«Los agarraron con la carne y las armas y los liberaron»

Abigeato: malestar de productores ganaderos
Aseguran que la Justicia «se lavó las manos». Criticaron al fiscal Felsztyna y destacaron la labor policial.

Dos hombres de apellidos Brizuela (40) y Pacheco (37), junto a una mujer de apellido Palacios (30), que habían sido arrestados el lunes 16 de febrero por abigeato en el departamento Capayán, fueron liberados por orden del fiscal de Instrucción Jonathan Felsztyna, lo que generó malestar en los productores damnificados.

«Mi pareja tiene un campo sobre la ruta 60; los ladrones entraron a través de otro terreno y robaron un vacuno. Cuando salían, fueron sorprendidos por personal de Abigeato de la Policía. Estaban en un auto Volkswagen negro, en pleno hecho. El animal que mataron tenía marca de fuego registrada y señal en una oreja, todo perteneciente a mi pareja, lo que demuestra la propiedad y que estaba en su terreno», informó Johanna, pareja del ganadero.

«Fueron directamente a robar, pero el fiscal de turno no colaboró: les otorgó la libertad y les devolvió los dos vehículos que usaban. A mi pareja le entregaron la carne en mal estado porque no servía para el consumo; la verdad es que estamos muy cansados. Los policías llamaron al fiscal y le dijeron que tenían las armas, la carne y la marca, pero no les hicieron nada», lamentó.

Dijo que uno de los maleantes reconoció el robo y adelantó: «Si la Policía y la Justicia no hacen lo que deben, esto va a pasar a mayores. Encima del perjuicio por el animal muerto de poco más de 110 kilos, nos entregan la carne en mal estado».

«Todo el trabajo de la Policía, que estuvo todo el día sin comer, no sirvió de nada. El fiscal Felsztyna se lavó las manos y a nosotros nadie nos dio una explicación, siendo los perjudicados», finalizó. Según Jefatura de Policía, a los tres sospechosos se les secuestró un Peugeot 207 gris, un Volkswagen Gol Power negro, cinco cuchillas, una sierra de mano de carnicería, cuatro ganchos de hierro, una piedra de afilar, una linterna negra, carne de un animal vacuno faenado con su respectivo cuero y prendas de vestir.

Los damanificados aseguraron que es habitual el robo de ganado en la zona, sobre todo de animales pequeños de hasta 60 kilos aproximadamente.

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