OPINIÓN
Debido a la manipulación de los indicadores para calcular el Producto Bruto Interno (PBI), la Argentina fue condenada en Gran Bretaña a pagarle 1.500 millones de dólares más intereses a cuatro fondos de inversión.
Como los 16 mil millones de dólares que debe abonar por la expropiación de las acciones de YPF, el de los bonos “cupón PBI” es otro de los clavos que el país debe agradecerle al ex ministro de Economía Axel Kicillof, actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires y aspirante a la Presidencia, en tensión con su mentora Cristina Fernández de Kirchner.
Al defender ante el Congreso la reestatización, Kicillof calificó como “estúpidos” a quienes señalaban las normativas establecidas en el estatuto de la petrolera para operaciones de compra de acciones. Lo mismo debe haber supuesto de los tenedores de los bonos “cupón PBI”, emitidos en 2005 y 2010 para canjear la deuda que había quedado en default en 2001, a los que pretendió pizarrear cambiándoles la base de cálculo de intereses en 2014.
El cupón atado al PBI se usó para obtener una mayor quita de deuda en el canje de 2005, liderado por el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna. El instrumento financiero estipuló que el país debía pagarles intereses a los bonistas cuando la Argentina creciera anualmente más de 3%, hasta 2035. El país no paga el bono desde 2011, cuando dejó de crecer.
La demanda contra la Argentina se centró en el cambio de la base del cálculo del nivel de la economía (PBI) realizado en 2014, cuando el ministro era Kicillof.
La anterior base de cálculo era de 1993 y contenía una canasta de productos. Al hacerlo, la estimación del PBI de 2013 fue menor a la que se proyectaba con la anterior canasta de productos, lo que derivó en los conflictos judiciales con los inversores.
Tras esa modificación, el INDEC informó que la Argentina había crecido menos de 3,22% del PBI ese año, cuando previamente, con la anterior base de cálculo de 1993, había crecido 4,9%. En ese entonces, el gobierno de Cristina Kirchner se ahorró de pagar más de 3.600 millones de dólares de intereses.
La modificación del cálculo del PBI fue una de las tantas argucias pergeñadas por la intervención del INDEC a cargo de Guillermo Moreno, otro alto exponente kirchnerista de la picardía criolla. Ese mismo 2014 también dejaron de publicarse los datos de la pobreza, decisión que se justificó en supuestas modificaciones en la forma de calcularla.
Unos meses después, Kicillof consideró que la publicación de los datos era “estigmatizante”.
En 2019, los fondos de inversión Palladian Partners, HBK Master Fund, Hirsh Group LLC y Virtual Emerald demandaron a la Argentina en el Tribunal Superior de Londres por la manipulación con los “cupón PBI”. Los jueces les dieron la razón en abril del año pasado y ordenaron al país pagar 643 millones de euros más intereses, sumando un total potencial de 1.330 millones de euros.
Esta sentencia fue confirmada en segunda instancia y ahora por la Corte Suprema de Gran Bretaña, por lo que quedó firme.
Para acceder al derecho de apelar, la Argentina debió depositar una garantía de 337 millones de dólares, que los demandantes están ahora en condiciones de ejecutar.
La derrota judicial en Londres se suma a la experimentada por la Argentina en Nueva York con el caso YPF, genialidad máxima de Kicillof: el país tiene que pagar por el 25% de las acciones de la petrolera que tenía el grupo Eskenazi más del triple de los 5.000 millones de dólares que le abonó a Repsol por el 51%.
Son notables los beneficios que obtienen los imbéciles del astuto Kicillof.
