Las deudas pendientes, 40 años después

EDITORIAL
Se cumplen hoy 40 años del inicio del proceso que desembocó en la guerra de Malvinas, un conflicto bélico que tuvo un impacto central en la historia argentina, no solamente por la guerra en sí, que no ocurría en territorio argentino o con participación de las fuerzas armadas nacionales, desde más de un siglo antes, sino por las consecuencias políticas internas que trajo aparejadas.

Algunas de las secuelas de esa guerra perduran hasta hoy. Las padecen sobre todos los excombatientes, sus familias, sus amigos. Es que la Argentina –los gobiernos que pasaron desde 1982 hasta la actualidad, la Justicia, las instituciones, la propia sociedad- tienen una deuda con los chicos que combatieron en las frías tierras del sur, muchos de ellos caídos en batalla, y otros, que sobrevivieron, y tienen ahora 58, 59, 60 años.

Los excombatientes volvieron a sus lugares de origen, luego de la rendición de los altos mandos militares, ignorados por las autoridades de la dictadura que asolaba todavía al país. En silencio, casi a las escondidas, como si tuvieran la “culpa” de aquella derrota previsible ante un enemigo profesional y mucho más poderoso. El reconocimiento les fue llegando a cuentagotas y a lo largo de las últimas décadas. Pero aún es insuficiente.

En vísperas de un nuevo aniversario del desembarco argentino en las islas, la Federación Nacional de Veteranos de Guerra consideró que otra de las grandes deudas del Estado nacional se relaciona con la asistencia en materia de salud, no solo la física sino también la mental, por las secuelas dejadas por el conflicto. Según estadísticas oficiales, el Ejército contabiliza 38 suicidios de veteranos y la Armada, otros 14. Pero los veteranos estiman que hubo entre 300 y 500 suicidios. Para entender la magnitud de esa tragedia es necesario decir que es una cifra apenas menor que la de los argentinos caídos en combate, que fueron 650.

Pero tal vez la mayor deuda la tiene la Justicia. Existe una causa abierta y sin resolver, pese al abundante material probatorio, por torturas y abusos sexuales cometidos contra soldados conscriptos por parte de jefes militares. Se denunció que jóvenes soldados fueron estaqueados en la nieve durante horas, sumergidos en pozos de agua casi congelada golpeados y picaneados, además de sometidos a una deliberada falta de provisión de elementos de subsistencia.

La causa se inició hace ya 15 años: contiene más de 170 declaraciones de las víctimas, hay 130 militares imputados, 3 procesados y 20 con llamado a indagatoria. El expediente está demorado en la Corte Suprema de Justicia, que debe resolver si considera los hechos denunciados como delitos de lesa humanidad, lo que los convierte en imprescriptibles, o delitos comunes.

A cuatro décadas del desembarco en Malvinas, muchas deudas que se originaron inmediatamente después de terminada la guerra de a poco se fueron pagando, aunque fue tarde para muchos. Pero aún quedan otras heridas sin cicatrizar que las instituciones de la democracia deben atender y finalmente curar.

Fuente: El Ancasti

Para compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dos × 1 =