SE REFUGIABA EN LA CASA DE UN AMIGO EN MERLO
Luego de permanecer más de dos meses prófugo, el periodista Ezequiel Guazzora fue detenido en la madrugada de ayer sábado por la División Trata de Personas de la Policía Federal Argentina en el marco de una causa que investiga un hecho de pedofilia. Se refugiaba en la casa de un amigo en la calle Carlos Tejedor al 1300, de la localidad de Merlo.
Guazzora era buscado a raíz de la denuncia de una ONG ante la PROTEX, hoy en día causa que lleva el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 54 de Santiago Bignone, juntamente con la Unidad Fiscal de Búsqueda de Prófugos (UFECI) a cargo del doctor Carlos María Campagnoli. El hecho que se le imputa es haber abusado sexualmente de una adolescente de 15 años entregada por su madre a cambio de estupefacientes tanto para la víctima como para su progenitora.
Al inmueble se arribó como resultado de análisis telefónicos -Guazzora cambió tres veces de celular-, barridos de antena, tareas de campo encubiertas que se fueron realizando día tras día de manera minuciosa, acorde a datos aportados por testigos a la Línea 134: estaba vigente una recompensa de $4.000.000 para quien aporte datos del acusado.
Con el fin de evadir el accionar policial, Guazzora había cambiado su fisonomía: estaba afeitado, rapado y con varios kilos de más para despistar a las Fuerzas de Seguridad y ocultarse mejor.
Al ver a los detectives, aseguran fuentes del caso, Guazzora se mostró visiblemente asustado. Incluso, aseguró ser “un perseguido político”. Insólitamente, la Justicia todavía no adoptó temperamento contra el hombre que refugiaba a Guazzora. Por lo pronto, no será acusado de ningún delito.
Tras su arresto, fue trasladado a una celda de la central del Departamento Trata de Personas en la zona de Villa Luro, a la espera de su indagatoria.
La causa contra Guazzora había comenzado tras una denuncia de la Red Alto al Tráfico y la Trata (RATT Argentina) ante la Procuraduría de Trata y Explotación de Persona. El periodista, asegura un documento judicial, “habría pactado un precio con la madre de una menor para que le permita acceder carnalmente a ésta contra su voluntad en su domicilio; a tal fin, la joven habría concurrido a su vivienda con su progenitora, donde habrían colocado alguna sustancia en su bebida que la dejó adormilada, y así perpetrado el abuso mientras la madre consumía los estupefacientes que le habría provisto el encausado”. Es decir, según la imputación, drogó a la hija para violarla, mientras la madre se drogaba también.
La madre de la chica, por su parte, también fue procesada por la Justicia. Los detalles de los encuentros con la adolescente pudieron conocerse por la declaración que dio la víctima, cuyo testimonio fue respaldado por psicólogos y psiquiatras especializados, tal como ocurrió en el caso de Jonathan Fabbro, condenado a 16 años por violar a su ahijada. En su relato, la adolescente dio una descripción muy precisa de la casa del acusado y mencionó que Guazzora le había regalado un buzo, que luego fue incautado en el domicilio del acusado.
Guazzora buscó garantizar su libertad mientras se rehusaba a entregarse a la Justicia. Una sala de turno en la Cámara de Casación integrada por los jueces Pablo Jantus y Gustavo Bruzzone tomó dos fuertes decisiones en su contra, en dos documentos distintos.
Primero, confirmó el rechazo de su pedido de exención de prisión, planteado por él mismo en una carta al Poder Judicial. Segundo, le negó al abogado Adrián Albor que se constituya como su defensor particular hasta que no se presente y se ponga derecho.
