El brazo de Lousteau

OPINIÓN
Si bien la polémica que protagonizan los radicales catamarqueños reactualiza añejas ojerizas por divergencias locales, la escalada en esta oportunidad se inició por la sanción que la Convención Nacional del partido aplicó sobre los diputados nacionales que contribuyeron a que Javier Milei blindara el veto a la reforma jubilatoria que había aprobado el Congreso.

En Catamarca, el primero en cuestionar la medida disciplinaria fue el diputado nacional Francisco Monti, a quien luego se plegó el diputado provincial Tiago Puente. El senador Flavio Fama elevó el voltaje después de que el presidente del Comité Provincia del partido, Alfredo Marchioli, cruzara a Monti y Puente, calificando a Marchioli como “mamarracho” y recordando el llamado “Pacto de San Antonio”, en el que supuestamente se habían empezado tender líneas para una componenda espuria con el Gobierno, finalmente frustrado.

El desarrollo de la controversia, a la que fueron sumándose nuevos actores, desplazó al segundo plano el elemento detonante, que fue el castigo que se descargó sobre los colaboracionistas de Milei, atribuido al radicalismo porteño que orientan el senador nacional Martín Lousteau y el ex diputado nacional Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA.

Marchioli es la terminal de Lousteau en Catamarca, a través de la línea Evolución. La discusión por la sanción a los diputados nacionales empelucados cobró volumen a nivel provincial porque él salió a cruzar a quienes la condenaban.

Hay que tener en cuenta que el posicionamiento de Monti, Puente y Fama no fue aislado. También objetaron a las autoridades de la Convención dirigentes de proyección nacional como el presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, Rodrigo De Loredo, y el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.

“La política de mayorías populares no es para sectas, ni se hace con purgas. La UCR no es una agrupación universitaria, es un partido nacional. Esta decisión está mal. Le pido a las autoridades del partido que asuman la tarea de conducir, no que sean la voz de una facción”, posteó Cornejo.

Es decir: para al menos una parte del radicalismo del interior la suspensión de los radicales que ayudaron a Milei obedeció menos a pruritos doctrinarios que al diseño de la estrategia del radicalismo de la Ciudad de Buenos Aires para proyectar a Lousteau, que juega su reelección como senador el año que viene y aspira a gobernar CABA, eventualmente jugar por la Presidencia.

En términos generales, el radicalismo del interior encontró en la sanción la excusa para resistirse la pretensión porteña de arrastrarlo en sus maniobras a favor de Lousteau.

Es lógico: Lousteau y Yacobitti avanzan en acuerdos con el kirchnerismo de CABA sin considerar las circunstancias de los boinablancas ajenos al área metropolitana.

Las sobreactuaciones ideológicas encubren otros intereses. Los libertarios son fuertes en CABA y la Provincia de Buenos Aires, pero carecen de estructura en el interior del país. A los porteños podrá convenirles cerrar con el kirchnerismo, pero hay que ver qué pasa con el resto.

En Catamarca está en marcha un proceso de vaciamiento de la autoridad de Marchioli con presidente de la UCR. No pueden omitirse las tensiones provinciales, pero los que encabezan el movimiento contra Marchioli buscan también sustraer al radicalismo local de la incidencia porteña. La arremetida es para aislar a Marchioli y limitar su gravitación como instrumento de Lousteau.

El precedente inmediato de estas maniobras se dio en la renovación de autoridades de la JR, donde el sector de Marchioli quedó afuera de las tratativas y fue sumado a último momento. No se sabe si Marchioli evaluó la posibilidad de dar batalla con sus huestes juveniles en las urnas, pero en cualquier caso no asumió el riesgo.

Las críticas al manejo inconsulto del partido que la mayoría de los secretarios del Comité Provincia oficializaron contra Marchioli está en la misma línea de erosionarle la autoridad. Ser el brazo de Lousteau, vienen a decirle, no lo habilita para acoplar a la UCR provincial a las estrategias porteñas.

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