21 a 21

Análisis
Con la escisión de los tres senadores de “Convicción Federal”, el interbloque conformado en torno a la bancada que conduce José Mayans quedó con 25 miembros. El grupo todavía está un brazo por encima del tercio del total del cuerpo, pero hay que considerar un detalle: el grupo parlamentario completa la cifra con el bloque del Frente Cívico de Santiago del Estero (el ex gobernador Gerardo Zamora y Elia Esther del Carmen Moreno) y los dos senadores que quedaron de “Convicción Federal” y formarán bloque propio (el riojano Fernando Rejal y el puntano Fernando Salino). Vale decir que el bloque Justicialista “puro” presidido por Mayans tiene 21 integrantes, que es la misma cantidad que tiene La Libertad Avanza tras haber incorporado a Luis Juez. Por cómo marchan las cosas, sería demasiado aventurado hablar de los “21 de fierro”.

Conviene anotar estos números, porque La Libertad Avanza ganó la votación de la reforma laboral en el Senado con 42 votos sobre 30. Mayoría holgadísima, que la deja a sólo cuatro voluntades de los dos tercios necesarios para definir sin necesidad de acordar con los “k” minucias tales como la integración de la Suprema Corte de Justicia y el Procurador General de la Nación.

El precio de Zamora y los ex “Convicción Federal” se ha puesto de tal modo por las nubes, con un hándicap favorable al incombustible caudillo de Santiago del Estero: entre los 21 de Mayans está el santiagueño José Emilio Neder, electo por el año pasado por “Fuerza Patria Peronista”, pero soldado suyo. Si Zamora decidiera partir y se lo llevara con él, los de Mayans quedarían en 20 y La Libertad Avanza sería primera minoría.

Esto, por no hablar de las intensas gestiones que deben estar desarrollando los libertarios para engordar sus filas. Con uno más que sumen ya desempatan y se imponen.

Demasiado enredado todo para el común de la gente, pero clarísimo para los tahúres parlamentarios.

El margen de Mayans para las imposiciones y caprichos se ha estrechado dramáticamente, por mucho que chille. El zamorismo y los ex “Convicción Federal” quedaron en condiciones de imponer sus términos en el rumbo del Interbloque, cuando comienzan a abrirse las tratativas para pactar la representación del cuerpo en la Auditoría General de la Nación y comenzar a cubrir alrededor de 300 cargos vacantes en la Justicia Federal.

La sangría kirchnerista es consecuencia de una conducción facciosa e intransigente. La presidencia de “Convicción Federal” fue asignada a la jujeña Carolina Moisés, objeto desde hace años de las operaciones de “La Cámpora” en su provincia. El bloque se completa con el catamarqueño Guillermo “Joao” Andrada y la tucumana Sandra Mendoza.

El grupo explicó la ruptura en la decisión de ocupar “los lugares que corresponden en las comisiones para sostener la representatividad que el kirchnerismo hoy le niega a la oposición».

«No ocupar los lugares en las comisiones es dejar el campo orégano, como decía Perón, para que galopen los gorilas. Eso es una mala praxis parlamentaria, que políticamente deja al peronismo sin acción. Se ha demostrado en el debate de la reforma laboral que este error político ha dejado a los trabajadores y a la CGT sin un dictamen y al bloque peronista sin una propuesta superadora ante la sociedad», señalaron. Todos votaron en contra de la reforma laboral.

No se privaron de un palo específico a la gestión partidaria. “La conducción del Partido Justicialista Nacional se dedicó a promover divisiones internas de manera irreversible, a sancionar y expulsar compañeros medidos en sus conductas sin objetividad y es responsable también de los fracasos electorales”.

Para compartir: