Incertidumbre peronista

La tensión entre el gobernador Raúl Jalil y el intendente de la Capital Gustavo Saadi por el diseño que debería adoptar el Frente de Todos de cara al compromiso electoral extiende la inquietud en el peronismo catamarqueño, independientemente de las manifestaciones públicas que ambos actores deslizan para bajarle dramatismo a la discusión.

Miembros de las distintas vertientes de la coalición gobernante señalan que las disputas internas que parecen complicar a Juntos por el Cambio tiene fecha precisa de resolución en las PASO, cuyo resultado, descuentan, será acatado por todos los participantes debido sobre todo a la expectativa de una victoria del sector en las Presidenciales.

Señalan, además, que la oferta electoral opositora estará compuesta por figuras que, si bien ya compitieron en elecciones anteriores, son nuevas y han ido echando músculo en la refriega por cubrir las vacancias que dejaron la muerte del exgobernador Eduardo Brizuela del Moral y el repliegue del exgobernador Oscar Castillo.

Considerar como indicador significativo la escasa participación que tuvo la interna del radicalismo, advierten, sería una imprudencia: la oposición se ordenará con las primarias, a padrón abierto, y podría alumbrar tras esa instancia una expectativa muy riesgosa para el Gobierno.

La oposición está movilizada y los desencuentros coinciden en un objetivo: los bandos ajustan sus disparos sobre los flancos más sensibles del oficialismo para incrementar su perfil opositor. Mientras el oficialismo está atrapado en ejercicios de interpretación de sus dos referentes principales.

Esquemáticamente: la preocupación que cunde en el peronismo se alimenta de una incertidumbre por el derrotero de las tratativas en el bando propio que contrasta con las certezas que pueden descubrirse en Juntos por el Cambio a medida que baja la marea y van definiéndose los litigios a nivel nacional.

La división opositora como ventaja para el oficialismo, conjeturan los peronistas, no es un factor que pueda considerarse seriamente, mucho menos cuando a nivel nacional todos los pronósticos son adversos al Frente de Todos.

El plazo para la presentación de candidatos a las PASO vence el 24 de junio.

La inquietud crece entre las tribus peronistas con cada día que se descuenta del calendario sin atisbos de distensión, estimulada por un hervidero de rumores que interpreta cada gesto y cada palabra en clave de interna, por mucho que tanto Jalil como Saadi digan que están abocados a la gestión y que las candidaturas se resolverán en el momento oportuno.

Saadi no está en las listas de autoridades del PJ ni participó del acto de asunción que se trasladó a último momento de la Capital a Fray Mamerto Esquiú. Hubo allí mensajes conciliadores y elogios hacia su figura, que él correspondió.

Estas señales no bastaron para tranquilizar a dirigentes y militantes, que temen una ruptura que derive en la pérdida del Gobierno. En algunos sectores, la preocupación raya la angustia.

Al margen de las especulaciones, ven en la escalada de la disputa por la candidatura a Vicegobernador entre el vicegobernador Rubén Dusso y el intendente de Tinogasta Sebastián Nóblega un síntoma inquietante del cariz que podrían tomar los acontecimientos. Hasta hace un mes, resultaba impensable un interrupción de la armonía interna de esta naturaleza, con intendentes dividiendo sus preferencias y difusión de documentos.

Falta, por supuesto. La gran pregunta que atormenta al peronismo y sus aliados es si sus líderes acertarán con el manejo de los tiempos para acordar un esquema que garantice la retención de la Casa de Gobierno conquistada hace 12 años.

La incertidumbre en el peronismo contrasta con una oposición que empieza a encontrar mecanismos para ordenarse.

Fuente: El Ancasti

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