Periodista desaparecido: denuncian amenazas desde su propio teléfono

Extorsión digital
La esposa de David Cantarino denuncia intimidaciones directas y solicita colaboración tecnológica para rastrear mensajes, mientras vincula el caso a la actividad activista del cronista.

A una semana de la desaparición del periodista David Norberto Cantarino, el caso ha tomado un giro dramático que suma capas de complejidad y gravedad institucional. Su esposa, Tany Carrasco, rompió el silencio para denunciar públicamente que está siendo objeto de una serie de intimidaciones enviadas, paradójicamente, desde el propio dispositivo móvil de Cantarino. Este elemento, que transforma una búsqueda de paradero en un escenario de extorsión activa, ha encendido las alarmas sobre la seguridad de los trabajadores de prensa y el alcance de las herramientas de vigilancia y comunicación en el país.

Extorsión digital y el uso del teléfono personal
La secuencia de los hechos, marcada por la incertidumbre y la falta de avances oficiales, dio un salto cualitativo cuando Carrasco comenzó a recibir mensajes de texto. Lejos de aportar pistas fehacientes sobre la ubicación de su esposo, las comunicaciones consisten en advertencias explícitas. Según detalló la mujer a través de sus redes sociales, los captores o quienes poseen el terminal le exigen condiciones específicas para que el periodista «aparezca»: la eliminación inmediata de todas las publicaciones referidas a la búsqueda activa de David.

La frase de Carrasco fue contundente al expresar que está recibiendo amenazas diciendo que si borra todo lo que se ha publicado de la búsqueda de David, él va a aparecer. Ante este escenario, y lejos de ceder a la coacción, la mujer optó por una estrategia de máxima visibilidad, difundiendo capturas de pantalla de los mensajes y exponiendo el número telefónico desde el cual se originan las señales, con el objetivo de sumar voluntades y garantizar la integridad de su marido a través de la exposición pública.

Desafíos tecnológicos y el pedido de ayuda técnica
Uno de los puntos más críticos de la denuncia radica en la imposibilidad técnica de rastrear, hasta el momento, el origen geográfico de los mensajes. Carrasco ha solicitado formalmente la colaboración de personas con conocimientos avanzados en tecnología, ya que, según la información preliminar que ha recibido, la señal desde la cual se emiten las amenazas se encuentra «codificada» o «bloqueada».

Para la familia, desentrañar este blindaje digital es una prioridad absoluta para localizar el punto de emisión. Por este motivo, solicitó por favor a todos los que entienden de tecnología que puedan ayudarla a ubicar de dónde están enviando esa señal, subrayando que la utilización del teléfono personal de Cantarino como canal de intimidación añade un componente de perversidad y control que las autoridades aún no han logrado explicar oficialmente hasta el momento.

Antecedentes y la hipótesis del activismo
David Cantarino, reconocido en el entorno de las redes sociales bajo el seudónimo de «El Judío Zurdo», mantenía una actividad constante de denuncia y crítica hacia la gestión del gobierno de Javier Milei. Este perfil público es, para su esposa, el eje central que explica su desaparición. En su declaración, Carrasco no dudó en vincular la ausencia de David con su labor profesional y su posicionamiento ideológico, afirmando que la situación responde a una persecución por su rol como activista.

La mujer sostuvo que la están amenazando con la vida de su marido solo por ser activista y agregó que el gobierno nacional coarta la libertad, por lo que es necesario romper la cúpula de impunidad que hay en este momento. Bajo esta premisa, la familia ya ha radicado la denuncia formal ante las autoridades competentes y se encuentra en pleno proceso de presentación de un habeas corpus, herramienta judicial que busca agilizar los mecanismos de búsqueda y obligar al Estado a dar respuestas sobre la libertad física del periodista.

Una búsqueda sostenida por la solidaridad digital
Ante la ausencia de información oficial concreta, la campaña por la aparición de David Cantarino se ha trasladado con fuerza a las plataformas digitales. Periodistas, militantes de diversas organizaciones y usuarios particulares han conformado una red de difusión que replica incansablemente el pedido de paradero, convirtiendo el caso en un tema de agenda social que trasciende las fronteras del ámbito periodístico.

Carrasco ha insistido en la importancia de mantener el caso visible en la esfera pública, advirtiendo que lo ocurrido con Cantarino representa un riesgo latente para la sociedad en su conjunto. Aseguró que hoy le está tocando a ella, pero que mañana puede ser cualquier otro argentino, sentenciando así el carácter preventivo y colectivo de su reclamo. Mientras el tiempo transcurre sin señales claras de las fuerzas de seguridad, la comunidad periodística permanece en estado de alerta ante un episodio que pone en jaque las garantías democráticas fundamentales.

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