Avance en las tecnologías
Diego López planteó la necesidad de repensar el sistema educativo.
Un informe de Argentinos por la Educación con investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts analiza cómo la expansión del uso de la inteligencia artificial puede transformar la enseñanza y el aprendizaje.
El uso de la inteligencia artificial se expande entre los estudiantes argentinos, y abre una discusión sobre las oportunidades y los riesgos. Por un lado, la IA puede ofrecer tutorías personalizadas, aprendizaje adaptativo, asistencia a los docentes y transformación de la gestión institucional, pero también plantea desafíos éticos y pedagógicos.
El docente e investigador en inteligencia artificial y fundador del proyecto Eleva, Diego López, advirtió que el uso de herramientas de inteligencia artificial entre estudiantes ya es una realidad extendida y planteó que el sistema educativo debe adaptarse a este nuevo escenario.
“Todos sabemos que los chicos ya usan las tecnologías, los recursos, pero no sabíamos hasta qué punto y lo que encontramos es que dos de cada tres chicos lo usan solamente para tareas escolares, actividades en la escuela, y esto es un golpe de realidad muy fuerte porque nos obliga a tomar la responsabilidad sobre este tema”, señaló en diálogo con Radio El Esquiú 95.3.
En esa línea, agregó: “Para las instituciones, para los gobiernos es ver qué van a hacer con esto ya no tiene sentido seguir hablando si la IA si o la IA no, ya entró y cómo vamos a gestionar este cambio que exige no solamente guiar a los chicos, sino también readaptarnos nosotros, desde el sistema educativo, desde cómo evaluamos, todo eso está en jaque y tenemos que rediseñarlo”.
“Lo que vemos en esta era que no hemos visto en ningún momento de la historia es la velocidad del cambio, entonces nunca nos enfrentamos a este tipo de cambios tan acelerados y es la primera vez que tenemos que gestionarlo de alguna forma y no sabemos cómo”, señaló.
Además, añadió que “hemos tenido cambios brutales, la irrupción de internet y todos los cambios a nivel digitalización y tecnologías irrumpiendo en nuestra vida, más allá de la escuela, pero lo singular de este momento es esta velocidad de cambio que nos exige adaptarnos casi continuamente”.
“Entonces cómo diseñamos y sobre qué bases nos plantamos para una realidad que sabemos que va a cambiar, que no sabemos hacia dónde va a cambiar y seguramente va a cambiar de manera muy rápida”, subrayó.
También, dijo que “el hecho de que estemos pensando en modelos educativos, la educación tradicional que son quince, veinte años de formación, una carrera profesional que puede ser de cuatro años, cinco, siete años de formación, nos obliga también a repensar esos plazos, nos obliga a pensar a quien formamos, podemos pensar en planes más adaptativos”.
“Todo eso nos obliga a pensar un nuevo sistema por completo, no es solamente decir cómo hago para que el chico no haga trampa con ChatGPT, es mucho más profundo”, aseguró.
Por último, dijo que “este tipo de recurso viene a suplantar algo que es el esfuerzo, lo hace de manera muy natural y es muy difícil ir en contra de eso, es una realidad que no podemos evitar. Entonces, tenemos que repensar que ahora tenemos este tipo de recurso que facilita ciertas actividades qué tenemos que enseñar, cómo tenemos que enseñar, cuál es el rol docente, cuál es el rol del alumno”.
“La tecnología irrumpe no solamente en la escuela, irrumpe en nuestra vida con este principio de la comodidad, de facilitarnos cosas, entonces nos obliga repensarnos como sociedad en todo sentido y por supuesto que la educación es tal vez hoy el campo de batalla más trascendental de esto porque es donde estamos formando nuestros futuros cerebros”, puntualizó.
La IA en la educación: “Dos de cada tres chicos la usan para tareas escolares”
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