¿Llegó para quedarse?

Editorial
Si hasta hace unos meses el principal problema para los argentinos, de acuerdo a los resultados de las encuestas de opinión, era la inflación, de a poco la preocupación fue variando hacia otros temas, como por ejemplo la pobreza y el desempleo.

La pobreza, que a fines del año pasado afectaba al 44 % de los argentinos, según la Universidad Católica Argentina, en el primer semestre de este año superó el 52%, según la misma fuente. Respecto del desempleo, el INDEC comunicó el jueves que el índice de desocupación fue en el segundo trimestre de este año del 7,7%, lo que representa un incremento de 1,4 respecto de lo medido en el mismo período pero del año pasado. El desempleo es actualmente el más alto desde el primer trimestre de 2021, cuando el país estaba prácticamente paralizado por la pandemia.

El aumento del desempleo se registra paradójicamente aun cuando también se verifica una caída de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que implica que la desocupación aumentó pese a que hubo menos personas que buscaron trabajo. La tasa de actividad descendió de 48,3% al 48%.

También aumentó del 14,8% al 16% el número de trabajadores ocupados que declararon estar en búsqueda de una segunda fuente laboral. Mientras que la subocupación (personas que tienen empleo pero trabajan menos de 35 horas semanales por razones involuntarias) aumentó 0,8 puntos porcentuales. Es decir que, según los números oficiales, la suma de los desocupados, los subocupados disponibles y los ocupados que buscan otro empleo aumentó 2,6 puntos porcentuales, pasando de 26,9% en el primer trimestre de 2023 a 29,5% en el mismo período de 2024.

Para el gobierno nacional la caída del empleo es un fenómeno coyuntural y sostiene que en los próximos meses se constatará una recuperación de la economía, lo que redundará en una recuperación de puestos de trabajo. Sin embargo, las expectativas de contratación, que es un índice construido por una empresa experta en el tema, señalan una tendencia contraria.

“La recuperación en las expectativas de contratación sigue siendo un desafío en Argentina, ocupando nuevamente el último lugar en la región. Si bien algunos sectores, como Energía y Servicios Públicos, se muestran más optimistas, otras industrias siguen enfrentando dificultades para aumentar sus nóminas”, señala Luis Guastini, director general y presidente de ManpowerGroup Argentina y director de Talent Solutions para Latinoamérica. Dicha empresa realizó recientemente una encuesta a más de 700 empleadores argentinos, con magros resultados en materia de expectativas. El sondeo marca una caída de 1 punto en la comparación con el trimestre anterior y de 6 puntos en el interanual. Esto es, había mejores expectativas de contratación hace un año.

Por ahora, las estadísticas, tanto las oficiales como las que elaboran consultoras privadas, marcan que el desempleo es un problema que llegó para quedarse. Se requiere, para revertir la tendencia, de políticas públicas que fomenten la creación de empleo genuino y de reactivación de la economía, una exigencia que no está por ahora entre las prioridades del gobierno libertario.

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