La marca y el desmarque

La espuma de la conmoción que produjo el triunfo de Javier Milei en las primarias empieza a bajar y los candidatos aceleran las maniobras para reacomodarse a la novedosa escena, en un proceso que, al margen de las calamidades que azotan a la sociedad, resulta fascinante. Quedan aún dos meses para la primera vuelta y las circunstancias son tan volátiles que no conviene arriesgar pronósticos, pero en las dos semanas que pasaron desde las urnas se destaca el repliegue de Cristina Kirchner y Mauricio Macri, las figuras que condensaron la discusión política durante los últimos 15 años.

Amenazada por el crecimiento de Milei, Patricia Bullrich es la más incómoda con estas retiradas. No se trata solo de la evidente intención de Sergio Massa de polarizar con Milei, funcional al libertario independientemente de que exista el acuerdo que ella denuncia: la difuminación de la dicotomía Kirchner/ Macri la priva de la razón de ser originaria de la alianza Juntos por el Cambio, que se ve obligada a reinventarse.

El inconveniente central de Bullrich es que carece del liderazgo suficiente para llevar adelante esta tarea.

El aspecto más relevante de la interna de Juntos es que se trató de un desafío de Horacio Rodríguez Larreta a la jefatura de Macri.

Bullrich fue el instrumento de Macri para conjurar la tentativa de parricidio, operación en la que también operó como engranaje el encumbramiento de su primo Jorge como candidato a alcalde de la Ciudad de Buenos Aires.

Cumplido el objetivo de ratificar su primacía, que selló cerrando el acto pos PASO de Juntos en lugar de la ganadora, el expresidente viajó a la exclusiva Marrakesh para participar del Mundial de Bridge y dejó en manos de su pupila el desafío de reorganizar la alianza, sin privarse de dejarle un presente que podría ser griego: sus simpatías con el ascendente Milei, que alteran a los socios del radicalismo y la Coalición Cívica. Forzando un poco, no demasiado, las analogías, Bullrich podría estar preguntándose si su mentor no pretenderá ensayar con ella el mismo experimento que Cristina hizo con Alberto. Por lo pronto, denuncia un pacto Milei-Massa para dejarla afuera del balotaje.

Massa parece menos disconforme con la abstención de Cristina, que acaso le convenga para, justamente, desdibujar la idea de que es otro intento del kirchnerismo de enmascararse. El hecho de continuar a cargo del Ministerio de Economía lo perjudica, porque es la cara del deterioro de las condiciones de vida, pero por otro lado lo beneficia con la administración de resortes de poder clave hacia las generales para atenuar el impacto de la crisis y entusiasmar a los gobernadores e intendentes peronistas con su destino.

Las presentaciones de los candidatos ante el Consejo de las Américas y el ojo avizor del empresariado ofrecieron detalles sabrosos.

Pasó desapercibida una frase de Massa que es indicio de su intención de desmarcarse del kirchnerismo. Tras objetar la dolarización de Milei y sus ígneas diatribas contra los “comunistas” que forman el BRICS al que Argentina se incorporará en enero, dijo que “en diciembre empieza una nueva etapa” y les recomendó a los empresarios “hacer la cuenta del almacenero”. Como sería él el Presidente, protagonizaría una instancia histórica fundacional ¿Qué opinará el kirchnerismo de estas pretensiones?

El reflejo de este desmarque incipiente de Massa fue un mensaje de Macri en el entretiempo de una partida de bridge. Respaldó a Bullrich en el anuncio de que, si arriba a la Presidencia, Argentina no ingresará al BRICS. Merece destacarse la consideración del ingeniero hacia la candidata, ya que se abstuvo en esta oportunidad de apoyar el idéntico anticipo de Milei. Un alivio para la angustiada Patricia.

Grandes interrogantes quedan boyando. En el vendaval económico, Massa busca afianzarse como líder superador de CFK. Obviamente, para lograrlo tiene que ganar la Presidencia. Bullrich no avanza en ese sentido: el eclipse de Macri no parece estar en sus planes.

Milei, por su parte, se puso de novio y confía en que la ola libertaria se convierta en tsunami.

Fuente: El Ancasti

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