El Grupo Juvenil Teófilo de la Parroquia Santa Ana y San Joaquín acompañó con humildad y energía al Padre Eduardo Navarro en las celebraciones por los 200 años del Beato Esquiú.
Como nos anima el Papa Francisco, los jóvenes hicieron “lío”: sorprendieron en medio del silencio de la procesión, cuando no se escuchaba el audio, comenzando a cantar y contagiando alegría a todos los presentes. Comunidades cercanas como El Alto, Ancasti y Pomán se unieron al entusiasmo.
Y al final, subiendo al escenario, los chicos animaron a todos, hicieron bailar a los presentes y acompañaron con ternura a jóvenes con capacidades diferentes, llenando de luz y esperanza el ambiente.
La pregunta que resonaba entre todos era: “¿Quiénes son ese grupo? ¿De dónde vienen?”
La respuesta: son jóvenes que, desde la fe y la humildad, marcan presencia y contagian vida.






