La doctrina contra la prensa

Opinión

La clausura del ingreso al periodismo en la Casa Rosada forma parte de la última rabieta de Javier Milei contra el oficio.

Aunque en la escalada de ataques a la prensa puedan encontrarse elementos relacionados con la necesidad de saturar la escena con desvaríos que compitan en la agenda pública con las corruptelas de Manuel Adorni, las novedades de la criptoestafa LIBRA, las reyertas intestinas del gabinete y los perseverantes sinsabores económicos y financieros, conviene no olvidar que el mesianismo es un rasgo medular e indisociable de la personalidad del Presidente, que permanece menos latente que contenido hasta que los estrategas oficiales estiman que conviene desenfrenarlo. Se trata de la administración racional de una concepción incompatible con el ejercicio democrático, para la que cualquier matiz de diferenciación con el credo oficial constituye una herejía execrable.

El problema de Milei con la prensa no estriba en las fantásticas maniobras de espionaje que se tramitarían a través de ella, ni en las “fake news” con la que el propio ecosistema libertario intoxica audiencias. Su problema es que la prensa es el terreno donde se expresa una diversidad de opiniones inaceptable para quienes, como él, creen que hay una sola e indiscutible Verdad: la propia. Y como en la prensa es posible identificar a quienes cuestionan esa Verdad, sean periodistas o medios, a diferencia de lo que ocurre en las redes sociales anegadas de emisores anónimos, también es un campo propicio para dar rienda suelta a los instintos de Torquemada.

Milei sistematizó su doctrina contra la prensa al encomendar a Karina la articulación de La Libertad Avanza como partido nacional

Las aflicciones republicanas de tantos que han preferido omitir esta característica presidencial hasta el cierre de la Casa Rosada resultan cómicas, si se tienen en cuenta las evidencias sobre su intensidad que han venido apilándose desde que en abril de 2023, en una entrevista concedida al periodista Luis Novaresio, Milei comparó su peripecia con la de Moisés y su futura gestión con los 40 años de travesía por el desierto del pueblo judío.

En aquel reportaje apareció un Milei desconocido para la mayoría del público. Sereno y coherente en la exposición de su misticismo, diametralmente distinto al iracundo panelista que había conectado con la frustración y la bronca social contra “la casta”, resultaba sin embargo más inquietante.

Casi un año después de asumir la presidencia, en el lanzamiento de La Libertad Avanza como partido nacional realizado en Parque Lezama, desplegó un relato de la breve historia de esa agrupación impregnado de sentido bíblico, con los libertarios sobreponiéndose heroicamente a ataques externos y traiciones a fuerza de celular.

Allí ungió a su hermana Karina como Suma Sacerdotisa del Credo y marcó al enemigo principal, que había mostrado los dientes en la génesis misma del movimiento, con el intento de invisibilizar el lanzamiento de su campaña para diputado nacional en la Ciudad de Buenos Aires, en agosto de 2021.

“La casta periodística, los micrófonos ensobrados, nos hicieron un apagón mediático para que no se viera lo que pasaba en Plaza Holanda -denunció en el inicio de un crescendo de furia-. Pero ustedes le dieron vida a este movimiento. Con cada uno de ustedes con su celular, empezamos a trasmitir ¡y les cerramos el orto! Quiero que sepan de mi eterno agradecimiento a cada uno de estos militantes, que nada tienen de trolls ¡Son todos de carne y hueso, pedazo de soretes! ¡Periodistas corruptos, ensobrados, estos son los trolls!”, desafió a la prensa hereje mientras meneaba los brazos como si dirigiera una orquesta.

“¡Hijos de puta, hijos de puta!”, vociferaban los asistentes.

Parque Lezama sintetizó inmejorablemente el pensamiento de Milei sobre el ejercicio del periodismo libre, que se había manifestado antes y continuó manifestando después. Fue la oficialización de la doctrina del partido que Karina empezaba a conformar.

Todo el naipe estaba a la vista ¿Cómo sorprenderse de que impida el acceso a la Casa Rosada?

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