Tras la misa para universitarios
Oscar Arellano analizó el escenario universitario y advirtió que la falta de un presupuesto actualizado ya impacta en obras, servicios y calidad educativa.
En el Paseo de la Fe, minutos después de finalizar la misa dedicada a la comunidad universitaria, el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, Oscar Arellano, dialogó con El Esquiú Play y dejó un análisis sincero sobre el panorama que enfrenta la educación superior de cara al 2026, marcado por la falta de definiciones del Gobierno Nacional.
Arellano destacó la importancia de la presencia institucional en las celebraciones marianas y la tradición devocional de la UNCa. Sin embargo, la conversación rápidamente se orientó hacia el tema que hoy tensiona a todas las casas de altos estudios: el presupuesto universitario.
“Estamos con mucha expectativa. No tener presupuesto es peor que tener uno, incluso si no es el ideal”, expresó el rector. Recordó que el último presupuesto aprobado fue el de 2022 —que rigió para 2023— y que esa misma cifra se estiró para 2024 y sigue vigente en 2025. “Con la inflación tan alta, hubo un descalce enorme. Arrancamos el año ya con un presupuesto desfasado”, señaló.
Arellano reconoció que la discusión universitaria aparece relegada mientras las provincias debaten sus propias cuentas. “Tenemos incertidumbre, pero también buenas expectativas. Necesitamos saber con qué fondos contamos para poder proyectar”, insistió.
Obras frenadas y prioridades obligadas
El rector fue claro sobre las consecuencias prácticas de la falta de actualización presupuestaria. Una de las más sensibles es la ampliación del comedor universitario, una obra que consideran urgente pero hoy está “frisada”. “Muchos chicos comen únicamente en el comedor. Es muy importante ampliarlo, pero no estamos en condiciones de afrontarlo”, lamentó.
A la vez, reconoció que la universidad debe dejar proyectos en pausa y establecer prioridades estrictas para sostener su funcionamiento.
Paros, reclamos y el derecho a estudiar
Respecto a las medidas de fuerza, Arellano sostuvo que si bien los reclamos salariales docentes y no docentes son “absolutamente legítimos”, los paros colocan en tensión dos derechos: el de los trabajadores y el de los estudiantes.
Aunque aclaró que la educación universitaria en Catamarca no está en riesgo, sí admitió que la situación impacta en la calidad y en la oferta académica. “Nos obliga a priorizar y dejar cosas de lado”, dijo.
Arellano insistió en que la expectativa está puesta en que el presupuesto finalmente sea aprobado y promulgado. “Será clave para saber con qué contamos y cómo seguimos”. Concluyó
