Indignación y pedido de justicia
Niña sufrió hostigamiento de una compañera, que incluyó vandalismo con materia fecal en su teléfono.
Una mujer con remera roja tiene las manos entrelazadas sobre una mesa mientras le acercan un micrófono para una entrevista.
Madre reclama respuestas a los directivos y contención institucional.
En el marco de una creciente preocupación por los episodios de acoso escolar en la provincia, la madre de una estudiante de sexto año decidió hacer público el calvario que vivió su hija durante su viaje de egresados a Villa Carlos Paz. Según relató a El Esquiú Play, la joven sufre acoso desde primer año, manifestado en burlas sobre su contextura física y agresiones reiteradas que alcanzaron su punto más crítico durante el viaje escolar.
“Es más que nada para hacer esto como una campaña, para que padres, niños, niñas y adolescentes se animen a hablar, que no se callen, que lo hagan público y visible porque todo tiene un límite”, expresó la madre al reflexionar sobre la importancia de romper el silencio frente a estas situaciones. Explicó que durante mucho tiempo su hija intentó resolver los conflictos por sus propios medios debido a la vergüenza y el miedo, hasta que los hechos superaron todo límite tolerable.
El grave hecho ocurrió durante el viaje a Villa Carlos Paz. Tuvo lugar en las habitaciones del hotel donde se hospedaba la delegación estudiantil. Tras regresar de una salida nocturna en la que asistió a una compañera descompensada y la ayudó a recuperar su celular perdido, la joven afectada se acostó a descansar. Al despertarse cerca del mediodía, descubrió que su teléfono celular —recién comprado para la ocasión— había sido cubierto con materia fecal y vuelto a conectar al cargador.
Pese a la intervención de docentes y coordinadores, quienes verificaron mediante las cámaras de seguridad que nadie externo ingresó al dormitorio en esa franja horaria, las sospechas recayeron directamente sobre la compañera de cuarto. Además de negar lo ocurrido, el hostigamiento continuó en el trayecto de regreso con burlas e insultos colectivos respecto a su peso y al estado de sus pertenencias.
“Le rompieron la ilusión de pasarla bien, de disfrutar de un recuerdo que iba a quedar para toda su vida. Esto no es una broma de mal gusto: es abuso, maltrato y humillación”, aseveró con indignación la mamá de la estudiante.
Falta de respuesta institucional y secuelas emocionales
Uno de los puntos centrales del reclamo de la familia apunta directamente al rol de las autoridades del establecimiento educativo. Según el testimonio vertido, los directivos buscaron minimizar los antecedentes de acoso y no convocaron a reuniones con los padres de los involucrados para abordar de manera seria lo acontecido.
“Yo responsabilizo a la escuela por lo que ella tuvo que pasar todos estos años. La respuesta de la directora era que mi hija tenía que trabajar en su autoestima, en lugar de dar un apoyo real”, cuestionó la madre. Como consecuencia del impacto emocional, la joven no desea regresar a las aulas a pocas semanas de culminar el ciclo lectivo y requerirá asistencia psicológica para afrontar las secuelas de lo vivido.
Finalmente, la madre instó a la comunidad educativa y a los organismos correspondientes a involucrarse de forma activa en la contención y prevención efectiva contra el bullying, evitando que situaciones de este tipo queden impunes o invisibilizadas.
