Presentó cuatro planteos de nulidad
El diputado del MID insistió en que siente que «el resultado politico ya está escrito». Tiene cuatro denuncias en contra.
La causa contra el diputado Javier Galán (MID) y su eventual pedido de desafuero están a la espera de una resolución de la Cámara de Apelaciones, que tiene que definir sobre si acepta o no una serie de planteos de nulidad que el legislador hizo en el ejercicio de su defensa. Hasta que estos planteos no queden firmes, la investigación a cargo del Juzgado de Control de Garantías nº4 mantiene los plazos. «Siempre tuve la sensación de que el resultado político ya estaba escrito», dijo el diputado.
Este miércoles se cumplieron dos meses de la primera de las cuatro denuncias que se realizaron contra Galán por abuso sexual, exenciones ilegales y peculado de servicio.
Todas fueron giradas al Juzgado de Control de Garantías nº4, a cargo de Marcelo Sago, quien es el encargado de realizar la investigación sumaria y definir si considera necesario el desafuero del diputado para continuar con la investigación penal. Cada denuncia es un expediente distinto y no se decidió ninguna unificación al respecto.
Según pudo conocer El Ancasti, el diputado Galán presentó planteos de nulidad en la primera de estas causas, entre los que se destacan planteos de nulidad a la investigación jurisdiccional, pedido de nulidad del decreto de querella y planteo de nulidad relacionado a una de las medidas que habían sido solicitadas por la fiscal Alejandra Antonino, quien recibió la causa en primera instancia.
Todos estos planteos deben ser resueltos por la Cámara de Apelaciones, y a su vez los resultados de los mismos pueden llegar a ser casados. Hasta tanto no queden firmes, el plazo de dos meses para la investigación a cargo del Juzgado de Garantías puede extenderse en el tiempo.
En este sentido, trascendió que al menos tres de los cuatro planteos de nulidad presentados por Galán ya estarían resueltos. La Cámara no tiene plazo para expedirse.
«El resultado está escrito»
El diputado Galán aseguró que «desde el primer día» tiene la sensación de que «el resultado político ya estaba escrito y que la investigación era apenas una formalidad».
«Lo digo porque antes de que existieran pruebas, antes de que hubiera una investigación y antes de que la Justicia avanzara, ya se hablaba públicamente de desafuero, de apartarme del cargo y hasta de mi reemplazo. Y entonces me hago una pregunta: ¿Qué es lo que realmente molesta? ¿Molesta que haya denunciado abusos contra menores? ¿Molesta que recorra los barrios y muestre las necesidades que muchos prefieren esconder? ¿Molesta que ayude a las familias que no llegan a fin de mes? ¿Molesta que denuncie las injusticias que otros callan? ¿Molesta que diga lo que muchos piensan pero pocos se animan a decir?», se preguntó.
En este sentido, insistió con que no llegó a la política «para hacer silencio». «Llegué para representar a miles de catamarqueños que estaban cansados de ver siempre lo mismo. No le tengo miedo a la Justicia. Al contrario. Me puse a disposición desde el primer momento porque quiero que la verdad se conozca. Lo que me preocupa es otra cosa: que algunos parezcan más interesados en sacarme del medio que en conocer la verdad», aseguró.
Para el diputado, si lo «sacan» del medio, «el problema ya no es Javier Galán, sino que es el mensaje que se le envía a toda la sociedad».
«Se estará dando el mensaje de que cualquiera que se anime a cuestionar al poder, a denunciar lo que está mal, a ayudar a la gente y a representar una voz diferente puede ser atacado antes de ser escuchado», remarcó.
«Voy a seguir dando la cara, voy a seguir defendiendo mi nombre, a mi familia y a las miles de personas que confiaron en mí, porque a mí no me puso nadie. Me eligió el pueblo y mientras tenga fuerzas, voy a seguir haciendo exactamente lo mismo que hice desde el primer día: estar del lado de la gente. La verdad tarda más que los titulares, pero siempre termina apareciendo», reflexionó.
Las denuncias
La primera denuncia la hizo la joven Daniela Solohaga, empleada de la Legislatura, que acusó a Galán de abuso sexual, peculado de servicio y exenciones ilegales. La mujer relató que había sido llevada bajo engaños a un motel en Valle Viejo, donde fue abusada; y luego contó que pese a ser empleada legislativa, debía prestar servicios en el Corralón San Javier, empresa del diputado provincial del MID y que además debía aportar la mitad de su sueldo a Galán.
Luego se sumaron dos denuncias más, en la que mujeres denunciaron que habían sido víctimas de hechos de acoso, maltratos y amenazas.
La cuarta denuncia fue realizada por Iván Luna Avellaneda, otro empleado de Galán en la Legislatura, quien había sido ofrecido como testigo en la denuncia presentada por Solohaga. Luna Avellaneda relató que el diputado le había pedido que desmintiera los dichos de su compañera de trabajo, y también contó que debía prestar servicios en una sucursal del Corralón San Javier, aunque eso ocurrió hasta que la primera denuncia tomó estado público: dijo que luego le pidieron que fuera a la sede partidaria del diputado, ubicada en la Avenida Güemes, a mestros del comercio de Galán.
Luna Avellaneda también contó que debía destinar dinero de su sueldo como legislativo para hacer transferencias a terceras personas, en su mayoría mujeres.
Tanto Solohaga como Luna Avellaneda habían sido nombrados en el bloque del MID en la Legislatura, pero luego los diputados Galán y Fernando Baigorrí solicitaron la baja: la Cámara rechazó el pedido y los asignó transitoriamente a otra área, hasta que la Justicia se expida en sus causas.
