Editorial
En el último año y medio, la deuda pública argentina subió alrededor de 90.000 millones de dólares. Pero el proceso de endeudamiento, que condiciona severamente las posibilidades de desarrollo futuro de la Argentina, no involucra solamente a Nación: los estados provinciales, que han visto recortados drásticamente los fondos que reciben, tanto en materia de transferencias automáticas (especialmente la coparticipación federal) como de transferencias no automáticas, también han debido recurrir a sucesivos endeudamientos para afrontar sus gastos y realizar inversiones en obras de infraestructura, abandonadas por el gobierno federal.
Si bien la coparticipación federal se redujo por la merma en la recaudación impositiva como consecuencia de la caída en la actividad económica verificada especialmente el año pasado, sin que este año llegara a recuperar los niveles de 2023, la reducción en la llegada de recursos a las provincias se debe a la casi eliminación de los aportes del Tesoro Nacional. Estos envíos discrecionales han beneficiado solo a algunas jurisdicciones afines políticamente al oficialismo nacional, perjudicando al resto.
Solo en los primeros siete meses de este año, las emisiones de deudas de las jurisdicciones provinciales alcanzaron los 4,2 billones de pesos, lo que significa un incremento de más del 132 por ciento anual, según datos relevados por la consultora Politikon Chaco.
Los estados subnacionales que más se endeudaron fueron la provincia de Buenos Aires (por 2,4 billones de pesos), Córdoba (por 865.708 millones); Chaco (por 461.337 millones), Chubut (por 220.045 millones); Mendoza (por 125.826 millones), Entre Ríos (75.110 millones) y Tierra del Fuego (por 5.517 millones), según el relevamiento de Politikon Chaco.
Algunas de estas deudas fueron tomadas para compensar la caída de fondos por deudas que la administración nacional mantiene con ellas. La provincia de Buenos Aires es la principal acreedora, con 12,1 billones de pesos, pero también Nación les debe recursos a La Pampa, La Rioja, Formosa y Santiago del Estero.
“A nivel acumulado señala el informe-, los vencimientos de títulos públicos provinciales totalizan entre enero y julio unos 3,7 billones de pesos, expandiéndose 13 por ciento interanual en términos reales. El 65 por ciento del total corresponde a Letras y el 35 por ciento restante a Bonos. Por moneda de origen, el 68 por ciento de los mismos fueron en pesos y el 32 por ciento en moneda extranjera (dólares y euros por un equivalente a 1.082 millones). Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Chubut y Neuquén explican el 91 por ciento de los vencimientos totales, mientras que otros 16 distritos concentran el 9 por ciento restante”.
Por ahora las deudas son manejables porque se viene de varios años de cuentas fiscales provinciales equilibradas o con superávit, pero de persistir la tendencia del último año y medio, los gobernadores se verán obligados a reestructurar las deudas para no caer en el mal mayor, como es la imposibilidad de hacer frente a los compromisos asumidos.
