo de personajes en este momento.

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