DEPORTE Y NOSTALGIA
Contador Público Nacional y especialista en Tributación graduado en la UNCa. Procurador. A una materia de ser abogado. Secretario Administrativo del Ministerio de Gobierno, Justicia y Recursos Humanos. Todo eso es Martín Oscar Reynoso, pero además es Presidente de la Asociación Catamarqueña de Karate, la disciplina que eligió para su vida y convirtió en pasión.
Con casi 40 años de actividad en el rubro nos explica las diferencias entre el Karate Tradicional y el Karate Deportivo. El primero es el arte de la defensa, los valores y los principios, y el segundo es una rama dentro del mismo, que consiste en la competencia propiamente dicha, la cual tiene rango de actividad olímpica. El significado de la palabra KARATE – DO se explica de la siguiente manera: KARA: VACIO – TE: MANO – DO: CAMINO. De allí que la definición de este Arte Marcial se traduce como “El Camino de las Manos Vacías”.
“Yo arranqué la actividad que se convertiría en pasión con mis primos cuando apenas tenía 7 años. Las peleas cotidianas con ellos, mientras mi vieja y mi tía tomaban mate nos llevaron a esta práctica, bajo las órdenes del Sensei Juan José Barrios, alma mater del karate-do en Catamarca. Proveniente de Buenos Aires, fue quien introdujo las artes marciales en un local que tenía en Maipú y Prado con el nombre de “YUKAY DOJO”. Las damas lo hacían en la calle Ayacucho, donde digamos que existía la sucursal. Eran los comienzos de la década del 80 y la verdad que para el mismo Barrios fue una aventura. Yo comencé en 1987 y del grupo de que empezamos junto a mis primos, fui el único que me quedé hasta alcanzar a mediados de los 90, la categoría de cinturón negro 1° Dan”.
Hay que acotar que para llegar a la categoría que hoy ostenta el titular de la Asociación hay un largo recorrido de aprendizaje (entre 8 y 10 años). Arrancas como cinturón blanco, luego pasas a celeste, amarillo, naranja, verde, azul, marrón y negro.
“Juan Barrios cuando llegó a Catamarca era 4to. Dan (Reynoso es actualmente 6to.), con una gran trayectoria en las artes marciales, tenía repisas llenas de trofeos, diplomas y reconocimientos obtenidos en campeonatos argentinos, sudamericanos e internacionales. El recorrido, que es largo y requiere de paciencia como en todo arte, va marcando la esencia y la técnica, lo que a su vez va fortaleciendo el carácter de la persona. Al principio, a la par de la faz deportiva, se inculcan objetivos de vida. Para hacer una analogía, digo que el karate-Do es como el trabajo del artesano, el que va perfeccionando la escultura día a día hasta redondear su idea y objetivo final. Eso moldea el carácter que, en definitiva, marca rumbos para la vida. A diferencia de la técnica en el karate, la perfección se va logrando con la repetición y corrección a través del paso de los años”.
Hoy en día, el marketing puso en el tapete los combates de las Artes Marciales Mixtas (MMA), que es una mezcla de técnicas de distintos orígenes (boxeo, judo, karate, taekwondo, etc) donde no está presente la esencia que se busca transmitir a través de la enseñanza y práctica del Karate -Do.
Respecto al dilema de si un karateca puede o no pelear fuera del ámbito de entrenamiento tradicional (en la calle), la explicación fue clara: “Uno sabe el daño que puede producir al momento de ejecutar un ataque frente a una persona que no tiene experiencia en combate, es por este motivo que la ley presume la intención en el daño que se puede provocar con la ejecución de una técnica, y eso convierte a la acción en punible”. Por eso las artes marciales sirven más como un mecanismo de defensa antes que en un ataque.
Para Martín Reynoso, el karate-do debe incluirse entre las artes marciales puras.
“Efectivamente. El karate-do no tiene como finalidad la competencia. Es un dedo que forma parte de un todo, que es la mano. El Karate como arte marcial ha tenido una gran evolución, de hecho está en las aulas como taller en algunos colegios y hay escuelas en distintos puntos de la provincia que son dirigidas, invariablemente, por discípulos de Juan Barrios. Repito: él puso las semillas de la actividad y sin dudas es su precursor. Aparte de la sede central ubicada en calle Ayacucho 949, están las distintas filiales: la de Leandro Soria en el C.I.C. NORTE, Eduardo Montoya en Icaño, Sergio Villavicencio en la zona alta de nuestra ciudad, entre otros.
“Como presidente de la Asociación Catamarqueña de Karate-Do, la cual se encuentra afiliada a la Federación Argentina de la especialidad como “ENTE RECTOR” de la disciplina en el país, aliento la mayor difusión de la actividad, a través de la práctica diaria en alguna de nuestras filiales, y a través de las competencias locales o regionales donde participan los distintos estilos del Karate Federado. Para este año 2022 quiero destacarlo, tenemos la intención de organizar un torneo regional que se llevará a cabo en cercanías de la fecha de realización de la Fiesta Nacional del Poncho y que espero sirva para redoblar la difusión de las artes marciales en la provincia. Para ello contamos con el apoyo y la colaboración inestimable de los distintos niveles de gobierno”.
Por ahí se cuestiona la pertenencia a la Federación Argentina de Karate, y cuando me preguntan lo explico con un ejemplo simple: si existiera una Federación Mundial de Futbol, que no sea la F.I.F.A, que organice campeonatos locales, internacionales o mundiales; y supongamos que Messi jugara allí, por más que logre el campeonato mundial, no sería reconocido como el mejor, por la simple y sencilla razón que no está compitiendo en la F.I.F.A, que es la organización reconocida mundialmente. Si quieres demostrar que sos el mejor, ven a competir en la organización oficial, y te consagras campeón como acostumbras en la otra. Este ejemplo, es perfecto para explicar la situación del Karate Deportivo.
Su viaje a Japón para conocer profundamente el karate-do y perfeccionarse marcó un hito importante en su trayectoria deportiva.
“Fue en el año 2014. Viajé personalmente, con la anuencia de Juan Barrios y el Presidente de la Escuela SHIN-SHU-KAN Sensei Héctor González Ceballos. Estuve invitado por mi amigo y director de la Escuela de Karate Do KODOKAN en la Argentina con sede en Buenos Aires, el Sensei Luis Vázquez, quien entre otras “cositas” fue campeón mundial de Kumite Tradicional. Él me invitó a ir a Japón, junto a tres de sus alumnos y así participar de 25 días de entrenamiento en Okinawa. Con Luis nos conocimos en el año 1998, en el desarrollo de la Copa UECHY RYU, que se realizó en nuestro polideportivo Capital, y me permitió vivir una experiencia única (con el equipo de Kumite de Catamarca salimos primeros, luego de vencer en la final al equipo de Buenos Aires, que era el favorito….. El poli estalló con los gritos de la gente).
En los 25 días de estadía pude realizar 34 entrenamientos con el orgullo de haber tomado la enseñanza del Sensei Ryuta Arakaki (Responsable de la Escuela KODOKAN a nivel mundial) y de nuestro Sensei Maeshiro Morinobu (Representante de nuestro estilo a nivel mundial), entrenábamos todos los días, doble turno, allí perfeccionamos la técnica y palpamos las vivencias y como se siente al karate en el país de origen, bajo las correcciones de Grandes Maestros”.
Las tareas profesionales lo alejaron un tanto de la enseñanza del karate-do, a pesar de lo cual se da tiempo para conducir una institución que agrupa a prácticamente todos los karatecas de la provincia.
“La verdad es que estoy un poco alejado de la práctica y de la enseñanza, lo que se suma a que Juan Barrios tiene algunos problemas de salud. Tuve muchísima actividad entre el 2.000 y el 2010, a tal punto que llegué a tener mi propio Dojo (lugar de práctica de Karate) en la calle Sarmiento casi esquina La Rioja. Justamente en aquella época me recibí de contador y la profesión me restó tiempo. Como estas cosas no se pueden delegar fácilmente, es que decidí no continuar con la enseñanza directa, pero aun así me doy tiempo para presidir la Asociación Catamarqueña de Karate, y compartir algunos entrenamientos esporádicos con mis compañeros”
Sin dudas, el karate-do cambió la historia de nuestro entrevistado, como que considera que su práctica significó “un antes y un después” en su vida.
“Es así, lo noté a partir de los 30 años de edad. Las personas que practican artes marciales, transitan por la vida con los mismos valores que nosotros, esto es perseverancia, dominio de uno mismo, resistencia a la adversidad, compañerismo, humildad, ímpetu de superación, etc. Yo era verdulero (tuve dos hernias por cargar y descargar los bultos de los camiones), trabajaba en un supermercado (era fiambrero, repositor, rotisero… lo que sea que haga falta) y no perdí la visión por convertirme en un profesional. Soy de los que opino que por encima de títulos y posiciones económicas, hay que formarse como ciudadanos ejemplares, ilustres, buenas personas. Esto es el objetivo del Karate”
PRODUCCION Y REDACCION: Andrés Rafael Bruno y Eduardo Molas.
Algo personal
Nombre Completo: Martín Oscar Reynoso.
Edad: 45 años.
Fecha de nacimiento: 23 de diciembre de 1976.
Lugar de nacimiento: Tucumán.
Padres: Tomás Salas y Cristina Barragan.
Hermanos: Cinco en total. Soy el mayor y me siguen Roberto, Viviana, Lourdes y Rosario.
Estado civil: Soltero.
Hijos: Uno. Juan Martín (17 años).
Hincha de fútbol: de River Plate y Atlético Tucumán.
Cómo es tu relación con el karate-do: “Me ha dejado una mejor vida”.
Hobby: hacer crossfit.
Comida preferida: un sándwich de milanesa (de Tucumán).
Alguna preferencia política: soy peronista desde los tiempos de Ramón. Él nos ayudó en la época de gobernador. El Intendente Gustavo Saadi también lo hizo a través de subsidios y espacios para poder difundir el karate. Con la Secretaría de Deportes se están articulando acciones para la consolidación de la actividad, a través de becas. Hasta ahora no he tenido el placer de reunirme con el Secretario de Deportes, Daniel Lavatelli, para transmitirle algunas inquietudes, pero estimo que pronto nos recibirá, así como lo viene haciendo con las distintas disciplinas deportivas de la provincia.
Un ídolo: Lo dije en varios pasajes de la nota: Juan José Barrios. El aportó e inculcó cosas muy importantes en todos sus alumnos, tanto en el ámbito personal como en el deportivo y, desde lo humano, merece el mayor de los respetos.

Martin Reynoso

Martín Reynoso con los danes (todos décimos), que son los representantes de los distintos estilos de karate en el dojo de Okinawua, patrimonio cultural de Japón. A mi lado el Sensei Maeshiro Morinobu, Sensei de la escuela de Catamarca.

Con Sensei Maeshiro Morinobu. El sensei de la escuela de karate en la que entrena Reynoso.

De fondo, en Japón, el castillo Shuri Te, que fue bombardeado dos veces durante las 1ra. y 2da. Guerra mundial. Un emblema de Okinawua.

Reynoso al lado de su maestro de karate: Juan Barrios. Sin dudas, el precursor de la actividad en Catamarca.
