Inventario bajo sospecha

OPINION
Si se confirman las presunciones de algunos concejales, dirigentes políticos y sindicalistas, el traspaso del sistema educativo municipal de Valle Viejo a la órbita provincial se internará en un escándalo mayúsculo, que podría tener derivaciones penales.

Sospechan que la pronunciada demora en girar la información indispensable para operar el pase, acordado hace un mes, obedece a que la Municipalidad infló la lista de agentes que pretende transferir a la Provincia e incluso podría haberse adulterado el inventario de los bienes muebles a entregar para reemplazar elementos en buen estado por otros obsoletos o deteriorados.

Los datos del personal están incompletos, sin los legajos y al primer vistazo superficial fueron identificadas personas que no pertenecerían al SEM, algunas emparentadas con funcionarios.

También llamó la atención que entre los bienes muebles figuraran artefactos informáticos asentados en forma genérica, sin los detalles para individualizarlos. La omisión de detalles tan elementales es sugestiva.

En el Concejo y el sindicato estaban alertas para detectar estas lagunas, no solo por la insólita intensidad que alcanzó la polémica sino también por la incongruencia entre los números tentativos que se manejan. El Gobierno habla de unos 200 agentes y las autoridades del municipio de más de 300.

«Nosotros sabemos quiénes trabajan en las escuelas municipales. Les pido que hagan una comisión extraordinaria para tratar este tema. Hay documentación presentada en provincia que respalda el traspaso. Si tienen dudas, pidan la información a la Provincia o pregúntennos a nosotros, pero no dilaten más esto», dijo la delegada del sindicato de docentes municipales, Paula Soria.

Para el presidente del Concejo, Lucas Cisternas, el inventario es “insuficiente y carente de validez”.

El concejal radical Gerónimo Cabrera lo consideró “un mamarracho”, en el marco de una “situación bochornosa”.

La gestión de la intendenta Susana Zenteno se entierra de este modo cada vez más. La incompetencia ya era evidente, ahora se suman las dudas sobre maniobras deliberadas para aprovecharse del Gobierno. Salvo que el Gobierno haya consentido los presuntos enjuagues, lo que ya llevaría el escándalo a niveles superlativos.

La intendenta Zenteno, mientras tanto, se mantiene prescindente de la polémica, al menos ante la opinión pública. En su última aparición, desautorizó a la oposición.

“Los que estamos en política necesitamos prensa, algunos buscan alguna excusa para salir, para mentir y atacar, lamentablemente. Muchos tienen manera de hacer política atacando al otro, queriendo perjudicar y desinformando a la comunidad”, dijo sobre la controversia que se había desencadenado por la designación del Fiscal Municipal Pablo Alsina Alcobert.

“A todos, a la oposición, los nuestros, acérquense y trabajemos juntos, así tienen qué mostrar”, propuso generosa, luego de una alusión simpática a Vicente Saadi cuando señaló que lo de sus objetores es “pura cháchara”.

La coordinación del traspaso del SEM era la primera experiencia de trabajo conjunto con la oposición después de tan conciliadoras palabras y vino a degenerar en tamaño aquelarre.

El entorno de la jefa comunal la postula como víctima de campañas de desprestigio. Es posible que estas operaciones canallescas existan, pero lo que vino a demostrar el accidentado trámite del traspaso del SEM es su carácter superfluo.

El “zentenismo” no precisa de conspiraciones. Se las arregla solo para desprestigiarse.

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