Zulma Arias denunció que la potencia de los graves está destruyendo su casa centenaria. Apuntó al presidente del Concejo Deliberante como dueño del local y advirtió sobre un «muro de silencio» institucional en el municipio.
La tranquilidad de la familia Arias-Leguizamón en el centro de Chumbicha se transformó en una pesadilla desde que decidieron mudarse a su propiedad histórica, ubicada a pocos metros del hospital y la biblioteca local. Zulma Arias, docente y directora de una escuela de adultos, relató en una entrevista con El Esquiú Play que su vivienda de más de cien años de antigüedad está sufriendo daños estructurales irreparables debido a las vibraciones y los altos decibeles de un boliche colindante. Según la denuncia, el local bailable pertenece a Alfredo Hoffmann hijo, quien actualmente se desempeña como presidente del Concejo Deliberante y es hijo del intendente de la localidad, lo que genera un evidente conflicto de intereses a la hora de buscar soluciones institucionales.
La afectada describió la situación de los fines de semana como vivir en un temblor constante que sacude las columnas y hace saltar las tejas del techo. Para intentar proteger el inmueble, la familia tuvo que realizar costosas reformas, como reemplazar ventanales antiguos por paredes para evitar que los vidrios estallaran y colocar tornillos especiales en las chapas, ya que la potencia de los graves terminaba desclavándolas. Incluso el albañil que trabaja en las reparaciones advirtió que ninguna mejora será duradera si no cesan las vibraciones, las cuales son comparables con un sismo persistente que se extiende durante toda la madrugada, afectando no solo la estructura edilicia sino también la salud física y mental de su marido y su nieto de cinco años.
La situación se agravaría por la falta de respuestas de las autoridades municipales y legislativas. Arias señaló que, tras las elecciones, el diálogo con el propietario se cortó y las notas enviadas al Concejo Deliberante fueron devueltas con respuestas informales, sin sellos institucionales ni firmas claras, lo que les quita validez legal. Al solicitar que se trate el tema en el recinto, la justificación oficial fue que no se pueden realizar sesiones debido a que el edificio del Concejo está en remodelación, una excusa que la docente calificó de inaceptable considerando que existen otros espacios públicos disponibles en el pueblo para sesionar y legislar en favor de los vecinos.
Finalmente, la vecina expresó sentir una gran violencia institucional y personal, destacando que el boliche posee una infraestructura precaria con techos de chapa sostenidos por rieles de ferrocarril, lo que representa un riesgo adicional para quienes asisten. Ante la falta de controles locales imparciales, Zulma Arias solicitó la intervención de entes neutrales de la provincia, como Bomberos de la Policía de Catamarca, para realizar mediciones de decibeles reales. La docente aseguró que no abandonará su hogar y que continuará con los reclamos mediáticos y legales para defender su patrimonio y el derecho al descanso de su familia frente a lo que considera un abuso de poder en la pirámide política de Chumbicha.
Fuente: ElEsquiu.com
