Deudas y consumo
La morosidad en créditos a hogares trepó al 8,8% en noviembre y ya supera ampliamente a la de las empresas. La desinflación y las tasas altas, detrás del deterioro.
Según informes oficiales, a las familias argentinas les cuesta cada vez más estar al día con los créditos que alguna vez tomaron con la intención de hacer alguna compra para el hogar, construcciones o viajes. Las deudas no son solo a los bancos sino también a billeteras virtuales. En este marco, la morosidad en los créditos otorgados a hogares alcanzó el 8,8% en noviembre de 2025. La información surge del último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). De acuerdo a diferentes analistas, este es el nivel más elevado desde que hay registros comparables, hace más de quince años. El dato representa que casi uno de cada once pesos prestados a familias tiene atrasos significativos en el pago.
Los datos publicados por la máxima entidad financiera del país son en base a bancos oficialmente reconocidos. Es decir, no contempla el circuito informal que es a donde recurren aquellas personas que no cumplen con los requisitos de entidades crediticias habilitadas.
El informe, explica que en el mismo período, la irregularidad en los créditos a empresas se ubicó en 2,3%, muy por debajo del segmento de hogares. El ratio general de morosidad del sector privado cerró noviembre en 5,2%, con una suba de 0,7 puntos porcentuales respecto del mes anterior.
Los segmentos más afectados son los préstamos personales y las tarjetas de crédito. Según datos del economista Hernán Letcher, la irregularidad en préstamos personales pasó de 3,34% en octubre de 2024 a 11% en noviembre de 2025. En tarjetas de crédito, el salto fue de 1,57% a 8,41% en el mismo período.
En base a los datos duros del informe, analistas señalan que parte del deterioro se explica por la caída de la inflación. Es que, de acuerdo a lo que explicaron durante años, la suba sostenida de precios redujo en términos reales el valor de las cuotas, lo que funcionó como un alivio implícito para los deudores. Con la desaceleración inflacionaria de 2025, ese mecanismo dejó de operar y las obligaciones financieras ganaron peso en el presupuesto familiar. A eso se suma el nivel de las tasas. El economista Christian Buteler señaló a medios nacionales que los salarios ajustaron cerca de un 20% en el período, mientras el costo financiero total de muchos créditos de consumo se mantuvo en niveles de tres dígitos anuales.
Crédito no bancario
Por otra parte, diferentes estudios privados advierten que el problema se extiende más allá del sistema bancario. En el segmento de proveedores de crédito no financiero (que incluye a fintechs, cadenas de electrodomésticos y tarjetas propias de comercios), la irregularidad trepó al 22,8% en diciembre de 2025, según la consultora EcoGo. Ese universo ya representa cerca del 24% del crédito total al consumo.
El endeudamiento de los hogares con entidades no bancarias equivale al 34% de la masa salarial mensual, doce puntos porcentuales más que en diciembre de 2024. En conjunto, las familias argentinas destinan cerca de una cuarta parte de sus ingresos al pago de deudas.
Consumo en baja
Pese al aumento de la mora, el financiamiento al sector privado en pesos creció 0,9% real en noviembre respecto de octubre, y un 33,8% en la comparación interanual. Sin embargo, esa expansión se concentra en el segmento empresarial, mientras que las líneas al consumo de hogares muestran estancamiento.
Ante este panorama, el informe del BCRA señala que los bancos endurecieron sus criterios de otorgamiento durante 2025, en respuesta al aumento del riesgo. Esto se tradujo en mayores requisitos para acceder a financiamiento y en tasas más elevadas para determinados perfiles de clientes. Para el economista Martín Rapetti, director de la consultora Equilibra, la tendencia no va a revertirse pronto: la mora seguirá subiendo en los próximos meses y el crédito no será un motor de recuperación económica este año.
Finalmente, el BCRA precisa que el sistema financiero mantiene previsiones equivalentes al 97% de la cartera irregular, lo que representa el 5,1% del total del financiamiento al sector privado. Esa cobertura da margen de absorción ante eventuales pérdidas, aunque los analistas advierten que si la mora continúa escalando, la presión sobre las entidades se intensificará.
