Estampida boinablanca

Las indefiniciones a nivel nacional se conjugan con la dispersión de los liderazgos a nivel local en el retroceso que experimenta el radicalismo como eje de Juntos por el Cambio en Catamarca.

Es una situación que no registra precedentes en la provincia, donde la UCR invariablemente ocupó siempre el casillero central en cualquier armado, sea opositor u oficialista: entre 1983 y 1991 vertebró la oposición al saadismo gobernante; entre 1991 y 2011 orientó el FCS; entre 2011 y 2021 consiguió retener la hegemonía en Cambiemos y su sucedáneo, Juntos por el Cambio.

Los boinablancas se refirieron siempre a sus socios como “los sellos”, convidados de piedra en cualquier decisión de peso, pero esta despectiva definición comienza a ser revisada.

El presidente de la Coalición Cívica y diputado nacional Rubén Manzi fue lanzado como precandidato a gobernador por “el equipo de Rodríguez Larreta en Catamarca”, conforme al parte de prensa.

La importancia atribuida a este paraguas nacional se complementó con la minuciosidad empleada para informar sobre la representatividad territorial del esquema. Hubo referentes “de los departamentos Tinogasta, Andalgalá, Pomán, Capayán, Paclín, Fray Mamerto Esquiú, Belén, Antofagasta de la Sierra, Ambato, El Alto, Santa María, Santa Rosa, Recreo y la Capital”.

El detalle llegó los “precandidatos”: Bernardo Quintar (Fiambalá); Javier Madariaga (Tinogasta); Marcelo Aragón Juárez (La Puerta); Juan Díaz y Patricia Álvarez (Huillapima); Diego Savio (La Merced); Roberto Herrera (Recreo); Ariel Santillán (Saujil); Arturo Cúneo (Fray Mamerto Esquiú); Alexis Castro (El Rodeo), Sebastián Marcolli (Capital). Al día siguiente se sumó Javier Espinoza, de Valle Viejo; horas más tarde, el exintendente de Tapso, Jorge Coronel, y Daniel Denett.

De la movida no participaron los socios radicales visibles hasta ese momento del larretismo: el senador nacional Flavio Fama, el diputado nacional Francisco Monti y los diputados provinciales Natalia Herrera y José “Chichí” Sosa.

En simultáneo mostró las uñas el ala referenciada con Patricia Bullrich, con la incorporación de los jefes de la línea interna de la UCR Roberto Gómez y Juana Fernández –diputada provincial y presidente del Comité Capital- y el dirigente Víctor Quinteros, referente de Facundo Manes. Se sumaron al embrión “patricio” conformado por los también boinablancas Javier Silva y Miguel Vásquez Sastre y los movilizadores Simón Hernández y Federico Pais Bosch, hospedados por el presidente del PRO, Carlos Molina. La foto fue en la inauguración de una sede oficial “patricia”, con el exsenador Federico Pinedo como estrella. Gómez se lanzó al día siguiente como precandidato a gobernador por el sector.

Frente a esta estampida en las filas partidarias, al diputado provincial Alejandro Páez no se le ocurrió mejor respuesta que exigirles a los socios de la UCR representación en los 16 departamentos.

Reacción reglamentarista, leguleya, ante un fenómeno de carácter político que es, en definitiva, la llegada a Catamarca de la devaluación de los partidos políticos como canales adecuados para gestionar los conflictos.

¿Habla la conducción de la UCR local por boca de Páez? Alfredo Marchioli tomó licencia de la recientemente ganada presidencia del partido para abocarse a construir su precandidatura a Gobernador. Quedó a cargo el celeste Luis Horacio Fadel, quien no se ha referido aún al asunto.

Lo que se ve es una gran cantidad de radicales decididos a jugar su suerte política por fuera del partido ¿Por qué no impulsan los radicales ortodoxos su expulsión? Hombres de poca fe: tal vez teman quedarse con un “sello” vacío.

Fuente: El Ancasti

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