Pericia clave:
La Justicia recibió los resultados de la prueba de la parafina realizada en Salta, un estudio balístico fundamental que revela la presencia exclusiva de morfología de arma en las manos de la víctima, cambiando drásticamente el rumbo de la causa por homicidio agravado.
La resolución de la causa judicial caratulada por la muerte de Lorena Salas (29) dio un giro definitivo tras conocerse en las últimas horas los resultados del dermotest, comúnmente conocido como prueba de la parafina. La pericia de alta complejidad técnica fue remitida y analizada en la provincia de Salta, convirtiéndose en la pieza fundamental para esclarecer los trágicos sucesos ocurridos el pasado 19 de marzo de 2026 en la localidad de Balde de la Punta, departamento Capayán.
Los datos técnicos arrojados por el estudio balístico detallan de manera precisa la distribución de los residuos de deflagración en las manos de los involucrados:
Presencia dual: Tanto Lorena Salas como su pareja presentaban restos de pólvora en sus extremidades tras el hecho.
El origen en el imputado: La pólvora detectada en las manos de César Romero era de tipo ambiental, descartando así su participación directa en el disparo.
El indicio concluyente en la víctima: Los rastros de pólvora hallados en las manos de Lorena Salas poseían la morfología del arma, un elemento técnico clave que demuestra de forma inequívoca que fue ella quien manipuló el elemento de fuego.
Contexto del hecho e impacto en la situación de César Romero
El hallazgo científico del dermotest reconfigura por completo el escenario procesal que se venía investigando en el expediente. Los hechos se desencadenaron cuando la joven madre de tres hijos de 9, 6 y 2 años fue encontrada con una herida de arma de fuego en la galería de su domicilio. Tras el disparo, Salas fue trasladada de urgencia en clave roja desde Balde de la Punta hacia el Hospital San Juan Bautista, en la Capital, falleciendo en el trayecto a causa de un shock hipovolémico provocado por un traumatismo torácico por herida de arma de fuego.
Ante este panorama, la Justicia había imputado inicialmente a su pareja, César Romero, bajo la grave acusación de homicidio agravado, encuadrado en femicidio, aunque el hombre permanecía en libertad. Dicha imputación entraba en consonancia con los testimonios expuestos previamente por los hijos de la pareja en la Cámara Gesell, donde los menores habían manifestado que su padre se encontraba en otro sector de la casa al momento de escucharse la detonación.
