El intendente Gustavo Saadi encabezó la puesta en valor de la huerta comunitaria de Valle Chico, una iniciativa que combina horticultura terapéutica, aprendizaje y participación ciudadana. El espacio, ubicado junto al SEPAVE, ya cuenta con 15 personas trabajando activamente y busca replicarse en otros sectores de la ciudad.
La Municipalidad de la Capital puso en valor la huerta comunitaria de Valle Chico, en el marco del programa de huertas urbanas, terapéuticas y comunitarias «Sembrando Bienestar», una propuesta que incorpora las actividades vinculadas con la horticultura como herramientas para promover la salud emocional y social y, al mismo tiempo, favorecer la participación ciudadana.
La jornada fue encabezada por el intendente de la Capital, Gustavo Saadi, quien destacó que el proyecto no se limita a la práctica agrícola tradicional. Por el contrario, la huerta fue concebida como un espacio de contención, aprendizaje y desarrollo humano, donde el contacto con la tierra y la naturaleza forma parte de una propuesta vinculada con el cuidado de la salud mental.
En su primera etapa, la iniciativa está destinada prioritariamente a los usuarios de los dispositivos municipales de salud mental, aunque la proyección planteada contempla una participación más amplia y la posibilidad de replicar la experiencia en diferentes sectores de la ciudad.
«Lo vemos como una terapia: asisten jóvenes, niños y adultos mayores que aprenden las labores de la huerta, conjugando el cuidado de la salud mental con el contacto directo con la naturaleza», explicó Saadi durante la actividad.
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Quince personas ya trabajan en el predio
Actualmente, la huerta ubicada junto al SEPAVE de Valle Chico cuenta con 15 personas trabajando activamente. El espacio se convirtió así en un ámbito en el que las tareas vinculadas con la horticultura se articulan con objetivos relacionados con el bienestar, el aprendizaje y la interacción entre quienes participan.
La propuesta contempla que el trabajo realizado en la huerta pueda sostenerse y, progresivamente, extenderse a otros ámbitos. Para ello, el municipio plantea una modalidad en la que las familias puedan continuar con las tareas productivas con el acompañamiento de los equipos técnicos municipales.
En ese sentido, el intendente remarcó que el objetivo es que la iniciativa tenga continuidad y pueda generar herramientas concretas para las familias que participan.
«La idea es que las familias puedan sostener la huerta con el asesoramiento de los técnicos municipales, ya sea para autoconsumo o comercialización», señaló Saadi. El planteo incorpora de esta manera dos posibles destinos para lo producido: el autoconsumo y la comercialización, siempre con el acompañamiento técnico municipal.
La posibilidad de transformar terrenos baldíos
El proyecto también contempla una mirada sobre espacios que actualmente se encuentran en desuso. Saadi explicó que la intención del municipio es intervenir terrenos baldíos mediante acuerdos con privados para convertirlos en herramientas de mejora comunitaria.
La propuesta apunta, de acuerdo con lo expresado por el intendente, a ampliar el alcance de «Sembrando Bienestar» y utilizar espacios que hoy se encuentran sin uso para desarrollar iniciativas vinculadas con las huertas urbanas, terapéuticas y comunitarias. «Incluso, buscamos intervenir terrenos baldíos en desuso mediante acuerdos con privados para transformarlos en herramientas de mejora comunitaria», afirmó.
La huerta de Valle Chico aparece así como una experiencia inicial que puede ser replicada en otros sectores de la ciudad. El objetivo planteado es que el modelo no quede limitado a un único predio, sino que pueda extenderse a partir de la articulación entre las familias, los técnicos municipales y los distintos dispositivos que participan de la propuesta.
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El contacto con la tierra como herramienta terapéutica
La directora de Salud Mental, Ana Villagra, también destacó el desarrollo de la iniciativa y expresó su satisfacción por el avance de la huerta. Según explicó, el proyecto se desarrolló de manera escalonada, con el aporte de talleristas y del equipo agronómico. La experiencia permitió articular el trabajo entre el dispositivo de adultos mayores de La Tablada y el Dispositivo Terapéutico Sur, integrando diferentes espacios municipales en torno a una actividad común.
Villagra señaló que la respuesta de los usuarios fue positiva y remarcó el valor que tiene para ellos el contacto directo con la tierra.
«A los usuarios les encanta porque el contacto con la tierra reduce la ansiedad y ayuda a gestionar el estrés», expresó la funcionaria. En esa experiencia, el crecimiento de las plantas y las flores ocupa un lugar central. Acompañar ese proceso les brinda a quienes participan un propósito que, según Villagra, los hace sentir muy felices.
La actividad productiva adquiere así una dimensión que excede la obtención de alimentos. La huerta se presenta como un espacio donde el trabajo cotidiano, el contacto con la naturaleza y el acompañamiento del crecimiento de las plantas se vinculan con el bienestar de quienes participan.
Una producción con destino social
Otro de los aspectos centrales de la propuesta está relacionado con el destino de lo que se cosecha. Villagra explicó que lo producido será aprovechado por los propios usuarios, mientras que el excedente tendrá como destino los comedores comunitarios.
De esta manera, el proyecto suma a sus objetivos vinculados con la salud mental y el aprendizaje una dimensión de participación y aprovechamiento comunitario.
Los principales ejes de la propuesta incluyen:
Horticultura terapéutica como herramienta vinculada con la salud emocional y social.
Participación prioritaria de usuarios de los dispositivos municipales de salud mental.
Integración de jóvenes, niños y adultos mayores en las labores de la huerta.
Participación actual de 15 personas en el predio de Valle Chico.
Acompañamiento de técnicos municipales para sostener las huertas.
Posibilidad de destinar la producción al autoconsumo o la comercialización.
Utilización del excedente cosechado para comedores comunitarios.
Proyección de replicar el modelo en otros sectores de la ciudad.
Posibilidad de intervenir terrenos baldíos en desuso mediante acuerdos con privados.
Articulación entre distintas áreas municipales
La jornada de puesta en valor también mostró el carácter articulado de la iniciativa. El desarrollo de la huerta involucró a diferentes áreas municipales y dispositivos vinculados con la salud, el ambiente, la participación ciudadana y el trabajo comunitario.
La actividad contó con el acompañamiento de la secretaria de Salud, Ana Fernanda Lagoria; el secretario de Ambiente y Espacios Públicos, Nicolás Acuña; la directora de Participación Ciudadana, Cecilia Maza Cipoletti; y la concejala Leticia Romero. La participación de estas áreas acompañó una propuesta que busca integrar diferentes dimensiones alrededor de un mismo espacio. La huerta de Valle Chico combina, de acuerdo con los objetivos planteados, la producción, el aprendizaje, el contacto con la naturaleza, la salud mental y la participación comunitaria.
En este esquema, el trabajo de los talleristas y del equipo agronómico permitió avanzar progresivamente en la construcción y puesta en funcionamiento del espacio, mientras que los dispositivos de salud mental incorporaron la actividad a sus propuestas.



