Fernando Rojas, otra vez bajo la lupa: ¿por dónde entró a la casa de su padre?

La muerte del ministro Juan Carlos Rojas
La limpieza más crítica de la escena, que alteró 15 de los 33 indicios marcados, ocurrió cuando el inmueble ya estaba en su poder.

La investigación por la muerte del ministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Rojas, volvió a poner el foco en su hijo, Fernando Rojas. De acuerdo con información judicial a la que El Ancasti pudo acceder, se advirtió que se alteraron 15 de los 33 indicios marcados en la escena del hallazgo. El fiscal de Instrucción de Quinta Nominación, Hugo Costilla, describió al hijo de Rojas, en su último decreto —firmado el viernes 21 de agosto—, como «un actor central en la alteración de la escena del crimen», cuyas acciones y omisiones «condicionan cualquier intento de reconstrucción fidedigna de lo ocurrido».

El primer punto que la Fiscalía marca como no resuelto es, literalmente, por dónde entró Fernando Rojas a la casa de su padre el día del hallazgo. Las actas de procedimiento y las declaraciones testimoniales «no son unívocas al respecto», según el decreto, y las imágenes disponibles —incluido el material de cámaras de seguridad vecinales y de medios— «no permiten zanjar la cuestión con la certeza requerida». Para la Fiscalía, el modo de acceso a la vivienda «puede aportar información clave» sobre la dinámica del hecho y una eventual presencia de terceros. A esto se suma que el 4 de diciembre de 2022 no se secuestraron dos juegos de llaves que se ven en las fotos de Homicidios y Criminalística, ni unos anteojos ni cabellos hallados junto al cuerpo, omisiones que la Fiscalía califica como «pérdida de evidencia potencialmente relevante».

El dato se cruza con algo que esta misma Fiscalía ya había establecido en un decreto anterior, del 26 de junio pasado: las maniobras de limpieza y alteración más críticas de la escena se produjeron entre las 18.30 y las 20 horas del propio 4 de diciembre de 2022, cuando la vivienda fue entregada a Fernando Rojas.

El último decreto agrega una cifra concreta a ese cuadro: del cotejo de las fotografías tomadas el 4 y el 5 de diciembre de 2022 surgió que al menos 15 de los 33 indicios marcados el primer día ya habían sido alterados o removidos para la reinspección del día siguiente.

Sin acuerdo
Esa contaminación de la escena no es un dato menor ni aislado. Según el propio fiscal, es la razón de fondo por la que el ateneo médico realizado en Córdoba no pudo definir cómo murió Rojas. El cuerpo colegiado de peritos evaluó tres hipótesis —agresión con un elemento contuso en la región occipital, una caída tras un forcejeo o empujón, y una caída accidental desde la propia altura— sin poder inclinarse por ninguna.

Los especialistas coincidieron en que la lesión craneal mortal fue producida por un único golpe, probablemente contra una superficie plana como el piso, y que la fractura occipital generó por contragolpe un hematoma subdural frontal bilateral. También establecieron que la muerte no fue instantánea. Rojas habría atravesado un período agónico con movimientos convulsivos o involuntarios, sin poder incorporarse por sus propios medios. No hallaron evidencia de agresión física sistemática sobre su cuerpo, y ubicaron el deceso entre las 11 y las 17 horas del sábado 3 de diciembre de 2022 —la médica forense ingresó a la vivienda recién a las 15 del domingo 4—.

El propio ateneo dejó asentado que la deficiente labor criminalística —la contaminación y la falta de cuidado en la preservación de la escena— es lo que impide, hasta hoy, una determinación fiable sobre la mecánica de la muerte.

Pruebas y pericias
Esa misma incertidumbre médica frenó, por ahora, la instancia que podría aportar más certezas: la inspección judicial definitiva de la escena, es decir la reconstrucción del hecho. Se difirió después de que la querella, representada por el abogado Iván Sarquís, cuestionara por vía incidental la validez del acta del ateneo médico.

Las fotografías que documentan el estado de la escena y sus alteraciones —clave para establecer la secuencia horaria— fueron tomadas con el celular particular de un agente, quien luego entregó el dispositivo a su esposa para uso personal, lo que impidió analizar los metadatos originales. Para determinar si esas imágenes son auténticas y reflejan fielmente el estado de la escena al momento de ser captadas, la Fiscalía ordenó una pericia informático forense —análisis de matriz de cuantización y de ruido PRNU— que estará a cargo del InFo-Lab de la Universidad FASTA, en Mar del Plata, ante la falta de equipamiento específico en Catamarca.

Para avanzar sobre el origen del juego de llaves que habría permitido el acceso al portón lateral izquierdo de la vivienda, la Fiscalía convocó a declaración testimonial filmada a los dos delegados judiciales y al chofer de la Fiscalía General. Las tres declaraciones se realizarán esta semana. Hasta entonces, Silvina Nieva sigue siendo la única imputada en la causa, mientras la Fiscalía intenta despejar, casi cuatro años después del hallazgo, quién estuvo realmente en la escena.

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