Las urgencias que señalan las pruebas Aprender

ANÁLISIS
Por Enrique Quique Giménez (*)
La incursión de la ministra de educación de CABA expone a mi entender dos cosas: en primer lugar, la insistencia neoliberal de concentrarse en el ranking, enfatizando el sentido originario de las Pruebas Aprender de instalar mecanismos de competencia con el fin de incentivar la privatización y mercantilización de los sistemas, instalando a CABA como modelo. En segundo lugar, la mentalidad colonizada de los candidatos de la oposición que se muestran incapaces de opinar sin el tutelaje del PRO porteño. Traer a la ministra de una jurisdicción extraña a opinar y evaluar nuestro sistema es vergonzoso.

No hay que entrar en el juego del ranking. Ese no es el sentido de los operativos de evaluación, que son de los pocos instrumentos de política que pueden considerarse de estado (como ocurre con la legislación minera, por caso). Desde 1993 que se realizan sin interrupción, aunque con variaciones respecto al sentido y en ciertos aspectos metodológicos. Con el tiempo, también las jurisdicciones provinciales adoptaron mecanismos propios de evaluación estandarizada. Así ocurrió en nuestra provincia durante la última gestión de Lucía Corpacci, siendo ministro Daniel Gutiérrez, pero discontinuados por el actual gobierno. Prenderse en el ranqueo evita hablar de los problemas, es odioso y en ocasiones compara peras con manzanas: CABA, por ejemplo, no tiene ruralidad, su PBI per cápita multiplica varias veces al de provincias como la nuestra, al igual que la cantidad de asientos universitarios y centros de investigación.

Evaluar está bien y la cuestión es qué se hace con lo que dicen los resultados, qué utilidad le damos a esos indicadores, que son un síntoma y no el problema. Nosotros sabemos que tenemos serios problemas en Matemática (CABA también los tiene) tanto en Primaria como Secundaria y más en este último nivel donde la tendencia de los últimos tres operativos es a empeorar, siendo así para todos los segmentos (estatal, privado, rural o urbano). En Lengua los números están mejor, aunque están amesetados en Secundaria. Sabemos que el nivel socioeconómico es un predictor de buenos o malos desempeños (lo mismo en CABA y en buena parte explica las diferencias regionales de resultados).

Se deduce que hay que tener una política agresiva en Matemática para todos los niveles. Que el nivel Secundario precisa más atención: es justo acercar las netbooks a los/las estudiantes, pero es evidente que no son la solución (además, se han discontinuado buenas políticas para el nivel que venía desarrollando la administración de Corpacci). Y aunque podemos corroborar que es totalmente cierto que no se puede esperar justicia educativa si la sociedad es cada vez mas injusta, es urgente contar con políticas de compensación para estudiantes de nivel socioeconómico bajo o revisar las existentes porque no dan en la tecla, sobre todo en Secundaria. Por último, las pruebas se toman a estudiantes del último año de cada nivel, no tenemos información de los tramos intermedios, por esto es también urgente recuperar las evaluaciones jurisdiccionales que se venían haciendo.

(*) Doctor en Ciencias Sociales; Especialista egresado del IIPE UNESCO; ex subsecretario de Planeamiento Educativo.

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