EDITORIAL
En la última sesión de la Cámara de Diputados se votó abrir el debate en la Comisión de Cultura y Educación con respecto a la resolución del Ministerio de Educación que establece un nuevo sistema para la designación de abanderados y escoltas en las escuelas primarias y secundarias de la provincia. Se trata de una normativa que se adecua al nuevo régimen de evaluación y que contempla otros criterios, además de la trayectoria académica de los estudiantes y los promedios.
Oficialismo y oposición entraron en discusión frente a la propuesta del diputado de la oposición Hugo Ávila para derogar la resolución N° 466 al considerar que el sistema deja atrás una vieja tradición que premia a quienes obtienen mejores calificaciones. En este sentido, Ávila consideró que «eliminar el sistema basado en la meritocracia era un retroceso. Se va a eliminar la sana competencia y de esa manera los magros resultados obtenidos en las pruebas Aprender se van a profundizar. En la resolución se habla de democratizar las escuelas públicas. Hay un concepto equivocado en lo que tiene que ver con lo que significa democracia. La democratización no pasa en nivelar para abajo», fundamentó.
Por el contrario, la resolución de Educación apela a considerar otros valores, además de la trayectoria académica. En este sentido no solo se evalúan los promedios sino que contempla criterios tales como el compromiso, la responsabilidad, la participación y colaboración. Además, de la trayectoria académica, los docentes y preceptores de los estudiantes que están en condiciones de portar los símbolos patrios evalúan, de acuerdo a una escala, actitudes como el respeto, la empatía y la solidaridad demostrada durante su trayectoria. La innovación del nuevo sistema está dada también por la participación de los compañeros de curso que también votan para decidir quiénes merecen portar los símbolos patrios, respetando la base de alumnos con una reconocida trayectoria académica.
Otro de los fundamentos para derogarla fue que se cuestionaba la autoridad que tienen los compañeros para opinar con respecto a la terna que se elige. Bajo este criterio se consideraba que la elección de abanderados y escoltas es una materia sobre la que solo deberían opinar los adultos del sistema educativo. Sin embargo, contemplar la voz de los jóvenes es una forma de garantizar participación en decisiones significativas.
Lo que no deja de ser cierto es que el poco tiempo que hubo para socializar la resolución generará problemas en lo procedimental ya que es un sistema con algún grado de dificultad para la aplicación. La norma fue publicada a mitad de junio, los directivos debían contar con las ternas elegidas para el acto del 9 de julio. En este marco se generó confusión, tal como aquella que sostuvieron, en un acto de presentación de candidatos, que “ahora los abanderados y escoltas se elegirán por sorteo”. En realidad, la resolución contempla un sorteo entre los electos para garantizar que todos tengan el honor de ser abanderados y escoltas.
Lo positivo del caso es que oficialismo y oposición consensuaron para debatir la norma y modificar aquellos puntos que no fueron convenientes para el proceso, pero manteniendo el espíritu de valorar la formación integral de los alumnos.
Fuente: El Ancasti

